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Loreto Ayuso: “Hice un máster en la vida: tuve cáncer”

Abogada y embarazada de tres meses, cuenta su experiencia de superación vital

Loreto Ayuso. FOTO VICENTE RUPÉREZ
Loreto Ayuso. FOTO VICENTE RUPÉREZ

Tenía 25años y planes de boda. Un bulto en el cuello confirmó un diagnóstico de linfomade Hodgkin con seis meses de quimioterapia y radioterapia hasta la curación.Viéndose calva y con constantes vómitos, descubrió que “vida sólo hay una y nose puede repetir”. Se vio en la encrucijada de llorar y preguntarse ¿Y por quéa mí? o bien asumirlo como una vivencia traumática pero temporal que cambia lasprioridades de la vida. Optó por el segundo camino, el más difícil pero el máspráctico. Abogada, embarazada de tres meses y medio y con “un máster en lavida: tuve cáncer”.

¿Cómo saltaron las alarmas?

Fuecurioso. Me iba a la cena de despedida de un amigo que se marchaba a Cádiz ahacer el MIR. Estaba bajando en el ascensor de mi casa y de repente, me vi unbulto en el cuello pero pensé que era una contractura por el estrés que habíaacumulado durante la oposición a judicaturas que acababa de dejarme. Cuandollegué a su casa, le dije a su padre, que también es médico: “Mira, Ángel, meha salido un bulto” y puso como cara de circunstancias. La verdad es que nohice caso pero un mes después, tenía revisión de tiroides y cuando me hicieronla ecografía, le pedí al radiólogo que de paso me mirara el bulto aunquepensaba que no era nada. De repente, en el resultado veo que ponía: adenopatíasupraclavicular izquierda, posible linfoma, se recomienda resonancia o TAC.

Y el diagnóstico confirmó que tenía cáncer.

Mehicieron el TAC y me derivaron a la hematóloga y a su vez al otorrino parahacerme la biopsia. Recuerdo perfectamente ir a recoger los resultados con minovio, hoy mi marido; mi madre y una amiga suya que es médico. Nos dijo alentrar que nos tenía que dar la enhorabuena porque era un linfoma de Hodgkinpero ni leucemia ni cáncer de tiroides. En ese momento, con 25 años, me asusténaturalmente porque no es lo que te planteas.

Mi madreestaba muy afectada y yo me fui con mi novio y le dije: voy a llorar ahora y novolveré a hacerlo hasta que acabe todo el proceso. Estaba segura que me iba acurar y, por tanto, decidí sufrir física pero no psicológicamente. Tuve lasuerte de que mi familia, mis amigos y mi actual marido fueron un apoyo espectacular.

Afortunadamente,el linfoma no había pasado a médula y en cuestión de un mes, un 15 de julio,empecé el tratamiento de quimioterapia.

¿Escuchar cáncer es pensar en muerte?

Siempretuve ganas de escribir un libro sobre las reacciones de la gente al oír lapalabra. Había personas que sólo te cogían el brazo, te apretaban y te mirabancon cara de circunstancias, otros que te contaban que su prima tuvo lo mismo ymurió, otros que rezaban por ti… Mandé un difundido con el diagnóstico porqueno quería llamar en plan: Soy Loreto, tengo cáncer. Pedí que no me llamaran,que rezaran y que me animaran cuando venían a verme, sin cara de pena.

¿A la quimio hay que tenerle tanto miedo comoparece?

Te asustaporque no sabes lo que es. Pero somos una familia de gitanos y cada vez que meponían el gotero, en una habitación, estaba tan acompañada que me encontrabatranquila.

¿La caída del pelo es visualizar la enfermedad?

Mioncóloga, la doctora Picón de la Quirón, me recomendó cortarme el pelo. Yotenía una melena muy larga así que primero me dejé melenita, empezó a caersemás, me lo corté a lo chico y a los dos días, mi almohada parecía Chewbacca. Comoyo siempre he sido muy aprensiva, me lo rapé para evitar que se me cayera deltodo. Recuerdo que vino mi novio a mi casa a afeitármelo y lo llamamos lafiesta del tijeretazo.

Los turbantes fueron sus acompañantes durantetodo el proceso.

Esverdad que yo nunca he sido coqueta, entonces cuando me vi, al ser verano,pensé que pasaría menos calor y me costaría menos ducharme aunque también supeque la enfermedad era real. Nunca aprendí a ponerme el pañuelo y opté por turbantes.Mis padres pensaron regalarme una peluca pero no quise. En cuanto llegaba acasa de alguien, me quitaba el turbante y decía: vas a verme con cáncer, que eslo que a la gente le impresiona más. No les impactaba verme las venasinflamadas o vomitar pero verme calva, sí. Yo pensaba que no pasaba nada porqueel pelo vuelve a crecer.

