Recientemente,después del varapalo sufrido en el congreso al no aprobarse la propuesta deapropiación de los fondos municipales por parte del gobierno, la ministra deHacienda nos daba una alegría anunciando que iba a suspender la regla de gastopor la que los ayuntamientos, ahora sí, podrían disponer de sus ahorros, esosque en muchas ocasiones tanto tiempo y esfuerzo les había costado conseguir.
A esaalegría inicial pronto le han salido arrugas ya que la suspensión es decarácter temporal por lo que el problema no queda resuelto y al final, tienetoda la pinta que será poco más que un anuncio propagandístico ya que tampocolos ayuntamientos van a poder gastar sus ahorros en lo que quieran sino en loque les indique el gobierno.
Poco apoco me voy acostumbrando (aunque no lo comparto en absoluto) a este juego enel que se da un titular en los medios de comunicación y no me puedo hacer unaidea de su alcance real hasta leer su letra pequeña. Las grandes esferaspolíticas, más es los últimos años, han entrado en una dinámica de anunciospublicitarios con medias verdades para alcanzar distintos objetivos mediantelas cuales lo único que están consiguiendo a medio y largo plazo es que losciudadanos les den cada vez más la espalda y los valoren cada vez más de formanegativa.
Laverdad es que para un ciudadano de a pie es difícil entender por qué no quitanla regla de gasto siendo que permitiría a los ayuntamientos disponer de susahorros y servir para reactivar la economía en los tiempos que corren.Simplemente habría que modificar una ley pero claro, para ello se necesita algopara lo que no parecen estar preparados muchos de nuestros políticos, sercapaces de llegar a acuerdos.