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Fallece Facundo Roca Ribelles

A su amor por el Patrimonio se unía, un profundo conocimientos de los restos arqueológicos, de los materiales de los que estaba hechos, de las técnicas de construcción y fabricación, muchas desaparecidas hace siglos

Facundo Roca. FOTO: EPDA
Facundo Roca. FOTO: EPDA

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Ha fallecido Facundo Roca Ribelles con noventa y cinco años de fecunda y consciente actividad.

La muerte le alcanzó el pasado 25 de abril; al día siguiente domingo, a las once de la mañana, a la hora justa en que comenzaba su entierro, tuve que presentar en el Castillo de Sagunto el Manifiesto en Defensa del Patrimonio, en la tradicional Trobada pel Patrimoni.

El Manifiesto lo dedicamos a su memoria, como justo aunque apresurado homenaje a su figura, a su inmensa y dilatada labor; sin duda fueron las primeras palabras de gratitud que recibió estando ya, en el Olimpo de las Cerámicas antiguas, las Inscripciones y los Mosaicos.

La larga vida de Facundo Roca, estuvo dirigida desde sus inicios al mundode la Arqueología, la defensa y conservación del Patrimonio Histórico y elamor a Sagunto.

Sus intereses, sus metas y objetivos, fueron siempre los mismos, no se desviaron un ápice durante las muchos y difíciles años que tuvo que vivir.

A su amor por el Patrimonio se unía, un profundo conocimientos de los restos arqueológicos, de los materiales de los que estaba hechos, de las técnicas de construcción y fabricación, muchas desaparecidas hace siglos, texturas, que muchas veces de forma intuitiva y autodidacta hacia revivir en prodigiosas restauraciones tanto de cerámicas como de mosaicos.

En 1935 dibujo un interesante plano a mano alzada del Teatro Romano de Sagunto, el primero en su género, que fue durante décadas la base y referencia para los trabajos de restauración del monumento saguntino.

Intervino de forma decisiva en la restauración del Teatro Romano de los años cincuenta, la primera que se planteó con criterios científicos.

Su conocimiento de las piedras saguntinas era prodigioso, era fruto de largas horas de patearse el terreno, de observaciones detalladas y de lúcidas reflexiones, trataba a las piedras saguntinas como a hijas, las conocía y las quería, diría que lo sabía todo de ellas, no solo su localización sino de su itinerario vital.

Descubrió en 1955 en el Pic del Corbs, un yacimiento de la Edad del Bronce, de suma importancia para el conocimiento de la Prehistoria Valenciana, fue quien primero lo excavó con escasos medios y recursos, con importantes resultados y notables hallazgos.

Participó en posteriores excavaciones del yacimiento llevando un detallado y esclarecedor diario de las excavaciones.

Fue un hallazgo importante que abrió nuevos caminos al Bronce Valenciano y ha sido base de avances notables reflejados en numerosos estudios y tesis universitarias.

Fue también en esa época cuando extrajo y restauró los mosaicos romanos encontrados en las excavaciones del Mercado Municipal de Sagunto y de la Sociedad Musical Lira saguntina.

Creó la Escuela de Restauración de Madrid, cuya Dirección técnica le fue ofrecida, ello implicaba alejarse de forma definitiva de Sagunto y no aceptó el ofrecimiento, lo mismo ocurrió con insistentes ofertas de los Museos Arqueológicos de Huesca y de Jaén, la fuerte llamada de la tierra saguntina le impidió trasladar su mundo vital lejos de las murallas del castillo.

Fue llamado a prestar sus conocimientos en importantes museos y yacimientos arqueológicos, no solo en Sagunto, también en Teruel,Tarragona, Mérida, Sevilla, Zaragoza y en todas partes dejo muestras de su saber hacer en excavaciones y restauraciones de gran calidad. 

Inició muchos años antes, con un grupo de amigos la Asociación informal Penya Arqueológica, germen del que surgió en 1957 el Centro Arqueológico Saguntino.

