La huelga indefinida del profesorado de la enseñanza pública no universitaria de la Comunitat Valenciana afronta este lunes una tercera semana marcada por el bloqueo de las negociaciones entre sindicatos y Conselleria de Educación, el desgaste económico de los docentes y la creciente preocupación por el impacto de los paros en el tramo final del curso.
Tras dos semanas de movilizaciones y diez jornadas de huelga, las posiciones entre ambas partes continúan alejadas y, por el momento, no existe una convocatoria oficial para retomar la negociación.
Los sindicatos preparan una contrapropuesta
La última reunión entre la Conselleria de Educación y los sindicatos terminó sin acuerdo después de que las organizaciones sindicales rechazaran firmar la propuesta presentada por el departamento dirigido por Carmen Ortí.
Desde entonces, la negociación permanece paralizada, aunque los sindicatos anunciaron durante la manifestación celebrada este sábado en Valencia que trabajan ya en una contrapropuesta que esperan trasladar este lunes a la Administración autonómica.
Las organizaciones convocantes —STEPV, CCOO, UGT y CSIF— insisten en que continúan abiertas al diálogo, pero reclaman una nueva convocatoria oficial para poder seguir negociando cuestiones como las ratios, las plantillas, la carga burocrática o las mejoras salariales.
Mientras tanto, la Conselleria mantiene que sigue “a la espera” del documento sindical y defiende que sobre la mesa existe “la mayor propuesta de mejora educativa planteada en años”, con incrementos salariales y más de sesenta medidas vinculadas a infraestructuras, inclusión educativa o Formación Profesional.
La presión aumenta tras las multitudinarias protestas
El conflicto educativo ha ido ganando intensidad durante las últimas jornadas. Este sábado, alrededor de 30.000 personas, según la Delegación del Gobierno, abarrotaron las calles del centro de Valencia en una de las mayores movilizaciones desde el inicio de la huelga indefinida, aunque los sindicatos elevaron considerablemente esa cifra y aseguraron que la participación había sido “el doble o el triple” que en la protesta del 15 de mayo.
La manifestación reunió a docentes, familias y alumnado bajo el lema “Ja n’hi ha prou”, en una jornada marcada por las críticas a la gestión de la Conselleria y las reiteradas peticiones de dimisión dirigidas a Carmen Ortí.
Además, más de 260 directores y miembros de equipos directivos de centros públicos han presentado ya su dimisión en apoyo a las reivindicaciones del profesorado.
La selectividad entra en escena
La proximidad de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) añade ahora un nuevo elemento de presión al conflicto educativo. La convocatoria ordinaria de la selectividad se celebrará los días 2, 3 y 4 de junio, apenas dentro de una semana, mientras que la extraordinaria tendrá lugar entre el 30 de junio y el 2 de julio.
La continuidad de la huelga preocupa especialmente en numerosos institutos por su posible impacto en los últimos repasos del alumnado, la preparación de exámenes y la organización de las propias pruebas.
Además de la PAU, la continuidad de la huelga coincide también con un momento especialmente sensible en los centros educativos, con exámenes finales, evaluaciones, cierre de curso y pruebas de Formación Profesional todavía pendientes en muchos institutos de la Comunitat Valenciana.
Desgaste económico del profesorado
El conflicto empieza además a tener consecuencias económicas importantes para buena parte del profesorado movilizado. Tras dos semanas de huelga, numerosos docentes acumulan ya pérdidas salariales cercanas a los 1.000 euros, dependiendo de complementos, antigüedad o cargos específicos.
En paralelo, la caja de resistencia impulsada por la Coordinadora d’Assemblees Docents del País Valencià continúa creciendo para ayudar a sostener los paros. Según los últimos datos difundidos el viernes, el fondo solidario supera ya los 79.000 euros recaudados gracias a más de 1.190 aportaciones.