Añadir El Periodico de Aquí como fuente preferida de Google de forma gratuita.
“Siento tristeza, vergüenza e impotencia de vivir cada año esta barbarie”, declara María Luisa Gascó vecina de Alfafar (València) donde el Ayuntamiento sigue despilfarrando dinero público y servicios en crueles actividades taurinas aglutinantes de un enjambre de mentiras totémicas narcisista y machistas junto a secretas heridas del superyó que exculpan cualquier barbarie.
“Los ayuntamientos debieran aplicar la Ley y enmarcar estas actividades en maltrato animal” requiere la alfafarenca.
“Alfafar dice no a los actos taurinos”. El pasado uno de agosto volvieron a concentrase frente al edificio consistorial de la localidad de l´Horta Sud partidos políticos, colectivos animalistas y vecindad. ¿Dónde estuvieron los medios de comunicación? Replegados, encadenados en su platónica caverna. “Me parece increíble que la mayoría de medios locales, las televisiones y agencias sigan censurando este tipo de protestas con el objetivo de silenciar la realidad”, declara Diego Nevado, responsable de la Plataforma Antitaurina de Alfafar, quien expuso en uno de sus artículos que “los trabajadores de la televisión autonómica valenciana À Punt no tienen libertad para informar de estas protestas”. Pero sí tienen barra libre para manipulaciones subliminales en las que, sin venir a cuento, y hablando de los incendios, se intercala estratégicamente un cartel taurino y un capote desplegado. ¿Marketing de ir por casa para engordar la hucha de la taurofilia offshore (paraíso fiscal)? ¿Habrá que rescatar de nuevo a la televisión autonómica valenciana cuando la Administración en curso -derecha y ultraderecha- la deje canija y temblequeando?
Ricardo Costa, condenado por la trama Gürtel y posteriormente eximido de cárcel por ayudar a destapar “la financiación ilegal del PP”, alardeaba que en el PP valenciano eran “bouers” a más no poder. ¡Ahí es nada! y ahora tienen a su filial subida a la chepa.
“València acabará por convertirse en un apéndice de la Comunidad de Madrid no sólo en materia económica sino también animal”, auguraba, no ha mucho, Albert Ferrer Orts, columnista y profesor en la Universitat de València.
“Tengo dos hijos deportistas en excelente forma física, tienen mucha fuerza, pero tienen también empatía y sensibilidad para percibir el dolor y el sufrimiento de estos seres tan nobles e inocentes, y no entienden que a día de hoy la sociedad no haya evolucionado”, comenta Gascó.
¿Qué honradez, justicia y bondad, -dotes supuestas en gestión política-, pueden existir cuando el bien común pasa a ser demagogia de trueque?
“El Ayuntamiento no puede limitarse a autorizar los festejos, cortar las calles y limpiar después. Tiene que escuchar al vecindario, explicar con transparencia cuánto les cuesta, directa o indirectamente, estas actividades al pueblo y promover alternativas no violentas. Esquerra Unida Alfafar defiende avanzar hasta acabar con los festejos taurinos que implican sufrimiento de los animales. Dialogar no significa renunciar a nuestro objetivo ni aplazar eternamente una decisión”.
Es el momento de poner sin titubeos las cartas sobre la mesa. “¡El vecindario paga sus impuestos y debe posicionarse de manera clara contra estos actos de violencia y problemáticas varias!”, requiere Nevado. Organizadores taurinos y ayuntamientos son garantes de que se cumpla la ley, “cosa que tampoco sucede”, priorizando “el bienestar de las personas del municipio y animales, como felinos y otros”.
“Desde Pacma (Partido Animalistas Con el Medio Ambiente) hemos hecho llamamientos a los políticos locales a que dejen de celebrar estos festejos”.
En el País Valencià se padece el grado superlativo de la borrachera de los bous y “dicen que tenemos lo que nos merecemos”. Señala Irene Mora, coordinadora de Pacma València que “en los pueblos se vota más a las personas que al partido; si no queremos festejos taurinos, votemos a las personas dispuestas a no dar dinero ni facilidades para que se celebren”.
Por la salud mental, presente y futura, de compatriotas, ¡que la barbarie pase a ser un mal recuerdo!
