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Unpaquete de 43 medidas para aliviar el descontento del campo conrespecto a la Política Agrícola Común (PAC). Esta ha sido larespuesta del ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, LuisPlanas, frente a las tractoradas iniciadas a principios de año enEspaña exigiendo una flexibilización de las condiciones de la PAC.En palabras del ministro Planas, se trata de "un conjunto sólidode medidas que responden a las principales preocupacionesmanifestadas por agricultores y ganaderos".
En concreto, el plan presentado a los representantes de lasorganizaciones agrarias que están en conversaciones con el Gobierno,entre ellas Asaja, COAG y UPA, contempla cambios en materia defiscalidad, como así también modificaciones en la aplicación delas ayudas directas de la PAC. Si bien el sector considera que setrata de una base sólida para avanzar en las negociaciones, algunoscreen que las propuestas no cubren la totalidad de los reclamos,sobre todo en lo que respecta a las especificidades de cada región.
Entre las medidas fiscales anunciadas, destaca la creación de unalínea de crédito MAPA-ICO-Saeca de hasta 700 millones de euros,entre ellos 200 millones irán destinados a los jóvenes agricultoresy el relevo generacional del sector, un punto fundamental paraabordar la creciente falta de mano de obra joven en el sector. Losotros 500 millones de euros estarán destinados a agricultores yganaderos.
Otro de los puntos claves de la propuesta tiene que ver con laflexibilización de las Buenas Condiciones Agrícolas yMedioambientales (BCAM) de la política medioambiental de la PAC. Enparticular las relacionadas con los riesgos de erosión de lossuelos, la rotación de tierras de cultivo, entre otras. Segúnprecisó el titular de Agricultura, hay grandes probabilidades de quela Comisión Europea apruebe las tan aclamadas cláusulas espejo queexigiría que las importaciones de productos hacia la UE cumplan losmismos requisitos medioambientales que las producidas dentro delespacio comunitario. Es decir, establecer el límite cero de residuosde productos no autorizados en la UE para los productos de paísesextracomunitarios. También se estipula un refuerzo de los controlesfronterizos de las importaciones, junto al establecimiento de ungrupo de trabajo permanente con las organizaciones agrarias paraseguir de cerca las importaciones y exportaciones.
“Estamos más cerca que ayer y que anteayer para que lascláusulas espejo sean una realidad”, afirmó Planas. Aunque, comobien lo explicó, estas cuestiones serán debatidas durante lapróxima legislatura comunitaria, por ende, su futuro dependerá dela composición del Parlamento Europeo de la Comisión tras laselecciones de junio. Una fecha decisiva que marcará el rumbo de laspolíticas agrícolas europeas. Sobre todo, teniendo en cuenta elfuturo incierto de ciertas de ellas, ya que como lo ha reportado elmedio Euronews, más de la mitad de las iniciativas dentro de laestrategia alimentaria “De la Granja a la Mesa”, aún no se hancumplido. Cabe recordar que el objetivo que persigue esta iniciativaes hacer que los alimentos europeos sean más sostenibles, altransformar la producción, la distribución y el consumo.
Según el análisis de Euronews,de las 31 acciones que se enmarcan dentro de la estrategiaalimentaria europea, 15 no han avanzado y una de ellas, la propuestasobre pesticidas, fue retirada por completo de la agenda por parte dela presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen.
Entre las iniciativas que se encuentran estancadas, destaca la Leyde Sistemas Alimentarios Sostenibles que fue pensada como la columnavertebral de toda la estrategia y que tras varios intentos fallidos,fue pospuesta indefinidamente. Este ha sido el destino también deotra polémica herramienta, el etiquetado nutricional en la partefrontal del envase, que tras años de intensos debates fue perdiendoapoyo a lo largo de la UE debido a los problemas que comenzaron asalir a la luz con respecto a uno de los modelos más populares, elNutriScore. Si bien la propuesta de un etiquetado armonizado a niveleuropeo es un punto menor de la Estrategia, esta iniciativa generóun gran descontento.
En España, el NutriScore sufrió un duro revés cuando se dierona conocer las clasificaciones que le otorga el sistema a productostípicos españoles. A pesar de los constantes cambios en elalgoritmo del sistema que determina las notas, el Nutri-Scorepenaliza el aceite de oliva, el jamón serrano y los quesos españolesy es por ello que el Gobierno debió intervenir en su posibleadopción y fue el ministro de Agricultura quien dejó en claroque el Gobierno jamás aprobará “nada que dañe a la dietamediterránea y sus productos”. En ese entonces, el Ministro Planasaseguró que existen “opiniones divididas incluso en el mundocientífico” con respecto al NutriScore y remarcó que “comoGobierno tenemos que defender lo nuestro”. Desde entonces, elproyecto europeo de NutriScore se fue desvaneciendo, pero susdefensores siguen intentando que la Comisión le dé el visto bueno aeste modelo. Es por ello que entre tantos paquetes de incentivos,sería bueno que desde la cartera de Agricultura, no se olviden de“defender lo nuestro” y enterrar por una buena vez este proyectoque perjudica la imagen de los productos tradicionales españoles.
Con las elecciones europeas en el horizonte y las masivasmovilizaciones del campo en distintos puntos de Europa, los ministrosde Agricultura del bloque se vieron obligados a tomar decisiones. Elpaquete de medidas anunciado en España no es el único ejemplo;tanto en Polonia como en Portugal y otros países europeos, lasprotestas han obligado a poner sobre la mesa el asunto urgente delcampo europeo, un sector que juega un rol clave en la seguridadalimentaria y en la soberanía europea. Por ende, queda claro que esel momento de poner el foco en las necesidades del sector y priorizarlas estrategias que permitan consolidar su crecimiento. Será el roldel próximo Parlamento de enterrar aquellas iniciativas que ponganen peligro este objetivo y de avanzar hacia aquellas que maximicen lacompetitividad europea.