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Crisis, angustia y sentido: cómo vivir en esta pandemia

José Vicente Pérez-Fuster Soto
José Vicente Pérez-Fuster Soto

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Escribimos con la intención decompartir algunas de nuestras reflexiones sobre aspectos que consideramosimportantes en el proceso de crisis que estamos viviendo y en la recuperaciónque está por venir. Como dice Unamuno: “Necesitamos saber de dónde venimos parasaber a dónde vamos”. En este momento que estamos viviendo tan extraño anuestra forma de ser y estar en el mundo, podemos crear el espacio para darnos cuenta de que las cosas por las que vale la pena sufrir son aquellas por las que vale lapena vivir.

Escribimos y compartimos con vosotros porque lo necesitamos, una necesidadque nos involucra y a veces nos sobrepasa. Una forma de escucharse y tocarse, al menosvirtualmente. Percibimos una responsabilidad, primero hacia todos nuestrospacientes , pero también con la amplia comunidad que incluye a todos los sereshumanos. Por eso queremos tejer redes para sostener juntos esas resonanciasafectivas que de lo contrario, seguirían siendo caóticas. Compartiendo con otros creamos figuras invisibles pero necesarias para sostener juntos y soportar juntos.

En un momento, en el que todo se derrumba y enel que se prioriza en las políticas de Salud la enfermedad, el no contagio comorecuperación o el vencer al virus, nos sentimos en la necesidad de expresar quesi comprendemos la salud como forma devivir autónoma, solidaria y gozosa, según la define nuestra Ley de SaludPública, es algo más que sobrevivir, es algo más que no enfermar; salud estener capacidad de desarrollar un proyecto personal y social, de ser solidariascon las personas que nos rodean, de amarlas, de no abandonarlas. Es capacidadde cuidar, y cuidarnos. Algo se ha quebrado en la gestión de esta pandemia. “Paraque el cuerpo venza la infección, el alma tiene que ser fuerte” (Camus, A)

Actitudes para sostenernos

Nos gustaría recordar algunas de lasactitudes que a nosotros nos ayudan a sostenernos en momentos de caos,aislamiento y soledad. Se trata de actitudes que humanizan nuestras vidas y quepueden contribuir a humanizar las vidas de aquellos que las cultivan:

- Esperanza: Esperar lo imposible, nosolamente lo posible, ocupando más tiempo en informar logros que problemas.Reconocer las aportaciones de los demás, compaginando el deseo de superacióncon el reconocimiento y limitaciones humanas.

- Metasvitales que contribuyen a evitar el vacío existencial, podemos destacar elaltruísmo, cooperar en un proyecto más amplio que el mero bienestar personal.La creatividad y la trascendencia de uno mismo aumentan la satisfacción ydisminuyen el ego.

- Aperturaa la experiencia, desde la sensibilidad y tolerancia a la ambigüedad, deseo deconocer y comprender.

- Grandezadel alma: Conciencia de realización del trabajo personal y su repercusión enlos demás, contribuyendo a dar sentido a mi vida.

- Profundidadde vida, respondiendo a las preguntas por lo esencial en mi vida, el sentido enconjunto de mi vida, aspectos de ella que dependen del destino y los quedependen de mis decisiones.

Entendemos que nuestro trabajo es untrabajo de acompañamiento en el que crecemos junto a las personas. Como dice Gianni: “El ground fértil es el ground común”. El encuentro libera, elamor libera, el valor muestra un campo de posibilidades imprevistas para lapersona. Lo que cura es el vínculo, es la relación como dice el doctor Yalom,el encuentro entre dos personas una dispuesta a ayudar y otra a ser ayudada. Enla situación actual de distancia social, somos conscientes que la distanciafísica no es lo mismo que la distancia existencial, podemos estar cerca en ladistancia de personas queridas. El vínculocon otras personas, nos ayuda a reencontrarnos, buscar objetivos comunes ycompartirlos. Una llamada telefónica, unmensaje, una video, “Lo pequeño a veceses más importante que lo grande” P. Watzlawick

En estos momentos de crisis, afloran con más intensidad los temas que ocupannuestra existencia: el sentido de vida, muerte, libertad e intimidad.

Somos conscientes de nuestrafragilidad como humanidad y de nuestra interdependencia, no sólo entre lospueblos y personas, sino del planeta en el que habitamos. Nuestra pretendida ysobrevalorada autonomía moderna, tantas veces malentendida comoautosuficiencia, parece que no es suficiente para el mantenimiento de lo másbásico y perentorio: vivir.

