Unode los recuerdos más machacones de mi infancia era la vuelta del fin de semanaen caravana, en un coche sin aire acondicionado –que, por supuesto, no existíani echábamos de menos- con la radio a toda pastilla, retransmitiendo los partidosde fútbol de toda la geografía española y de todas las divisiones, aderezadoscon los resultados de la quiniela. A diferencia de lo que ocurre ahora, aireacondicionado aparte, se escuchaba el fútbol porque mi padre lo decía y a nadiese le hubiera ocurrido discutir. Era lo que había. Una tortura que formabaparte del domingo al igual que la paella familiar o la playa.
Yahace tiempo que me rondan esos recuerdos. Y no porque me haya puestoespecialmente nostálgica, sino porque algo me lo ha recordado. En la forma,aunque el fondo nada tiene que ver.
Desdeque empezó la dichosa nueva normalidad, las cadenas de televisión retransmitenlos rebrotes como si se tratara de la más emocionante jornada de la Liga. “Yahora conectamos con nuestro corresponsal en el pueblo X, donde los contagioshan aumentado de un modo alarmante, tanto que si siguen así no podrán evitar sudescenso a la Fase 1”.Luego conectan con la ciudad Y, donde se jactan de la gran remontada en el númerode contagios. Y de vez en cuando, como si de la quiniela se tratara, losresultados de los distintos partidos que cada población juega contra elcoronavirus.
Porsupuesto, las tarjetas rojas tampoco pueden faltar, y no perdemos detalle demultas por botellones, por no llevar mascarilla o por cualquier otra de esasimprudencias que pueden resultar fatales. Suma y sigue.
Lamentoparecer algo insensible, pero es la impresión que me da. Escuchando el modo enque se aborda el tema, cuesta recordar el reguero de muertos y de tristeza queesta pandemia está dejando, aunque a veces parezca que ya no nos impresiona.
Yahablé en otra ocasión del exceso de información sobre el tema, especialmentecuando el confinamiento nos tenia muchas horas pegados al televisor, e insistoen que hay que lograr el equilibrio entre la información y la sobreinformación. Y, por añadidura, evitar que parezca un espectáculo.
Peroes lo que hay, según veo. Así que solo nos queda esperar el momento en que secante gol, que en este caso será la vacuna. Esperemos que no haya que jugárselaa penaltys. Y, por descontado, que este campeonato acabe lo más pronto posible.
SUSANA GISBERT
Fiscal
(twitter @gisb_sus)