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La atención en el aula: los factores invisibles que determinan el aprendizaje

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Que influye en la atención de un estudiante./ Esther Lluch
Que influye en la atención de un estudiante./ Esther Lluch

¿Puede una mala noche de sueño afectar más al aprendizaje que estudiar una hora menos? ¿Influye el número de alumnos en una clase? ¿Puede el ruido dificultar la concentración incluso cuando creemos estar prestando atención?

Durante años hemos atribuido el rendimiento académico principalmente al esfuerzo o a la capacidad intelectual. Sin embargo, la investigación científica muestra que el aprendizaje depende de muchos más factores de los que imaginamos. Algunos de ellos comienzan a actuar incluso antes de que el alumno entre en el aula.

Dormir mal puede afectar más que estudiar menos

Si hubiera que señalar un factor especialmente importante para el aprendizaje, probablemente sería el sueño.

Mientras dormimos, el cerebro consolida gran parte de la información aprendida durante el día. Por eso, no resulta extraño que los estudiantes con peor calidad de sueño suelan obtener peores resultados académicos.

Lo que sí sorprende es la magnitud del efecto: algunos estudios han observado que una sola noche de sueño insuficiente puede reducir entre un 20% y un 40% el rendimiento en tareas relacionadas con la atención, la memoria y la velocidad de procesamiento. Por ello, un alumno que ha dormido poco puede parecer distraído cuando, en realidad, su cerebro dispone de menos recursos para aprender.

Aprender no es solo escuchar

Existe una idea muy arraigada de que aprender consiste principalmente en escuchar atentamente una explicación. Sin embargo, la evidencia científica apunta a que el cerebro aprende mejor cuando participa activamente.

Un metaanálisis que analizó más de 225 estudios encontró que los alumnos sometidos a metodologías de aprendizaje activo obtenían mejores resultados académicos y tenían aproximadamente un 55% menos riesgo de suspender que aquellos que recibían clases exclusivamente magistrales.

La explicación es sencilla: el cerebro aprende mejor cuando tiene que resolver problemas, responder preguntas o relacionar conceptos, no solo cuando recibe información de forma pasiva.

El estrés también compite por la atención

La concentración no depende únicamente del contenido de una clase. También depende del estado emocional del alumno.

Cuando una persona experimenta estrés o ansiedad de forma prolongada, parte de sus recursos cognitivos se destinan a gestionar esa situación. Como consecuencia, regiones cerebrales implicadas en la atención y la memoria pueden funcionar de manera menos eficiente. Por ello, algunos problemas de concentración no están relacionados con la falta de interés, sino con una carga mental excesiva.

El aula también importa

El entorno físico donde se desarrolla una clase puede facilitar o dificultar el aprendizaje.

El ruido es uno de los factores más estudiados. Diversas investigaciones han demostrado que los estudiantes necesitan dedicar más esfuerzo mental para comprender una explicación cuando existe ruido de fondo, dejando menos recursos disponibles para aprender y memorizar información.

La calidad del aire también influye. Concentraciones elevadas de dióxido de carbono (CO₂) en espacios poco ventilados se han asociado con una peor atención y una menor capacidad de procesamiento de la información.

Por separado pueden parecer detalles menores. Sin embargo, cuando se acumulan, pueden afectar significativamente a la capacidad de concentración.

¿Importa cuántos alumnos hay en clase?

Uno de los estudios más influyentes sobre este tema, el Proyecto STAR, observó que los alumnos que habían estudiado en grupos más reducidos durante los primeros años de escolarización obtenían mejores resultados académicos que quienes aprendían en aulas más numerosas.

Las clases más pequeñas favorecen una mayor interacción con el profesorado y más oportunidades de participación. Sin embargo, reducir el número de alumnos no garantiza automáticamente mejores resultados. La calidad docente y la metodología utilizada siguen siendo factores aún más importantes.

Mucho más que prestar atención

En definitiva, aprender no depende únicamente de la capacidad intelectual o del esfuerzo individual. Factores como el sueño, el estrés, el entorno físico o la metodología docente pueden modificar de forma significativa el rendimiento cognitivo y la capacidad de concentración.

La ciencia del aprendizaje muestra que entender cómo funciona el cerebro es también una forma de mejorar cómo enseñamos y cómo aprendemos.

Factores que influyen en el aprendizaje./ Esther Lluch
Factores que influyen en el aprendizaje./ Esther Lluch -

 

Sobre el autor

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Esther Lluch

Científica Biomédica

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