Rafael Gil dirigió el documental “La corrida de la Victoria, sobre el festejo celebrado el 24 de mayo de 1939 para celebrar el triunfo del régimen franquista”, relata Frances J. Hernández de la Universitat de València.
¿Quién azuza al pueblo español a la violencia?
“Una tradición puede ser una maldición”, dictamina Mora.
¿Qué ilegalidad es esa de forzar el confinamiento en sus domicilios a personas con edades avanzadas debido a las actividades boueras? Vías “cortadas, aglomeraciones, gritos, mucho miedo e inseguridad, basura y suciedad en calles y jardines colindantes, falta de respeto y educación de los asistentes” todo ello conforma el espeluznante aquelarre de incivilidad que amedrenta y molesta impunemente y la presencia de “muchas bandas de otros municipios creando más inseguridad”, denuncia María Luisa.
¿Cómo atender emergencias –bomberos, ambulancias, servicios técnicos- en un circuito vial vecinal incomunicado que dificulta el tráfico y el acceso a los garajes?
“La degradación es absoluta y la mayor parte de asistentes consumen gran cantidad de alcohol”, afirma la vecina. “Nosotros salimos a pasear con nuestros perros de buena mañana y es tristísimo verlo todo hecho una porquería, lleno de botellas y un hedor a alcohol –y a orines- insoportable”.
Caídas, riñas, accidentes, alborotos, situaciones de acoso, comas etílicos, lipotimias, altercados, peleas, vandalismo, griterío, molestias, temor y ¡mucho pánico! son derivadas soportadas en poblaciones cotidianamente apacibles una vez inmersas en la vorágine bouera.
“Alcohol y drogas forman parte de la inmensa mayoría de estos festejos, tanto si perteneces a una peña taurina como si no, el alcohol se consume en grandes cantidades en las peñas, forma parte de la alegría de la fiesta”, fija Mora, convirtiéndose en un peligro añadido “ya que el alcohol y las drogas pueden provocar euforia y falsa sensación de seguridad, así como desinhibición a la hora de enfrentarse a los animales”.
La ONG Controla Club en su estudio anual: “Hábitos de Consumo de Alcohol en las Fiestas Populares” del País Valencià, -concentradas mayoritariamente en los meses de verano-, recalcaba que en ellas, donde la permisividad es mayor, “se producen las primeras ingestas de bebidas alcohólicas” superando el cuarenta por ciento de los casos.
También el mencionado Ferrer Orts cita que “da miedo comprobar la cantidad de alcohol que se consume sin ningún control, la alta participación de menores (cortando la cuerda -del toro embolado- como en Náquera, colándose en los recorridos o disfrutando con sus padres de todo aquello que envuelve la barbarie consentida)”.
Actividades boueras “son a menudo la excusa para borracheras y disturbios, a veces, ni se hace caso del toro” especifica la representante de Pacma. “Se bebe, se ríe y se chilla como posesos”, y, como dice Nevado, a “lo que venga”.
¿Existe el ideal caracterológico, conductual, de género o socio-económico en taurófilos?
“Por desgracia el perfil del macho que se cree valiente y guapo, cuando sale delante de todos -y todas- a presumir de su hombría, sigue muy presente y mayoritario”. ¿Comportamiento machista y violento unisex? “El maltrato y la falta de empatía no entiende de distinción por sexo ni por edad”, sentencia Mora.
Hay quien, desde un posicionamiento progresista, admite que “la presencia de niños es importante porque muestra cómo esta tradición se trasmite dentro de las propias familias” ¿?, agregando a renglón seguido que “también hay que ofrecer a las nuevas generaciones otras formas de disfrutar de las fiestas”.
Luís Gilpérez Fraile escritor y animalista, autor del artículo “Los arquetipos de la fiesta Nazional”, afirmó en entrevista realizada por el activista vegano y poeta Ángel Padilla que: “Allí donde lo taurino no recibe un euro de lo público, allí lo taurino desaparece. Y eso está pasando en cada vez más poblaciones”.
¡Sin financiación no hay fiesta que valga!
