Decíaun dicho que no había día sin sol ni macarra sin transistor. Hoy, aunque losmacarras, aunque sean reconvertidos, siguen existiendo, los transistorespasaron a mejor vida. Con lo que acompañaban en la playa a la sombrilla, latortilla de patata y la tumbona. Ahora con un móvil van que chutan. Pero lamúsica ahí sigue.
Y sí, Vamos a la playa, a esa playa donde sefue Eva María con su maleta de piel y subikini de rayas, a ésa donde alguien repetía que en la arena escribí tu nombre, aunque luego lo borrara para quenadie pisara el nombre de María Isabel,que debía ser amiga de Eva María. Yen esa arena, precisamente, fue donde debió caer la lágrima de Peret, que nodecía de cantar eso de que en la arenacayó una lágrima. Que igual era la que derramaba Julio Iglesias en sustiempos mozos, buscando entre las olasa su Gwendoline
Y esque lo de la playa es una necesidad estival. Por eso hubo quien se quejaba porlos siglos de los siglos cantando lo de que Aquíno hay playa, seguido de un vaya,vaya que pretendía ser irónico pero no ocultaba la envidia. La envidia haciaa aquellos que cantaban al Mediterráneo,fuera desde la poesía del que nada podíahacer si nació en el Mediterráneo, sea desde el jolgorio de los quealababan al Mediterráneo como tierra de calor, templo del sol y vayausted a saber cuantas cosas más.
Y esque ahí está la playa, el mar y el sol para pasar los calores. Y los barcos,incluído el de Chanquete. Que por eso tiempo ha un trío que hoy pocos recuerdaninsistía con lo de Rema, rema, marinero.Y seguro que no se refería al Marinero deluces de la folklórica hoy venida a menos. Quizás lo hiciera a aquel que lepedía Marisol –cuando ya no era Marisol- lo de Háblame del mar, marinero. Fuera en barca de remos, o en un Velero llamado libertad. O incluso en uncrucero, como aquel Barco del amor dela infancia de muchos, o fuera un barco anclado en tierra del en el que hubieraque reivindicar que del barco deChanquete, no nos moverán.
Y ahísigue la playa. Por más que algunos pretendieran fastidiárnoslas advirtiendoque vendría el Tiburón, el Tiburón, yotros, más precavidos, nos advirtieran a toda hora que no les pise que llevan chanclas. Con su principio, coreado porquienes nos cantaban lo de vacaciones deverano para ti, y su Final del Verano,que con ese tono cenizo nos anticipaba el Dúo Dinámico.
Perosi algo que no falla, es Georgie Dan. Que, pase lo que pase, no hay estío sin Chiringuito ni Barbacoa para calmar la sed y el hambre. Por más que nos sigamospreguntando qué será lo que tiene elnegro.