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La capilla-prisión de San Vicente Mártir

JUAN BENITO RODRÍGUEZ MANZANARES
Juan Benito Rodríguez Manzanares
Juan Benito Rodríguez Manzanares

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En Valencia ciudad (España),contamos con una Virgen Patrona de la misma Nuestra Señora de los Desamparadosy, de un Santo Patrón encarnado en la figura de San Vicente Mártir (¿?- c. 304),también conocido como San Vicente de Huesca, por haber nacido en esta bellaciudad de la Comunidad Autónoma de Aragón, heredera del Reino de Aragón, aunquesu fallecimiento se produjo en Valencia como ahora veremos. Y sobre este últimosanto patrón y de su capilla-prisión trata este artículo.

San Vicente Mártir fue undiácono que, según nos cuenta la tradición, fue acusado de predicar la fe cristianaa causa de la tartamudez que padecía Valero (s. III-315), el obispo de Huesca,posteriormente conocido como San Valero.

Ahora bien, en 303 losemperadores Diocleciano (244-311) y Maximiano (250-310) decretaron unapersecución hacia los cristianos que se convirtió en muy sangrienta. Y, con estadirectriz, el prefecto Publio Daciano (s.III – s. IV) prendió y llevó hastaValencia a San Valero, llamado «el Confesor» porque confesó su fe cristiana sinpadecer martirio, siendo tan sólo condenado al destierro; y a San Vicente,llamado «Mártir» porque sufrió unos crueles martirios, siendo colocado en unacruz en forma de aspa, en una catasta y, además fue azotado, le rompieron loshuesos y le abrieron las carnes con garfios, para, finalmente ser desollado yquemado en una parrilla.

Cuenta una leyenda que SanVicente Mártir antes de morir, convirtió al cristianismo a su verdugo.

En Valencia San Vicente Mártirestuvo en una prisión que hoy se encuentra en una calle muy angosta y relativamentecorta cercana a la emblemática Plaza de la Reina, llamada Calle de la Prisión deSan Vicente, encontrándose la prisión en el número dos, pero hay que estar muyatento cuando se pasa por esa calle para saber que en ella se encuentra lacitada prisión, a pesar de que a la parte derecha de la puerta de entrada seencuentre impreso en seis azulejos la leyenda:

«Capella-Presó de San VicentMàrtir Patró de la ciutat de Valéncia»

(«Capilla-Prisión de San VicenteMártir Patrón de la ciudad de Valencia»)

Pues la verdad es que la puertade acceso a la capilla-prisión es una simple portada adintelada con dospilastras de ladrillo que luce su madera bastante raída y en muy mal estado,soportando la misma algunos grafitis de los que no conocen la historia deValencia o les importa bien poco la misma.

Actualmente el interior de estacapilla-prisión es rectangular y de dimensiones bastantes reducidas, pues segúnel Marqués de Cruïlles (entiendo que el I Marqués de Cruïlles Joaquín Juan deMontserrat y Cruilles (1700-1771), las dimensiones de la estancia de formarectangular son de 7,30 metros de largo por 4,60 metros de ancho por 3,80metros de alto, estando dividida la habitación en dos partes desigualesseparadas por un arco fajón rebajado.

En la parte opuesta de por dondese entra, es decir, en el muro testero, a la izquierda, encontramos un altar yen la parte derecha una columna con capitel de estilo románico que es donde latradición nos asegura que fue atado San Vicente para ser martirizado y, cercanaa esta columna hay una lápida con la siguiente inscripción:

«Atado a la columna que se ve

venera en este lugar, según

la tradición, fue azotado

por orden de Daciano, nuestro

Patrono San Vicente Mártir.

Excelentísimo Ayuntamiento deValencia MCMLIII»

El día de San Vicente eshabitual que esté expuesta para al público en general la «cadena con argolla»que la tradición nos dice que fue con la que fue sujetado el santo a la columnamientras estuvo en la prisión. Mas, el resto de los días, esta «cadena conargolla» es custodiada por la Comunidad de Religiosas de San José y SantaTecla, pues su convento, hasta 1868 que fue demolido, se encontraba en estelugar.

Aunque, como nota discordante,el historiador José Sanchis Sivera (1867-1937) opina que no hay ningúnfundamento histórico que asegure que San Vicente fue atado y azotado en esacolumna. Pero eso no hace que los fieles dejen de creer en la veracidad de loque nos cuenta la tradición histórica.

Junto a la portada de entrada, peroya en el interior, hay unos azulejos con la siguiente inscripción:

«En el año 1810, en el día 17del mes de julio, acabado de celebrar misa, se cayó la bóveda de esta ermita yse renovó en dicho año por cuenta de la muy ilustre ciudad».

llegamos a 1685, año en que ellugar donde se encontraba la simbólica reliquia de la columna donde fue azotadoel santo mártir fue alquilado, y esto condujo a que la columna se pudieravenerar de manera pública. En 1686 el edificio completo, conocido en esemomento como la «Casa del Pilar de San Vicent Martyr», pertenecía a doña Ana deBoil y de Mercader, pero el Consell de la ciudad de Valencia, estimó que no erauna manera procedente de venerar tan alta y singular reliquia y, decidióadquirir el edificio. Así, una vez adquirido el inmueble, encargó al «obrer devila» («Maestro de obras») Antonio Izquierdo, la realización de una capilla enconsonancia con la reliquia que debía custodiar, de esta manera, en 1744 ellugar con su reliquia se convirtió en oratorio o capilla, marcando las pautas ydirectrices aproximadas de cómo podemos verlo en la actualidad.

En el centro del primer cuerpode la capilla-prisión hay un pozo con un brocal octogonal y un diámetrocircular interior de 40 centímetros, el cual fue descubierto por casualidad el22 de enero de 1777, desde entonces, aunque se desconoce fehacientemente la fechade nacimiento o muerte de San Vicente Mártir, se ha tomado el 22 de enero comofecha de celebración de la festividad de San Vicente Mártir, y desde entonces nacióespontáneamente la tradición de beber agua de ese pozo ese día.

El paso del tiempo hizo necesariaen 1851 una restauración, así el edificio y la capilla-prisión fueronreconstruidos en 1851 por el arquitecto Timoteo Calvo, el cual le dio definitivamenteel aspecto que ha llegado hasta nuestros días, siendo bendecido de nuevo ellugar en 1852. Mas, todo lo que es el interior con su decoración paleocristianala realizó el arquitecto municipal Emilio Rieta López en 1992. De esta manera,como ocurre con muchos enclaves histórico-culturales-religiosos, son pocos, muypocos o ninguno, los elementos que quedan de la obra original.

En la actualidad es la Cofradíade la Cárcel de San Vicente Mártir en Valencia quien vela por el cuidado ymantenimiento de este emblemático enclave vicentino, que todos deberíamosvisitar por lo menos una vez en la vida.

Valencia es religiosidad, amorvicentino y gran patrimonio cultural.

Sobre el autor

JUAN BENITO RODRÍGUEZ MANZANARES
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