Ir al contenido principal

Falleras que dan la talla

Susana Gisbert, fiscal del delito de odio y violencia de género
Susana Gisbert. EPDA
Susana Gisbert. EPDA

Añadir El Periódico de Aquí como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora

El10 de marzo de 2020 va a quedar en los anales de la historia deValencia, especialmente para falleros y falleras. Y es que desde laGuerra Civil nunca se había suspendido nuestra fiesta, ni creíamosque viviéramos algo así nunca.

Enesos momentos me acordé mucho de las falleras mayores de cada falla,así como de sus presidentes infantiles y demás representantes. Erasu año, el año para el que venían esperando, en algunos casos,durante mucho tiempo, casi una vida, y de pronto parecía deshacersecomo el polvo entre sus dedos. Confieso que mi primer pensamiento fueel de agradecer al destino que no fuera el año de ninguna de mishijas, ni tampoco el fui mantenedora de la fallera mayor de Valencia,el 2017. Pero pronto reaccioné de mi egoísmo –comprensible, peroegoísmo- y utilicé la empatía para ponerme en su piel. Unverdadero drama.

Pero,como dice mi madre, las cosas siempre pasan por algo, y prontodescubrí una lección de vida y de valencianía en la reacción dealgunas de ellas. Superado el disgusto inicial, inevitable sin duda,una de las falleras mayores de la Agrupación de Ruzafa exhortaba asus compañeras a tomar las cosas como se deben tomar, como unaoportunidad para dar la talla y demostrar que, por el contrario de loque algunos dicen, ser fallera mayor es mucho más que ejercer deflorero en la fiesta.

Invitabaesta mujer, y secundaban sus compañeras –una de los cuales nos lohacía llegar al resto de falleras de su falla en el chat quecompartimos- a ser las que condujeran el carro del ánimo y eltrabajo. Hablaba de estar más allá de la autocompasión y ellamento para apoyar a los niños y niñas a sobrellevar el trance, yabanderar la esperanza de conseguir en breve tener una fiesta tanhermosa e incluso mejor que la prevista. Hablaba de fomentar lasolidaridad y el civismo que tan importante es en estos días, enlugar de hundirse en la pena y el desánimo.

Mepareció maravillosa esa forma de reinventar la figura de la falleramayor –si es que no estaba ya inventada- como una lideresa queconduce a su comisión al lugar correcto. En realidad, el verdaderoespíritu de las fallas, el de renacer como el Ave Fénix

Graciaspor esta lección. Y, si es cierto que nada será igual para lasfalleras mayores del 2020, nada impide que no vaya a ser mejor.

Sobre el autor

Susana Gisbert, fiscal del delito de odio y violencia de género
Lo más leído