Las actividades diarias normales han sido canceladas o se hacen online/telefónicamente. Todolo que dábamos por sentado hasta ayer, ha cambiado. El “ground” tiembla, aveces se derrumba como en un terremoto. La adversidad nos enseña a saborear mejor su ausencia, nos anima apreguntarnos “qué me hace falta de verdad”?. En la vida lo más importante essaber que lo más importante es lo importante. Esto permite afrontar con unadisposición más favorable el hecho de ver alteradas nuestras rutinas de unamanera imprevista ante un acontecimiento como la pandemia que estamos viviendoen estos momentos.

La vida es un viaje de paisajes cambiantes. En ocasiones esmaravillosa y en otras la incertidumbre nos pone delante de una realidad básicapara todo ser humano vagabundo por el mundo, el homo Viator de Gabriel Marcel, la “finitud existencial”. Tomar conciencia dela impermanencia nos ayuda a preguntarnos por lo que es importante en la vida ydarnos cuenta del tipo de existencia que llevamos, así en la medida en que nosoy coherente ni sincero conmigopor la vida que llevo, puedo tomarconciencia de la inautenticidad de mi existencia y desde ahí poder elegir elcambio a una existencia más auténtica acorde con mi ser, sin tener miedo aello.

La anticipación de la muerte enciendelas posibilidades del ser-ahí, permitiendo superar el nihilismo. Cada personaes un ser humano singular e irrepetible con una problemática existencialdiferente de las demás, con un poder ser permanente, de esta manera, si tomas auna persona por lo que es, siempre laencontrarás peor que si la tomas por lo que puede llegar a ser.

La angustia de la incertidumbre puedeser un faro que nos ilumine el camino a tomar, no necesariamente es un síntomaque debemos tapar sin leer el mensaje que nosaporta. La angustia como categoría es una abstracción de la realidad.

En esta cuarentena impuesta einvoluntaria, en este tiempo de interrupción, podemos decidir. La palabra CRISIS significa etimológicamente “decisión”;Es el tiempo para DECIDIR qué debemos de hacer, es el tiempo de la ÉTICA, de laRESPONSABILIDAD, de ver lo que está ocurriendo y reconocer cuáles son losVALORES imprescindibles a preservar ahora, en este tiempo extraordinario, ydespués, para avanzar como humanidad. Frankl insiste en que el “hombre no tieneque interrogar a la vida sino respondera la vida “ y esa respuesta es responsabilidad.

Valores de actitud

Son momentos de poner en práctica los valores de actitud, valores queaparecen cuando la persona no puede hacer otra cosa que soportar, que tener paciencia. Solamente en la actitudque tomemos frente a las situaciones irrevocables nuestra vida retomará elsentido. Sentido que se quiebra en momentos de pandemia. Somos siendo, y elsentir una vida con sentido también es un proceso. Proceso que se abre en el ajuste ante la nueva situación. Estamosno solo en un momento de actos, sino también en un momento de actitudes, y estalibertad no nos la pueden arrebatar. Nelson Mandela sobrevivió a los 28 años deprisión en la cárcel de Robben Island, diciéndose a sí mismo todos los días,“soy el dueño de mi destino, soy el capitán de mi alma”. Las grandes cosas dela Historia se han hecho con las razones del corazón no con las de la cabeza.

El ser humano siempre está endisposición de decidir qué quiere hacer en su vida y qué quiere ser, de talmanera que va autoconfigurándose a sí mismo en función de las elecciones que varealizando a lo largo de su vida. Lapersona no está determinada por su genética y su entorno ambiental, la personaes la síntesis de lo heredado, loadquirido y lo decidido. La dimensión espiritual es la fundante del serhumano, posibilitando la búsqueda de sentido a través de su capacidad deautotrascendencia y de poner en marcha los valores de actitud, de creatividad yde experiencia. Como decía Epicteto, cada día es importante distinguir lo quedepende de mí de lo que no lo es.

La existencia auténtica, nos anima aseguir el camino del crecimiento personal adaptado a las potencialidades decada ser humano, a sus recursos y capacidades, en ese viaje de ser siendo parallegar a ser. La experiencia es fuente principal de conocimiento y decrecimiento y en ese sentido toda adversidad es peligro más posibilidad de crecimiento.

Enfrentarnos a laincertidumbre, ejercer la libertad y responsabilidad que ello implica y el amor,nos permiten olvidarnos por momentos de nosotros mismos y estar dispuestos aser la puerta por la que acceda el otro.

“Ysi un día no tienes ganas de hablar, llámame y estaremos en silencio”.

Gabriel García Márquez.

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