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Paterna ha elegido a Leticia Sabater como pregonera de sus fiestas, una decisión que, como mínimo, resulta sorprendente en una ciudad que puede presumir de una historia cultural y artística vinculada a nombres de la talla de Antonio Ferrandis, uno de los actores valencianos más queridos y recordados del cine y la televisión española.
La propia Sabater ha anunciado su presencia en Paterna mediante un vídeo publicado en sus redes sociales. En la imagen promocional se puede leer que estará este jueves 20 de agosto, con comienzo de las fiestas a las 20.30 horas y pregón y actuación a las 21.30, con entrada gratuita y desde el balcón del Ayuntamiento.
Hasta ahí, una contratación festiva más. El debate aparece cuando se recuerda que no hablamos únicamente de una actuación musical, sino de la elección de la persona encargada de pregonar las fiestas de toda una ciudad.
Leticia Sabater ha construido durante los últimos años una peculiar carrera musical basada fundamentalmente en canciones deliberadamente provocadoras, estridentes y de humor grueso. Entre ellas destaca la célebre ‘La Salchipapa’, convertida en fenómeno viral precisamente por una estética y unas letras que difícilmente pueden situarse entre las grandes aportaciones a la cultura musical española.
Sabater tiene todo el derecho del mundo a explotar ese personaje, llenar plazas y ganarse la vida con unas canciones que cuentan con su público. La cuestión no es esa.
La cuestión es otra: ¿es ese el perfil que debe escoger el Ayuntamiento para representar el inicio de las fiestas de Paterna?
La comparación resulta especialmente llamativa por tratarse de la ciudad natal de Antonio Ferrandis, protagonista de Volver a empezar, la primera película española que consiguió el Óscar a la mejor película extranjera, y recordado por generaciones enteras por su papel de Chanquete en Verano azul.
De una ciudad que ha dado a la cultura española una figura de esa dimensión cabría esperar que el pregón sirviera también para reivindicar el talento, la trayectoria, la tradición o la vinculación con Paterna de sus protagonistas sociales y culturales.
Sin embargo, el Ayuntamiento ha optado esta vez por el impacto mediático y la provocación.
Porque una cosa es contratar a Leticia Sabater para actuar en una verbena —algo perfectamente legítimo si existe público para ello— y otra muy distinta convertir a la autora e intérprete de ‘La Salchipapa’ y otras canciones de más que discutible gusto en la voz institucional que abre las fiestas desde el balcón del Ayuntamiento.
La elección puede generar vídeos, comentarios y repercusión en las redes sociales. Probablemente ese objetivo ya está conseguido.
Pero Paterna merece preguntarse si para abrir sus fiestas necesita viralidad o si, teniendo detrás una historia cultural como la que representa Antonio Ferrandis y tantos otros paterneros, no había alguien más representativo de la ciudad para pronunciar su pregón.