¿Realmente se implementa el punto violeta, la ambulancia obligatoria con equipo sanitario, el tener una persona, -por ley-, controlando la actividad tanto en seguridad como bienestar animal?
“No siempre hay disponibles ambulancias para los heridos, o puntos violeta” donde atender agresiones verbales o físicas a mujeres, comenta la representante de Pacma. Nevado, al hilo del tema, cita el cercano caso de Sagunto (València), donde “esta gente hace del machismo y del sexismo su tarjeta de visita” exhibiendo la pancarta de la Penya “Un forat és un forat” (Un agujero es un agujero) en la que un toro berrendo (blanco y negro) sodomiza a una mujer desnuda. La Coordinadora Feminista de Morvedre ha denunciado la imagen por ser una “escena de sometimiento disfrazada de broma de pueblo”.
¿Cómo no sentir miedo en tal escenario?
¿Aleccionamiento a todo gas por parte de la ultraderecha y su Sugar Daddy (amante mayor adinerado) para no perder el filón infantil y adolescente?
En palabras de William Osler, médico canadiense: “Cuanto más grande es la ignorancia mayor es el dogmatismo”, o lo que es lo mismo, salvajismo chiflando a generaciones lampiñas.
Mientras tanto la morbilididad taurina copa urgencias y quirófanos con lesiones en venas y arterias, contaminación bacteriana, destrucción de masa muscular, fracturas y conmociones craneales. ¿Algún reproche o investigación al sector? En Tirig (Castellón), recientemente, un joven de veintiún años ha muerto.
Associació Folgaça Antitaurina d´Algemesí, Dénia Animal Save, Ondara sense crueltat animal, Asociación de Bienestar Animal de Bétera, Aliança d´Estudiants per l´Educació Pública, Carmen Escribano de las colonias felinas de Alaquás, Esquerra Unida, Pacma, Podemos, Sumar y Compromís, estuvieron presentes en la concentración en esta su octava edición.
“Ponerlo en medio del pueblo es una forma de normalizar esta perversa actividad y captar al público más joven, que únicamente va a la fiesta y la parte de la tortura animal no le interesa”, afirma el activista Nevado quien anota que la moción de Compromís para trasladarlo a las afueras de Alfafar se frustró.
¿Es posible que en el siglo veintiuno se amenace de muerte –tanto a personas como a animales- si se denuncia maltrato animal?
“En los pueblos la gente tiene miedo a enfrentarse o manifestarse públicamente, cuanto más pequeño es el pueblo más terribles pueden llegar a ser las consecuencias, la sensación de frustración, de desamparo y de impotencia es elevadísima” y todo se habla en voz baja. ¿Y esto pasa en la cuarta economía europea?
En Alfafar “no nos dan la posibilidad de poder hacer una votación popular de si queremos esas fiestas o no. ¡Menos fotitos y más ayudas a los gatos que tengo yo que estar alimentándolos porque están hambrientos, vergüenza da que el Ayuntamiento, con la Ley de Bienestar Animal que hay, que no se mueva”, declara Ángeles, otra vecina. “Mucha gente del pueblo no queremos estas fiestas, ¡que se haga una votación!”.
“Deberíamos unirnos todos los animalistas por unos pueblos sin maltrato animal, por una sociedad mejor, y seguir exigiendo lo que queremos la mayoría, la abolición de los festejos taurinos”, proclama Gascó.
Hace ya un par de años la concejala de Compromís en Alfafar declaraba que: “No estaría de más preguntarle a la población si le parece bien destinar parte de sus impuestos a una mal llamada “fiesta” y más cuando muchas personas tienen dificultades para desarrollar con dignidad sus vidas por falta de recursos”.
¿Por qué la información económica que orbita en la tauromaquia es compleja, oscurantista, confusa y enredada?
“Por los niños, por mis hijos, por las futuras generaciones es muy necesario concienciar”, reclama María Luisa.
Rituales y negocios vergonzantes, inarmónicos y violentos en sociedades -supuestamente adelantadas- dejan atónitas a millones de personas esperanzadas en que todo esto de un rotundo giro; aunque, como dijo el novelista francés y padre del naturalismo Émile Zola: “No soy optimista; quiero ser optimista”.