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La Federación de Empresas Agroalimentarias de la Comunitat Valenciana (FEDACOVA) y la Fundación Grupo Cajamar han presentado un primer avance del informe estratégico sobre la industria agroalimentaria valenciana, elaborado de forma conjunta con la participación de empresas y directivos del sector.
Los principales aspectos del documento han sido expuestos por el presidente de FEDACOVA, Rafael Juan; el presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, y el director del Servicio de Estudios y Publicaciones de Fundación Grupo Cajamar, Ignacio Atance. Los tres han coincidido en señalar que la industria agroalimentaria, pese a ser uno de los sectores más relevantes de la economía valenciana, carecía hasta ahora de un análisis actualizado que combinara datos rigurosos con la visión estratégica de sus propios protagonistas.
Baamonde ha destacado el compromiso histórico de Cajamar con el desarrollo del sector y ha asegurado que el informe está llamado a convertirse en una referencia tanto para las empresas como para las instituciones. Asimismo, ha valorado la visión estratégica de FEDACOVA al impulsar un análisis pensado no en el corto plazo, sino en los retos de la próxima década.
El informe completo se presentará en el último trimestre del año y combinará un análisis cuantitativo y cualitativo del sector para identificar oportunidades y plantear líneas estratégicas de futuro. Según Rafael Juan, la sostenibilidad, la digitalización, la internacionalización y la biotecnología se perfilan como los principales vectores de crecimientopara los próximos años, en un escenario en el que la colaboración entre empresas, centros tecnológicos e instituciones resultará clave para reforzar la competitividad.
La presentación ha tenido lugar durante la Asamblea General de FEDACOVA, celebrada en el auditorio Miguel Burdeos de la CEV, con la participación del conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, y del presidente de la Confederación Empresarial de la Comunidad Valenciana (CEV), Vicente Lafuente.
El sector, uno de los pilares de la economía valenciana
El sector agroalimentario valenciano generó 12.393 millones de euros en 2024, lo que equivale al 9,3 % del VAB regional, y dio empleo a 262.769 personas, un 12 % del total. Se trata además del tercer sector agroalimentario más grande de España, con el 9,5 % del VAB nacional del sector, únicamente por detrás de Andalucía y Cataluña.
Baamonde ha subrayado que los datos del informe confirman que se trata de un sector con fundamentos sólidos, que crece y emplea por encima de la media nacional, aunque ha advertido de que se enfrenta a un entorno cada vez más exigente, marcado por la concentración de la gran distribución, la presión regulatoria europea y el impacto del cambio climático sobre la base agraria.
En el plano exportador, el sector valenciano alcanzó los 9.943 millones de euros en exportaciones en 2025, lo que lo sitúa como el tercer exportador nacional. Atance ha apuntado que el sector exporta casi el doble de lo que importa y crece al doble del ritmo nacional, lo que confirma su buena situación coyuntural.
Una estructura empresarial dual
El tejido productivo valenciano está compuesto por 2.300 empresas agroalimentarias en 2024, lo que convierte a la Comunitat Valenciana en el cuarto territorio más relevante del sector en España, con el 8,2 % del total nacional. No obstante, predomina la microempresa, que representa el 62,7 % de las compañías del sector, un porcentaje superior a la media española, situada en el 60,3 %.
Según el informe, esta dualidad entre pocas empresas grandes y un elevado número de pequeñas compañías constituye uno de los rasgos estructurales más característicos del sector, y está conectada con otros retos como la innovación, los recursos humanos, la presión regulatoria y la sostenibilidad.
La falta de talento, principal preocupación empresarial
La disponibilidad de talento, el compromiso de los trabajadores y la necesidad de perfiles técnicos especializados se sitúan como la principal preocupación del empresariado, por delante de factores como el mercado o la logística. Esta escasez de talento técnico actúa, además, como un freno para la adopción de la automatización y la digitalización, percibidas como la respuesta estructural más sólida, aunque con un horizonte de implementación que requiere tiempo, inversión y gestión del cambio organizativo.
El informe también señala la burocracia y el marco regulatorio como una fricción cotidiana que consume tiempo y recursos directivos sin aportar valor al producto, una carga que afecta de forma especialmente desproporcionada a las empresas medianas, que no disponen de equipos administrativos especializados para gestionarla.
El cambio climático, otro de los grandes retos
El cambio climático ya está generando pérdidas directas y cuantificables en la base agraria que alimenta a la industria. Según el informe, las empresas que mejor han resistido los episodios de estrés más recientes, como la dana de 2024 o las disrupciones de suministro posteriores a la pandemia, son aquellas que habían invertido previamente en resiliencia. El documento concluye que las compañías que ya han apostado por la sostenibilidad cuentan con una ventaja competitiva ante los compradores europeos más exigentes, mientras que las que esperan a que la regulación lo imponga llegan tarde y con mayores costes.
Cuatro ejes estratégicos de futuro
El informe articula su propuesta de futuro en torno a cuatro grandes ejes de acción: la mejora de la dimensión empresarial y la articulación de la cadena de valor; el desarrollo del talento y la incorporación de tecnología y automatización; el fortalecimiento de la resiliencia frente al cambio climático y la presión regulatoria; y el avance hacia un modelo exportador más diversificado y competitivo en calidad y valor añadido. Cada uno de estos ejes se desarrollará en líneas estratégicas y medidas concretas en el informe final, que será presentado por FEDACOVA y Cajamar.