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Quizásel interrogante despiste. Tal vez parezca que, con la que estácayendo, soy tan ingenua de creer que es posible celebrar fallas enmarzo. Pero ni una cosa ni otra. Habrá que seguir leyendo para sabera qué me refiero.
Estáclaro que no hay posibilidad de celebrar las fallas en marzo. Pero¿significa eso que habrá un marzo sin fallas? Pues, pese a lo quedigan los titulares, la respuesta es no. No habrá marzo sin fallas,como no hubo julio, ni noviembre, ni diciembre.
Loque no veremos el mes de marzo serán los monumentos plantados encada barrio. No disfrutaremos de mascletás, ni oleremos las floresde la ofrenda, ni comeremos buñuelos ni paellas. No brillaránpeinetas, ni bailaremos en verbenas, ni cenaremos en casales. No nosqueda otra. El maldito bicho ha impuesto su ley de silencio y dolor.
Perolas fallas son mucho más que eso. Las fallas se viven todo el año,y ni siquiera el coronavirus puede llevárselas, por difícil quequiera ponérselo. Fallas son las reuniones de cada semana, aunquesean a través de pantallas, la convivencia, aunque sea por chat.Fallas es esfuerzo invertido en crear belenes preciosos, en hacerteatro o declamación, aun sabiendo que flota el riesgo de suspensióny que el público será poco o ninguno. Fallas es participar encampeonatos, hacer muestras de indumentaria, reinventarse cada día yadaptarse a las circunstancias, por adversas que sean. Fallas sonacciones solidarias, como donaciones de sangre. Fallas es mantenerviva la llama de lo que nos une y nos define a la espera devolvérselo a mostrar al mundo.
Lasfallas son un pequeño universo con muchos satélites a su alrededor.Indumentaristas, artistas falleros, floristas, orfebres, empresas deeventos, de animación, proveedores, músicos y muchos oficios másviven total o parcialmente de las fallas. Satélites que dan vida alplaneta fallero y sin el cual no pueden vivir.
Todasestas cosas fueron las que, no hace tanto, hicieron que las fallasfueran declaradas patrimonio de la humanidad. Ese día las fallasdejaron de ser solo nuestras y pasaron a ser del mundo entero. Y almundo le debemos cuidarlas por más que el maldito virus las aceche.
Hayfallas todos los días del año, porque hay falleros y falleras quesiguen luchando por mantenerlas. Esta pandemia nos ha robado mucho,nos ha dado donde más duele llevándose a personas muy queridas. Nopodemos fallarles y sucumbir. Por quienes se fueron, y por quienesquedamos, hemos de seguir adelante, Porque, aún sin monumentos, hayfallas todos los días del año.