Nació sobre las mismas gradas del Teatro Romano y fue Facundo su principal impulsor desde antes de su constitución, perteneció a la primera Junta Directiva como Vicepresidente y continuo siendo miembro activo de la misma, de manera ininterrumpida hasta que la edad le aconsejó dejar las responsabilidades administrativas, pero no su dedicación al Centro y a la restauración de sus fondos.

En aquella misma época, final de los años cincuenta, fundó también junto al entusiasta grupo inicial, la revista de estudios Arqueológicos e Históricos Arse, Boletín del Centro Arqueológico, primero con modestas pretensiones, pero que fue creciendo a lo largo de los años hasta convertirse en un referente de estudios arqueológicos, con fuerte proyección universitaria.

Hoy son cuarenta y ocho los números de la revista y en sus páginas se conservan numerosos artículos de Facundo que aportan importantes descubrimientos y precisiones sobre piezas muy concretas, sobre elementos 

muy determinados de nuestro pasado.

El número 30 – 31 de dicha revista, el número que correspondía a 1996 y conmemoraba el cuarenta aniversario del Centro fue dedicado a Facundo Roca como homenaje a su trabajo y en esas mismas fechas fue nombrado socio de Honor del Centro Arqueológico.

En aquel número, se dice de Facundo Roca que pese a su avanzada edad continua incansablemente en sus tareas de restauración cerámica en el Centro. Y así continuó trabajando durante los siguientes quince años a pesar de sus progresivas dificultades de visión.

Llamaba poderosamente la atención su capacidad para detectar restos arqueológicos, para encontrar pequeñas piezas cerámicas que con sumo cariño y poca visión, en los últimos años casi al tacto, sabía unir a otras, 

ajustarlas, encontrarles su lugar.

 

Y esto fue así hasta hace muy poco tiempo. Hace pocos años, en una de sus frecuentes visitas a los yacimientos de la Montaña Frontera encontró una pequeña losa con una inscripción ibérica que recuperó.

En una nueva visita al lugar, más de veinte días después, vio, olió o presintió una lasca diminuta que inmediatamente reconoció como la esquina que faltaba a la pieza encontrada el mes anterior, la recuperó y casó a la perfección, es increíble pero cierto.

Tenía una paciencia infinita para restaurar las cerámicas de la colección del nCentro Arqueológico, que lavaba una y otra vez, separaba por formas y modelos en diversas cajas distribuidas por la larga mesa de nuestros locales y después buscaba unir los pequeños trozos durante largas sesiones hasta lograr formar las vasijas que hoy conservamos.

Han sido numerosas las tesis doctorales, que han solicitado la ayuda de Facundo Roca, fundamentales han sido los materiales por él encontrados,muchas han sido las consultas que le han formulado desde centros

arqueológicos de Valencia, Zaragoza y Barcelona y grande ha sido también la valoración y consideración que le han tenido importantes arqueólogos.

En 1996 el Ayuntamiento saguntino en atención a sus méritos en el ámbito cultural acordó rotular con su nombre la plaza que da acceso al Teatro Romano, sin duda el lugar más querido por Facundo.

Sagunto le debía ese reconocimiento público

El tiempo ha pasado inexorablemente, de todo aquel grupo de jóvenes entusiastas saguntinos, que despertaron conciencias, trabajaron con ahinco de manera desinteresada y fueron llama perenne en defensa del Sagunto Cultural, apenas queda uno, casi todos han cruzado la barrera de la muerte.

Facundo, el Jefe de la Penya Arqueológica, su impulsor y líder indiscutible, nos dejó la semana pasada, nos dejó con la satisfacción del deber cumplido, con el ejemplo que supo trasmitir a sus hijos y amigos de un amor

incondicional por Sagunto y su Historia.

Descanse en paz

Amadeo Ribelles

Presidente del Centro Arqueológico


Sobre el autor

Amadeo Ribelles
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