Despuésde cada quimio, me afeitaba y me empezó a crecer dos meses después del últimogotero. En la Crida de 2015 fue el primer día que no llevé turbante. Parecíauna kaleborroka con el pelo super corto. Con la radioterapia, se me volvió acaer y de nuevo llevé el turbante.

¿La radioterapia es más dura de lo que se dice?

Sí. Laquimio era en una habitación con mi familia pero la radio era sola. Como micáncer estaba localizado en la parte superior, me ponían una máscara en toda lacara y me atornillaban a una mesa. Y era como decir: ¿Qué marcianada es ésta?

Fuedurante Fallas y yo iba en moto al IVO a dármela y de allí a mi falla. Acabécon 40 de fiebre, vomitando todo, sin pelo otra vez, con pérdida de voz, toda lapiel quemada… Los efectos fueron muy duros.

¿Se viven momentos de desesperación?

En micaso, no pero en la última quimio, sí que quería tirar la toalla. Era 30 dediciembre y veía a todos mis amigos saliendo y yo el 31, en la cama vomitando.Pero luego me motivé y pensé que estaría mejor para Reyes. Uno solo no puedecon la enfermedad y necesita ayuda.

¿Al paciente se le da toda la información quenecesita?

Depende.Yo era doña efectos secundarios y no se me comentaron porque eran pocofrecuentes. Y cuando los tenía, llamaba al médico a preguntarle si era normal.Habría preferido que me informaran antes para evitar asustarme. No sabes si esnormal estar estreñida o tener diarrea, a veces cuando vomitaba me salía sangrepor la nariz… Siempre digo lo mismo: antes del diagnóstico, me encontrabafenomenal pero cuando te empiezan a curar, te matan. El cáncer se cura matandoy estás tan mal que te planteas si es necesario pasar por ese trance.

¿Es una tentación recurrir a la homeopatía apesar del peligro que supone?

No lohice. He tenido la suerte de nacer en el siglo XXI y quería que me curaran conquímica. Lo único que tomaba era una infusión para las náuseas. Yo quería quevinieran a mí todos los médicos del mundo y más.

¿Hasta que llega la curación, se visualiza laposibilidad de morirse?

El mismodía que nació mi sobrina, recogí los resultados que ponían: remisión y supe queestaba curada. Sí interioricé la muerte como un proceso natural cuando mishermanas pequeñas, que tienen 10 años menos, me veían tan mal que me decían: ¿Yqué pasa si no te das ese tratamiento? Entonces, yo les respondía: pues que memuero y en ese momento lo reflexionaba: o me curo o me muero pero tambiénpensaba que me podía atropellar un autobús. No me daba ningún miedo la muerte.Me producía pena por los que se quedaban. Yo lo llevaba muy bien y le pedía ami entorno que sonrieran porque si no, lo pasaba mal. Entiendo que es difícilsonreír porque es una enfermedad estigmatizada. La palabra cáncer produce sustopero no te puede paralizar. No es una vergüenza decir que eres pacienteoncológica.

¿El miedo a la recaída es real?

Cada vezque hay una revisión, ahora ya cada año, aún viendo los resultados, te entra elsusto. Justamente la he pasado hace unos días y cuando la médica me dijo: “Estásperfecta, enhorabuena”, me quedé tranquila. Es verdad que ahora, al estarembarazada, ya no soy yo sola pero luego pienso: si tiene que ser, será poralgo. Cuando la gente me decía: ¿Pero por qué tú? Pensaba: ¿Y por qué tendríaque ser otro?, me parecía super egoísta. Yo me planteaba para qué iba aservirme y he descubierto que para cambiar el orden de prioridades. Si te parasa preguntarte el por qué, no sales.

¿El sufrimiento de las madres es el más intenso?

Ahoraestoy embarazada y tengo pavor a que mis hijos enfermen, después de haber vistocómo lo pasó mi madre. Mi padre también sufrió mucho. Él tuvo unosmicroderrames cerebrales en octubre de 2013 y a mí me lo diagnosticaron enjulio de 2014 pero mi cáncer lo curó.

Y ha conseguido quedarse embarazada,desmontando el mito que no lo pueden experimentar las enfermas oncológicas.

