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Paiporta establece un protocolo para controlar los posibles fraudes en las bajas laborales

Se han detectado casos de trabajadores que sólo han acudido a su puesto de trabajo cinco días en lo que llevamos de año y que, incluso, han recurrido altas médicas después de 229 días de baja en 2012 y 95 en 2013

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El Ayuntamiento de Paiporta hainiciado un protocolo para controlar y evitar los posibles fraudes en las bajaslaborales. Se está trabajando en una doble dirección: la prevención en losaccidentes laborales y la cumplimentación de un parte exhaustivo en caso dehaber sufrido un accidente durante su jornada laboral. Se debe explicar cómo,cuándo y por qué se ha producido, qué testigos había… y debe estar firmado porun superior.

Se han detectado bajasprolongadas, por citar algunos ejemplos, de 75 o 93 días seguidos en 2013,hasta el punto que hay empleados que han llegado a recurrir el alta médica paraseguir permaneciendo de baja, después de 229 días de ausencia en 2012 y 95 en2013. Cada día de su trabajo durante 2012 ha costado a los paiportinos ypaiportinas 1.000 euros (sólo trabajó 44 días durante 2012). Y hay otros casossimilares, con lo que no se trata de unacircunstancia aislada (hay otras, con coste diario de 300 euros en 2012).

“No vamos a permitir que se gasteun solo euro público de forma injustificada e igual que preparamos un informecon jurisprudencia exigiendo la justificación de las horas sindicales paraevitar el escándalo de posibles fraudes en su disfrute, vamos a vigilar con máscontroles las bajas por enfermedad y/o accidente laboral. Una baja debe estarjustificada desde el primer hasta el último día. El dinero público es sagrado”,explica el alcalde de Paiporta, Vicente Ibor. De lo contrario, prosigue Ibor, “sedaña el servicio público, porque hay menos efectivos cumpliendo con su función;aumenta el coste, sufragado con dinero de los paiportinos y paiportinas, altener que suplir con otro personal, y se perjudica a otros compañeros detrabajo. Aquellos que cumplen con su función deben aumentar su jornada laboral,lo que perjudica su calidad de vida. Y, además, se crea una injustificada malafama del trabajador público, por culpa de una minoría”, concluye Vicente Ibor.

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