Añadir El Periodico de Aquí como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Para el comercio y los pequeños negocios de Sevilla, el último trimestre del año es el más intenso. Primero llegan las campañas de descuentos de noviembre, después la Navidad y, entre medias, las mudanzas de fin de año, los cambios de local y los eventos de empresa. Es la época en la que más mercancía hay que mover y en la que menos margen hay para improvisar.
El problema es conocido. La furgoneta propia, si la hay, se queda corta en volumen o en número de viajes. Contratar a una empresa de transporte para cada envío puntual encarece mucho las operaciones pequeñas. Y comprar un vehículo solo para dos meses de pico no tiene sentido económico. Por eso cada vez más autónomos y pymes sevillanasrecurren al alquiler durante estas semanas: un vehículo más, del tamaño justo, el tiempo que dure la campaña.
La clave está en planificar con antelación. En diciembre la demanda de vehículos de carga sube en toda la ciudad, y quien reserva con tiempo elige el tamaño que necesita en lugar del que queda disponible. Para un comercio que reparte a domicilio, una furgoneta pequeña o mediana suele ser suficiente y se mueve bien por calles estrechas. Para quien traslada mobiliario, monta un evento o cambia de local, lo razonable es una furgoneta grande o un vehículo de mayor capacidad.
También influye dónde se recoge. Sevilla tiene buena parte de su actividad logística en los polígonos del este y del norte, y empezar la jornada en uno con acceso directo a la SE-30 evita perder la primera hora en el tráfico del centro. Las oficinas de furgonetas de alquiler en Sevilla situadas en el polígono El Pino y en el Aljarafe permiten salir directamente a la ronda y llegar a cualquier punto del área metropolitana, desde Dos Hermanas hasta Mairena.
Hay un detalle normativo que conviene tener presente. Sevilla mantiene una zona de bajas emisiones en la Isla de la Cartuja, que funciona en días laborables y en la que el acceso depende de la etiqueta ambiental del vehículo. Para la mayoría de los repartos no supone un problema, pero quien tenga clientes o proveedores en el parque tecnológico debe comprobar la etiqueta antes de salir. Los vehículos de alquiler suelen ser recientes y tener ese punto resuelto.
Para las campañas más largas existe además una fórmula intermedia: el alquiler mensual. En lugar de encadenar alquileres por días, el negocio dispone del vehículo durante uno o dos meses, con el seguro y el mantenimiento incluidos, y lo devuelve cuando termina el pico. Es la misma lógica de flexibilidad que ya aplican muchas empresas al personal de refuerzo navideño, trasladada al transporte.
Al final, la diferencia entre una campaña de fin de año ordenada y una caótica suele estar en decisiones pequeñas tomadas a tiempo. Saber cuánto se va a mover, con qué vehículo y desde dónde se sale es tan importante como tener el producto en el almacén.