En plena ruleta del desconfinamiento nos despedimos de mayo.Mientras, el nuevo despotismo sigue abarcando la realidad política, ante elcabreo creciente de una sociedad atónita que ve acercarse una nueva pandemia,social y económica, de efectos devastadores. No es solo que este Gobierno sigaengañando a Bruselas, como Zapatero y ahora nos oculte el coste real del“rescate” que se nos viene encima. Tampoco que el Ministro de Sanidad pretendaregular las rebajas en los comercios. Que el derecho de reunión y la libertadde cultos se regulen por Decreto. Un país en el que los Decretos no sonjustificables ante el Supremo, con numerosos juristas constitucionalistas ypenalistas advirtiendo de la deriva hacia una dictadura constitucional. Donde Ministrosdel Gobierno de España critican sin rubor, a sectores estratégicos como laagricultura, el turismo o el automóvil. Por no hablar de la fina epidermis deuna izquierda que se revuelve contra las críticas hacia su gestión, desde esascalles y plazas que ellos llenaban no hace mucho. Está claro que el jarabedemocrático se atraganta cuando pisas moqueta.
No solo es eso, que ya es. Es esa supuesta superioridadmoral que desprenden, que ya apesta ante sus propias incongruencias y doblemoral. “Con Bildu no vamos a Pactar…se lo repito otra vez” decía Sánchez(maldita hemeroteca), engañando a todos, todo el tiempo. Y ahora anuncian quederogan la Reforma Laboral, eliminando el sustento jurídico de los ERTES y abriendola puerta a los despidos ante el aumento de los costes. No hay sector que nohaya lanzado todas las alarmas ante la que se avecina. Aunque el fiel Tezanosnos diga que estamos de “champions”. Una quimera ante la realidad de más de 20millones de personas que reciben sus rentas del Estado con un coste mensual de30.000 millones €. Toda una sacudida económica y social para una economíaenferma y camino de la quiebra, que a duras penas se aguanta gracias a esosPresupuestos de Rajoy-Montoro de 2018 y menos mal.
Un gobierno empecinado en su cambio de régimen para generarun paraíso estatal (su “nueva realidad”). Un paraíso que sin recursospuede convertirse en un infierno. Sin empleo y crecimiento, el que generanautónomos y empresas no se sostiene el papá-estado. Sin los recursos delsufrido contribuyente ¿quien paga a esos más de 20 millones de compatriotas? porqueel Estado no regala nada. Por eso es importante reaccionar antes de que seademasiado tarde. Así lo hemos advertido desde el Partido Popular. Sabemos cómosalir y podemos volver a hacerlo como lo hicimos en 1996 y 2011. Como biendecía Julián Marías, “en vez de estar cavilando sobre qué va a pasar,deberíamos estar en el qué vamos a hacer”. Una voluntad proyectivaque nos permita superar ese letal virus autodestructivo asentado en nuestroADN.
Necesitamos certidumbres y un Gobierno que nos lleve aactivar España. Para evitar el rescate europeo, para devolver la esperanza amillones de compatriotas sin trabajo y la tranquilidad a nuestros padres yabuelos, los que nos sostuvieron en la anterior crisis. De ahí la importanciadel Sentido de Estado que Pablo Casado ha demostrado durante esta crisis. Conla mano tendida siempre, para salvaguardar la salud de los españoles, pero nopara volver a arruinar España. Aportando soluciones, propuestas y toda nuestraexperiencia en la labor de Gobierno, como lo demuestran los tres ejes del Plande Choque, sanitario, económico y judicial.
Proponemos el Pacto de Estado “Cajal” para que la Sanidadsalga de la confrontación política y se garantice su adecuada financiación. Extendiendolos ERTE hasta fin de año, exonerando impuestos a las empresas, extendiendo latarifa plana de autónomos, contratos bonificados y estímulos fiscales y másliquidez. Se puede evitar el rescate y recaudar más sin subir impuestos yeliminando gastos superfluos como el de este Gobierno hipertrofiado, para nodejar a nadie atrás. Hemos dicho NO más prórrogas del estado de alarma. Hay quellevar a cabo una desescalada jurídica con la aplicación de 6 leyes para salirde la excepcionalidad constitucional y garantizar los derechos y las libertadesde los españoles para recuperar la normalidad de siempre y remontar. Elgobierno ya no tiene crédito. No hay excusa, hay plan B. Activemos España.