Ir al contenido principal

España paga más por vivir: la cesta de la compra estrecha el ahorro y aleja la vivienda

El coste de la vida se ha disparado desde el año 2021

Evolución de la inflación, subida acumulada de precios de los alimentos y relación entre ahorro y precio de la vivienda en España entre 2021 y 2026.  Banco de España
Evolución de la inflación, subida acumulada de precios de los alimentos y relación entre ahorro y precio de la vivienda en España entre 2021 y 2026. Banco de España

Añadir El Periódico de Aquí como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora

El coste de la vida en España se ha encarecido con fuerza desde 2021 y, aunque la inflación se ha moderado, los precios no han vuelto atrás. El INE situó el IPC adelantado de junio de 2026 en el 3,2%, con una subyacente del 2,9%. En mayo, los alimentos y bebidas no alcohólicas aún subían un 2,2% interanual. Los productos de la huerta tienen un coste disparado sin que repercuta positivamente en los agricultores.

El golpe más duro llegó en 2022. Los alimentos cerraron diciembre con una subida anual del 15,7%, la más alta desde el inicio de la serie en 1994, según el INE. Desde entonces, el ritmo se ha reducido, pero sobre una base mucho más cara: llenar la nevera cuesta bastante más que antes de la crisis energética, la guerra de Ucrania y las tensiones en fertilizantes, transporte y materias primas.

Ese encarecimiento ha erosionado el poder adquisitivo cotidiano. El Banco de España señala que, aunque la renta familiar siguió creciendo, el poder adquisitivo real se mantuvo estable y la tasa de ahorro se redujo ligeramente. En la práctica, para muchos hogares esto significa menos margen a final de mes: más gasto fijo en comida, suministros y vivienda, y menos capacidad para acumular entrada para comprar casa. La comida, el gas, la electricidad y la gasolina, por las nubes.

La vivienda agrava el bloqueo. El INE registró una subida anual del precio de la vivienda del 12,9% en el primer trimestre de 2026. Así, el ahorro necesario para comprar crece más deprisa que la capacidad de ahorro de muchos jóvenes y familias. Incluso cuando bajan algo los tipos o mejora el empleo, el precio de entrada sigue alejándose.

La paradoja es clara: la inflación ya no está en máximos, pero el daño acumulado permanece. España crece, pero una parte de los hogares vive con una sensación persistente de pérdida: compra más cara, ahorro más débil y vivienda cada vez menos accesible.

Sobre el autor

P. TERCERO
Lo más leído