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Agua de Valencia

CHELO POVEDA
Chelo Poveda. /EPDA
Chelo Poveda. /EPDA

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Hay servicios queno hay manera humana de entender como se prestan de formaprivatizada, y uno de ellos, por fundamental en todos sus sentidos,es la gestión del agua. Para entenderlo hay que señalar dosaspectos que llevaron a los ayuntamientos a privatizar la gestióndel agua. Estos dos aspectos explican lo que ha sucedido, pero no nosdan ni una sola razón de porqué este servicio privatizado es mejor.



En primer lugar,las crisis capitalistas cíclicas y la exigua capacidad financiera delos municipios han conducido a muchos ayuntamientos a la asfixiaeconómica. La privatización del agua supone un balón de oxígenopara las cuentas municipales ya que pasan de cargar con los salariosy los gastos del servicio (que al fin y al cabo pagamos todas) acobrar un canon a la empresa que gestiona el agua y así ingresandinero las haciendas públicas. La segunda razón es la olaideológica privatizadora que ha recorrido nuestro país desde hacedécadas en la que nos decían que privatizar era eficiente y lamejor forma de prestar los servicios. Y he aquí que el agua que salede nuestros grifos va a ser de gestión privada hasta 2052 gracias alPartido Popular.



Las consecuenciasque se derivan de la privatización de los servicios básicos sonlógicas y sencillas de entender. La empresa paga peores salarios queel ayuntamiento (y con ello hace peor a la ciudad), la empresa subeel precio del servicio porque busca rendimiento económico (y alfinal el beneficio de unos pocos lo pagamos todas) y además,normalmente, estas empresas invierten poco en mejoras y mantenimientopara maximizar beneficios (con el consecuente deterioro paulatino dela red que cuando acabe la concesión privatizada tendrá quearreglar el ayuntamiento). Esta es la “lógica” capitalista en laprestación de servicios públicos.



Frente a esta(i)lógica privatizadora hay que confrontar otra lógica muy lógica.El agua debe ser un servicio público prestado de forma públicaporque hablamos de un derecho humano y material básico. El aguagestionada de forma pública es más barata, pero no solo eso, sinoque es también más sana porque el mantenimiento de la red es másserio y porque las exigencias de control sanitario son mayores. Porotro lado, solo desde la gestión pública se pueden afrontar losretos que exige el combate del cambio climático. Y ya no solo eso,que lo básico sea público es algo mucho más profundo, es un modelode ciudad que pone por delante el bienestar de la ciudadanía desdelo más básico.



La políticamunicipal debe ser más valiente y buscar fórmulas, por complicadasque parezcan, por muchas resistencias que podamos encontrar, pararetomar la gestión pública de aquello que PP y PSOE privatizaron.Hemos demostrado que se puede hacer con los hospitales de laComunidad Valenciana, y aunque las dificultades serían diferentes,¿por qué no intentarlo con los servicios del ayuntamiento deValencia?

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