Ir al contenido principal

3 días de Ofrenda

Susana Gisbert

Añadir El Periódico de Aquí como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora

Seguro que a quien me conozca y me haga el honor de seguirme le extraña que hasta ahora no haya hablado de esto, siendo como soy fallera y ejerciendo de ello. Y tendrán razón, pero la dictadura de la actualidad, de un lado, y la prudencia, de otro, había demorado el momento que algún día tenía que llegar. Y hoy llegó.

Para quienes no sean de esta tierra, no conozcan nuestra fiesta o ambas cosas, explicaré brevemente la polémica. La Ofrenda de flores, uno de los actos más representativos hoy día de las Fallas, ha venido creciendo hasta volverse ingobernable. Son tantas las falleras y falleros -y adheridos- que desfilan los días 17 y 18 que los retrasos se van acumulando hasta acabar a las tantas, como si fuera el tren Valencia Barcelona las últimas veces que lo he cogido. Y la fallera mayor infantil, que es una niña, al igual que más de la mitad de quienes desfilan, acaba su Ofrenda a una hora que está muy lejos de lo que se considera horario infantil.

Ya llevan años buscando una solución que no acaba de llegar, mientras que el acto crece y crece con las excepciones marcadas por la pandemia y las tormentas persistentes, que descafeinaron cuando no eliminaron el acto.

Ahora parece que se ha tomado en serio lo de hacer una propuesta alternativa, y en ello estamos. Se trataría de ampliar el acto a tres días en vez de los dos originales. O no tan originales, porque la ofrenda no nace con las fallas, sino mucho más tarde, cuando una fallera decidió espontáneamente llevar un ramo de flores a la Virgen de los Desamparados, nuestra patrona, allá por los años 50.

Esta historia sirve para desmontar uno de los argumentos más utilizados para oponerse al cambio, la tradición. Hay quien se opone arguyendo que los actos están organizados de una determinada manera y no se pueden cambiar. Que habría que cambiar la entrega de premios infantiles, o los actos particulares de cada falla o agrupación,

Pero las cosas no son invariables. Cuando yo era niña, sin ir más lejos, la Ofrenda se dividía en dos días también, uno para infantiles y otro para mayores. Y las recogidas de premios eran dos, una para premios de fallas y otro día para el resto de galardones. Y cada año introducen cambios más grandes o más pequeños sin que pase nada.

La cuestión es que no sé si lo de tres días será la mejor solución, pero al menos es una. Porque dejar las cosas como están es inviable. A no ser que queramos morir de éxito. Y eso sí que no.

Sobre el autor

Susana Gisbert
Susana Gisbert
Ver biografía
Lo más leído