Ir al contenido principal

Almussafes: del riesgo industrial a la certeza estratégica

SANTI ROVIRA.
Almussafes: del riesgo industrial a la certeza estratégica.
Almussafes: del riesgo industrial a la certeza estratégica. // EPDA

Añadir El Periódico de Aquí como fuente preferida de Google de forma gratuita.

Activar ahora

Juanfran Pérez Llorca no ha edificado su liderazgo sobre la espuma efímera del ruido ni sobre relatos huecos, sino sobre una secuencia de hechos contrastables que inciden directamente en el futuro industrial de Almussafes. En un contexto de extrema fragilidad para la automoción europea, marcado por la transición hacia el vehículo eléctrico, la presión regulatoria y la competencia global, su papel ha sido el de quien comprende que la política útil no se declama, sino que se construye generando condiciones reales para que las decisiones estratégicas se produzcan.

El punto de inflexión es inequívoco. El acuerdo entre Ford y Geely no es una expectativa ni una promesa condicionada, sino una operación industrial de primer nivel en Europa. La joint venture proyecta la fabricación de cinco nuevos modelos a partir de 2028, con el objetivo de recuperar niveles de actividad cercanos a la plena capacidad de la factoría. Este dato adquiere una dimensión aún mayor cuando se pone en relación con la evolución reciente de la planta, que desde 2019 había sufrido una caída superior al 70% en su volumen productivo, pasando de un esquema diversificado a una dependencia prácticamente de un único modelo, con el consiguiente riesgo de pérdida estructural de competitividad.

La magnitud del cambio no es retórica, es profundamente estructural. La operación permite sostener alrededor de 4.000 empleos directos y cerca de 15.000 indirectos, lo que equivale a preservar más del 80% del ecosistema industrial vinculado a la automoción en la comarca. No se trata únicamente de cifras laborales, sino de una cadena de valor que ha llegado a representar en torno al 2% del PIB de la Comunitat Valenciana y un peso aún más significativo dentro del PIB industrial. Sin una intervención decidida y un entorno institucional favorable, ese tejido se encontraba en riesgo real de deterioro progresivo.

Ahí es donde el contexto político adquiere relevancia. Desde 2023, con el cambio de gobierno en la Generalitat Valenciana, se ha producido una reorientación hacia políticas de competitividad industrial. Los presupuestos autonómicos reflejan esta prioridad con un incremento sostenido de las partidas destinadas a industria, innovación y energía. Las cuentas públicas han incorporado aumentos en el entorno del 10% al 15% en programas vinculados a reindustrialización, transición energética y modernización productiva, reforzando instrumentos como los gestionados por el IVACE, cuya dotación global se sitúa en varios cientos de millones de euros anuales destinados a eficiencia energética, innovación empresarial y atracción de inversiones.

Este esfuerzo presupuestario no es meramente nominal, sino que se traduce en ejecución y en políticas tangibles. La agilización administrativa, la reducción de trabas regulatorias y la mejora de la interlocución con grandes empresas han configurado un clima inversor más competitivo. En un sector donde la asignación de modelos se decide en función de múltiples variables, desde el coste energético hasta la estabilidad institucional, la Comunitat Valenciana ha pasado de una posición de incertidumbre a una de fiabilidad estratégica.

La automoción europea atraviesa una transformación crítica y solo los territorios capaces de ofrecer certezas logran consolidar inversiones. En este contexto, Almussafes ha dejado de ser una incógnita para convertirse nuevamente en un activo industrial con proyección. La propia arquitectura del acuerdo lo confirma. Ford mantiene una posición mayoritaria cercana al 65%, garantizando arraigo y continuidad, mientras Geely introduce diversificación, nuevos desarrollos y acceso a mercados internacionales. El resultado es un ecosistema más robusto, menos dependiente de decisiones unilaterales y mejor preparado para afrontar los ciclos globales.

Si se observa en perspectiva comparada, el contraste es evidente. Entre 2019 y 2022, la planta acumulaba pérdidas de volumen y afrontaba un horizonte incierto. A partir de 2023, con una política industrial más activa y orientada a resultados, se consolida un escenario de reactivación vinculado a nuevas cargas de trabajo y a inversión internacional. No es una casualidad ni un giro espontáneo, sino la consecuencia de alinear estrategia empresarial con condiciones institucionales favorables.

Porque en política, como en economía, los resultados no se interpretan, se miden. Se miden en inversión retenida, en empleo preservado y en capacidad de proyectar futuro allí donde antes había riesgo de declive.

El liderazgo, por tanto, no admite atajos discursivos ni artificios retóricos. Se acredita en la capacidad de transformar contextos adversos en oportunidades reales. Almussafes ya no es únicamente un símbolo de resistencia industrial, sino un ejemplo de reconfiguración estratégica en plena transición del sector.

Frente a quienes permanecen instalados en el ruido o en la crítica sin propuesta, la realidad vuelve a trazar una línea clara. Hay quien espera que algo suceda y hay quien crea las condiciones para que suceda. Hay quien agita el cesto y hay quien, con gestión, estrategia y determinación, llena el granero.

Sobre el autor

SANTI ROVIRA.
SANTI ROVIRA
Ver biografía
Lo más leído