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Ahorradores de segunda

Gátova, Domeño, Marines, Olocau y Serra han visto como Cajamar cerraba sus oficinas por no considerarlas rentables

La sucursar de Cajamar de Olocau cerrada al público. //EPDA
La sucursar de Cajamar de Olocau cerrada al público. //EPDA

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“Sacar dinero en un banco para nosotros es muy difícil”. Essólo es uno de los muchos comentarios que los vecinos de Gátova, hacen conrespecto a la ausencia de una entidad bancaria en la localidad de casi 400habitantes, la mayoría de los cuales son personas jubiladas. Pero el municipiopresidido por Manuel Martínez no es el único que tiene este problema. Losmunicipios más pequeños de la comarca de Camp de Túria, o al menos algunos deellos como Marines, Domeño, Olocau o Serra, han visto como en pocos días, elbanco que les asistía ha cerrado su oficina o ha reducido los días de atenciónal cliente. Este hecho ha producido una ola de indignación entre los vecinos ysus alcaldes se han puesto manos a la obra para solucionar este desaguisado.

Todas las localidades poseían una sucursal de Cajamar quedaba un servicio, más que aceptable en la localidad. Según todas las versiones,la entidad, sin previo aviso, eliminó de un plumazo alguna de sus oficinas,como es el caso de Olocau, Gátova y Domeño y cerraba al público sus ventanillas,ofreciendo un servicio mínimo en Serra y Marines.

Manuel Martínez, primer edil de Gátova afirma que susvecinos “empiezan a estar desesperados después de cuatro años sin cajerosporque no disponen del dinero que necesitan para vivir”.

Ante la llamada de auxilio de los gatoveros, Martínez llamóa las puertas de Caixa Popular para que le echasen una mano. Esta cooperativavalenciana, después de algunas reuniones, ha decidido instalar un cajeroautomático en Gátova. “Es la mejor solución que hemos encontrado y pagaremos amedias los gastos del mismo, es decir, unos 3.000 euros al año”, añade elprimer munícipe al tiempo que asegura que no lo ha hecho exclusivamente por losvecinos, “si no por los turistas que vienen a visitarnos porque si queremosatraer visitantes hasta nuestro pueblo tendremos que ofrecerles un serviciomínimo y eso pasa por tener un cajero”.

Olocau también se quedó sin sucursal y para Antonio Roperofue una auténtica sorpresa porque, además, le pilló de viaje, pero negociórápidamente con Caixa Popular, a pesar de la indignación que sintió en unprincipio por la “traición” de Cajamar. Una vez más el banco valencianorescataba a otra localidad de la comarca que se quedaba sin ese servicio.“Quiero dejar muy claro que al Ayuntamiento no le va a costar ni un duro porquenosotros no vamos a compartir gastos porque no creo que el Ayuntamiento tengaque usar dinero público para eso”, señala el dirigente socialista al mismotiempo que dice sentirse “contento por lo que hemos conseguido para nuestrosvecinos”.

Domeño y Marines

Quien asegura que los ánimos están ahora más calmados enDomeño es su alcalde, Francisco Gómez. Sus vecinos vieron con estupor como laoficina bancaria que tenía al lado del ayuntamiento echaba el cierre parasiempre. Gómez cuenta desde el banco le dijero que “no sale rentable tener unaoficina abierta en un pueblo de menos de 2.500 habitantes”. De nuevo ha sido CaixaPopular la que ha intervenido en la localidad, ofreciendo un cajero que seestará en servició a finales de febrero. “Hemos optado por este banco porque sehan comprometido a abrir una oficina dentro de un tiempo en el municipio”,subraya el alcalde popular. Mientras tanto, el secretario del Ayuntamiento yaestá haciendo gestiones con la conselleria para que sea al Generalitat quiensufrague el traslado del dinero, un gasto que, de momento corre a cargo de lasarcas municipales.

“Nos han reducido el servicio de 5 a 3 días y estoy muyenfadada”. Así se expresaba, Lola Celda, alcaldesa de Marines y una de laslocalidades afectadas por la reducción de horarios de Cajamar. Celda tuvo querevisar el convenio que el banco tenía firmado con Marines para saber hastadónde podría llegar con las negociaciones, pero según ha confesado, “tenía pocode dónde agarrarme pero voy a intentar que, al menos, me den una explicación”.

El otro caso de la comarca es la localidad de Serra y que alcierre de esta edición estaba pendiente de reunirse con los responsables deCajamar, para solucionar los problemasque se habían presentado por la falta deatención al cliente.

Por su parte, los responsables de Cajamar achacan ladecisión del cierre de sus oficinas en estas localidades a las directrices quemarca el Banco Central Europeo, que“requieren la reducción de número de oficinas y de empleados. Es por ello quela mayor parte de las entidades están cerrando oficinas y abandonando supresencia en pequeñas poblaciones así como en otras localidades y ciudades demayor tamaño”.

La otra versión

Manuel Gutiérrez, miembro de la oficina de prensa de Cajamarjustifica la reacción de la entidad y alega que por su razón de ser y vocaciónde servicio, “siempre que sea posible, antes de abandonar una localidadprocuramos concentrar el servicio en días y horarios determinados. Y así loseguiremos haciendo, en la medida que lo permitan las circunstancias”. Elportavoz de Cajamar echa las culpas al Banco Central Europeo y al Banco deEspaña que les obligan a que la mayor parte de las entidades “cierren oficinasy abandonen su presencia en pequeñas poblaciones así como en otras localidadesy ciudades de mayor tamaño”.

Pero a pesar de las circunstancias, Gutiérrez comprende quela realidad de las poblaciones pequeñas es muy dura y confiesa sentirsesensibilizado con este tema. “Mi familia procede de un pueblo que actualmenteno tiene ambulatorio médico, ni farmacia… Un par de días a la semana sube unvendedor ambulante a llevarles el pan y venderles los productos de alimentaciónque precisen”, cuenta.

Al final de toda esta historia, estas localidades han podidorecuperar un servicio que, para la mayoría de ellos, es vital para tener unabuena calidad de vida. Todos han defendido los intereses de sus vecinos pararecuperar lo que les correspondía ya que, quedarse sin banco en pleno sigloXXI, es como retroceder 50 años en el tiempo. Y estos municipios quieren seguirviviendo en este siglo, con todas las comodidades posibles. Y una de ellas pasapor disponer de tu dinero cuando lo necesites.

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