La huelga indefinida del profesorado valenciano ha cerrado su primera semana sin acuerdo entre la Conselleria de Educación y los sindicatos convocantes, pero con una presión creciente tanto en las calles como en la mesa de negociación. Tras cinco jornadas consecutivas de paro, el conflicto educativo entra ahora en una fase decisiva marcada por la multitudinaria manifestación celebrada este viernes en Valencia, el rechazo sindical a la primera propuesta formal presentada por la Administración y la convocatoria de una nueva reunión para el próximo lunes.
Según los datos facilitados por la Conselleria, el seguimiento de la huelga durante esta quinta jornada alcanzó el 39,11% del profesorado de la enseñanza pública valenciana, con una incidencia especialmente alta en la provincia de Valencia, donde se situó en el 43,63%. En Castellón el seguimiento fue del 39,33%, mientras que en Alicante quedó en el 33,77%. Las cifras evidencian que la protesta mantiene una importante capacidad de movilización después de una semana completa de paros y concentraciones.
La jornada de este viernes supuso además el momento de mayor visibilidad del conflicto desde su inicio. Más de 35.000 personas, según la Delegación del Gobierno, recorrieron el centro de Valencia en una manifestación convocada por STEPV, CCOO, UGT, CSIF y ANPE para reclamar mejoras laborales, reducción de ratios, refuerzo de plantillas, menos burocracia y una recuperación salarial para los docentes valencianos, que denuncian seguir entre los peor pagados de España.
La marcha partió desde la Plaza de San Agustín y avanzó por algunas de las principales vías del centro de la ciudad hasta desembocar en una abarrotada Plaza del Ayuntamiento. Durante todo el recorrido se escucharon consignas contra la gestión de la Conselleria y peticiones de dimisión dirigidas a la consellera Carmen Ortí. La protesta estuvo cargada de símbolos, con docentes vestidos de luto y ataúdes que representaban la “muerte” de la educación pública.
Una huelga nacida del malestar acumulado
La convocatoria indefinida llegó tras meses de tensión entre los sindicatos y la Administración autonómica. El profesorado denuncia una pérdida continuada de poder adquisitivo, el aumento de tareas burocráticas, la falta de personal en los centros y unas ratios elevadas que dificultan la atención al alumnado. A ello se suman las críticas a determinadas políticas lingüísticas y educativas impulsadas por el actual Consell.
Durante toda la semana se han sucedido las concentraciones ante la Conselleria y las direcciones territoriales de Educación en las tres provincias, con protestas diarias que han ido aumentando la presión sobre el departamento autonómico.
El momento más relevante de esta primera semana se produjo este jueves, cuando la Conselleria y los sindicatos mantuvieron su primera reunión formal desde el inicio de la huelga. El encuentro se prolongó durante más de cuatro horas y concluyó sin acuerdo después de que los representantes sindicales rechazaran la propuesta presentada por Educación.
El documento incluía compromisos relacionados con la reducción progresiva de ratios, medidas específicas para zonas despobladas, limitación del alumnado en aulas UECO, simplificación administrativa, actualización de plantillas, agilización de sustituciones y planes de formación y acreditación lingüística en valenciano. Sin embargo, la propuesta dejaba fuera una de las principales reivindicaciones de los sindicatos: la mejora salarial y la recuperación del poder adquisitivo perdido durante los últimos años.
Ese punto provocó el rechazo frontal de las organizaciones sindicales, que calificaron el texto de “insuficiente” e “inconcreto”. Los representantes del profesorado insistieron en que cualquier acuerdo debe incluir de forma explícita una negociación retributiva, al considerar que la cuestión salarial es irrenunciable para desconvocar la huelga.
La ausencia de avances en la reunión generó además una fuerte reacción entre los docentes concentrados frente a la Conselleria, donde se repitieron los gritos de “vergonya” y “consellera dimissió” mientras se conocían los detalles del encuentro.
La negociación continuará el lunes
Pese al fracaso de la primera reunión, la Conselleria ha decidido mantener abierta la vía negociadora y este viernes convocó oficialmente una nueva Mesa Sectorial para el próximo lunes a las 16 horas. Antes de ese encuentro, los sindicatos deberán presentar sus contrapropuestas.
La consellera Carmen Ortí ha defendido que el documento presentado esta semana recoge “muchos puntos de encuentro”, aunque ha reconocido que el apartado salarial no se ha incluido por ser el asunto “que más fricción genera”. También ha asegurado que durante el fin de semana trabajarán en una propuesta “lo más completa posible” para tratar de acercar posiciones.
Desde la Generalitat insisten en transmitir un mensaje de diálogo y sostienen que ninguna de las reivindicaciones sindicales está fuera de la negociación. El director general de Personal Docente, Pablo Ortega, afirmaba este viernes que existe disposición para abordar también la cuestión salarial dentro de las posibilidades presupuestarias de la Generalitat.
Mientras tanto, los sindicatos consideran que la movilización masiva de este viernes refuerza su posición y demuestra el respaldo de una parte importante de la comunidad educativa a las reivindicaciones planteadas.
Una semana decisiva para el futuro del conflicto
La huelga entra ahora en una segunda semana cargada de incertidumbre. El resultado de la reunión del lunes será clave para determinar si ambas partes logran acercar posturas o si el conflicto continúa escalando en plena recta final del curso escolar.
El impacto de la huelga preocupa especialmente por sus efectos sobre el alumnado y por la cercanía de las pruebas de acceso a la universidad, mientras el profesorado insiste en que la mejora de las condiciones laborales y de la financiación educativa resulta imprescindible para garantizar una enseñanza pública de calidad.