Me caséen 2016 y me quedé embarazada enseguida pero lo perdimos y aunque lo pasé peorque con el cáncer, fue la señal de que podía ser madre. Ahora lo estoy de tresmeses y medio, sin ningún tratamiento de fertilidad, y todo va bien.

¿Algún pero a los servicios oncológicos?

Deberíaestar unido el tratamiento psicológico que a mí nunca se me ofreció y es una enfermedadque te puede matar. El otro leí que el instinto suicida en los enfermos decáncer se disparaba en el primer año. Es un tratamiento muy fuerte, no sabes site va a curar o no. Afortunadamente yo no precisé más ayuda más allá de mifamilia y mis amigos.

¿La relación que se establece con el oncólogoes especial?

Tuvemucha suerte porque en mi caso, la doctora Picón era amiga. El oncólogo ha de ser super cercano, positivo y dar buenosconsejos. A mí me dijo que me alejara de la gente negativa. Me llamaba todaslas semanas y venía a verme cuando tenía quimio. Se establece una relación muydiferente. Incluso le invité a mi boda porque le dije: estoy aquí gracias a ti.Es la persona que me curó y gracias a ella, estoy viva.

¿Qué queda después del cáncer?

El ordende prioridades te cambia. Es verdad que seguimos siendo un poco tontos y si sete rompe el móvil, continúas cabreándote pero cuando me hablan de dinero porejemplo, veo que eso no es un problema y me viene a la cabeza otra vez elcáncer. Yo ahora quiero hacerme un tatuaje que me recuerde dónde está el norteporque por lo que he pasado, no ha pasado la gente. A nadie le recomiendo tenerun cáncer, que te enseña a saber dónde está el norte cada vez, mirar y vercuáles son las cosas importantes. Muchas veces me viene a la cabeza: ¿De verdadesta persona no ha tenido suficientes problemas gordos en su vida? Así que doygracias por lo que me ha pasado. Lo único malo fue el tratamiento porque elresto fue todo bueno.

Si nos está leyendo alguna persona condiagnóstico reciente, le diría…

Que mellamen, que es una putada porque no se puede definir de otra forma. Pero laactitud es al menos el 50% de la curación. El cáncer no es el fin. Hay untratamiento por delante que es lo único que tienes. Las opciones son lloraramargando a todos los que te rodean o llevarlo bien y ser feliz. Se puede estartriste y estar bien. Vas a tener momentos de bajón, de que te apetece irte alcine con unas amigas y no puedes porque tienes quimio pero pasan. Vida sólo hayuna y no se puede repetir.

GómezCodina: “Más de la mitad de los linfomas se curan”

¿Y quéson los linfomas? Nos lo explica el jefe de la sección de Oncología delhospital La Fe, José Gómez Codina. “Son los tumores malignos derivados de lasdefensas del cuerpo. Todos son tratables y muchos son curables. Están entre el5 y 6 tumor más frecuentes pero hay un escasísimo conocimiento social cuando esmás frecuente que el estómago o el páncreas”.

Sediagnostican aproximadamente 700 casos al año en la Comunitat Valenciana. Existenmás de 120 tipos diferentes pero los más frecuentes son 7 u 8 concaracterísticas, tratamientos y pronósticos muy diferentes, de ahí laimportancia de acudir a un servicio especializado a tratarse. Se distinguen dosgrandes grupos: de Hodgkin, que son los primeros que se curarony alcanzan un 80% de curación, y noHodking. El hodking es más homogéneo y la respuesta al tratamiento es másprevisible. Incluso en caso de recaída, se curan más de la mitad. “Los otros son heterogéneos y los hay que sintratamiento el paciente puede vivir muchos años. Y los hay que sin tratamientote matan en días. Pero aún siendo agresivos, si se tratan bien, lasposibilidades de curación son del 70%”, explica el doctor Gómez Codina.

No seconocen los factores de riesgo aunque, señala el oncólogo de La Fe, “el deHodgkin es más frecuente en zonas urbanas con alto nivel económico que en zonasrurales menos desarrolladas, que es lo contrario de lo que uno puede imaginar.Predomina en ambientes de alta higiene”. Se da tanto en hombres que en mujeresy a todas las edades, aunque es más frecuente a partir de los 55 años.

¿Y cómopodemos sospechar? “Los pacientes siempre te dicen que les salió un bulto perono les dolía. La primera recomendación es ante cualquier bulto aunque nomoleste o crezca despacio, se vaya al médico. Lo más típico son bultos en elcuello, las axilas y las ingles”, expone José Gómez Codina.

La mayorparte de las recaídas se producen pronto y también se pueden tratar y curar.



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PILAR TAMAYO
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