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Caminando en silencio por Palestina

caricatura m.angeles

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“Nuestra finalidad es hacer de Pepito Grillo (voz interior que distingue el bien del mal), recordar el genocidio, animar a la lucha  y apelar a las conciencias”, declara Ulises Benito participante  en la Caminatas Silenciosas por Palestina. “Sabemos que lo que hacemos es muy poco, pero también sabemos que la suma  de todos los esfuerzos  por la liberación de Palestina, manifestaciones, huelgas, y acciones de todo tipo, suman para llegar al objetivo de una Palestina libre”. 

Sin fines partidistas, sin intenciones políticas una hilera de mujeres y hombres recorren  las calles ante la complacencia de transeúntes que, viendo ondear  la bandera  de Palestina cerrando la comitiva, aplauden. “Mucha gente  nos observa sin más. Les recordamos  que la tragedia  del genocidio  continúa”.  

¡Palestina libre! Gritan algunos viandantes mientras otras personas les ovacionan adhiriéndose a la proclama.  

Narra el redactor científico Daniel Goleman que en la guerra del Vietnam, en pleno fragor de la batalla,  seis monjes completamente serenos y ecuánimes  cruzaron inmutables los arrozales en línea recta, “nadie les disparó un solo tiro”, después, ninguno de los bandos combatientes, durante ese día, quiso seguir luchando, lo que demuestra que “las emociones son contagiosas”. 

¿Por eso se está utilizando la violencia  en medios de comunicación, en soflamas partidista, en espectáculos, en tácticas de dominación?  

“Transeúntes valencianos, grupos enteros organizados  de turistas,  -con su guía incluido-, gente en terrazas, profesores en actividad extraescolar y sus alumnos, trabajadores y dueños de comercios o personal del Teatro Principal (València), -por el que pasamos-”, se solidarizan con la callada marcha. “Turistas nos graban y queremos pensar  que en más de una ciudad o país  toman ejemplo de nosotros”, comenta Benito.  

Dar ejemplo, -dar buen ejemplo-,  esa herramienta  de inmenso valor que en estas rapideces de la vida actual se ha desprestigiado tanto en las altas esferas sociales como en los más humildes núcleos familiares llegando a ser motivo de mofa, ira, rivalidad  e incluso repulsa y persecución hacia sus practicantes, cada vez es más imprescindible ante los nuevos dioses creados para subyugar.     

¿Cuántas personas en manifestaciones pacíficas por Palestina, jóvenes, adultas, ancianas, hombres, mujeres, siguen siendo  apresadas  en países considerados avanzados como Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra u otra nación occidental doblegada al Tío Sam y su absceso sionista? 

“No escaparás de la justicia y no podrás cambiar la historia. Eres un asesino desquiciado, Benjamín Netanyahu, y así es como la historia te recordará siempre”, difundió por red social el actor estadounidense Mark  Ruffalo tras la destitución, –el veinticuatro de julio de dos mil veintiséis-, del fiscal jefe  de la CPI (Corte Penal Internacional), un abogado escocés que había emitido las órdenes por  crímenes de guerra y contra la humanidad en Gaza. Actualmente la presidencia  de esta institución la ocupa una magistrada japonesa  (país aliado –pro-americano- y el socio más cercano a Estados Unidos), el mayor contribuyente de la CPI, seguido por Alemania y Francia. El muy mejor amigo tras las bombas nucleares. Dinero manda y coloca fichas sobre el tablero. 

“Queremos que no se olvide la lucha  y la resistencia que están ofreciendo  tanto en Cisjordania  como en la Franja de Gaza” puntualiza otra integrante de las caminatas. 

Es cuando parece que la brutalidad se ha infiltrado hasta el tuétano  en  las instituciones  y fuerzas  de seguridad, -en muchos casos  amaestradas por Israel-, cuando la protesta pacífica de la  población se torna gloriosa y multitudinaria. El martirio de Palestina ha elevado  el sentimiento  unitario a un plano  donde la crueldad y ambiciones no cristalizan, por mucha represión que ejerzan.     

Algo “¡muy importante! es que hay gente que al vernos  pasar se suma a la caminata”. 

¿Sionismo evangélico alineando las políticas a favor de Israel? ¿Epstein jázaro y ashkenazi  trabajando para el Mossad? “La secta cabalística  pediátrica –no quiero decir otro término por razones obvias-  de Chabad Lubavitch, que la crea un rabino de origen ruso que tiene su tumba en Nueva York, esa secta, ¿quiénes pertenecen a ella?  está Ariel Sharon,  ex primer ministro de Israel, que es el que perpetra la matanza de Sabra y Shatila,  de palestinos, en Beirut (año 1982),  está Netanyahu que pertenece  a la secta Chabad-Lubavitch y  Zelenski  que dice que su modelo es el gran Israel en Ucrania. Todos los que roban en Ucrania se van a refugiar a Israel porque no hay tratado de extradición”, declara Alfredo Jalife-Rahme, médico y profesor universitario mexicano.  “Dice Milei, el presidente de Argentina, que para él es un orgullo ser sionista”. Jalife-Rahme afirma que “la principal arma de Israel ha sido el control mediático, el control de la historiografía, se han dedicado a ello y los demás lo hemos descuidado, esa es la realidad, yo desde que nací me han llenado de propaganda, Méjico es la sede del Mossad (agencia de inteligencia israelí), es un país vasallo de Israel”.  

¿Cuántos países rinden pleitesía a la deshumanización?  

Todo poder torturador, ladrón, asesino, y sus financiadores, precisa delinquir para supeditar interfiriendo ya sea en campañas electorales, absorbiendo conglomerados mediáticos, en tecnología, en ocio, cultura o minería como en Riotinto (Huelva) y Almadén cuya explotación y control financiero corrió a cargo de la familia  Rosthschild, en el siglo diecinueve, saneadores de la deuda pública española. 

¿Qué intereses median para lograr el cataclismo moral de la Unión Europea? 

“Señor comisario, ¿ha visto un vídeo donde aparece un ministro (israelí)  animando a sus solados  entre aplausos y risas a  estrellar a bebés palestinos  contra las rocas?”, preguntaba el eurodiputado  Jaume Asens ante la Comisión Europea. “Cuando un bebé es asesinado  no sólo se apaga una vida  se oscurece nuestro mundo entero, no hay nada más silenciosos que un patio de colegio  que se convierte en un cementerio”.  

A través de la historia han existido gobernantes enriqueciéndose con la venta de cadáveres, actualmente  también se mercadea con las vidas ajenas, con los órganos humanos de víctimas apresadas a las que se les extraen brutalmente las entrañas, los ojos, con  fines diabólicos mientras colonizan  sus tierras, sus hogares. 

Niños, niñas y bebés  son torturados por la soldadesca israelí forzando la confesión de sus padres que ven como queman y atraviesan sus piernecitas y bracitos con clavos. Tanto hombres como mujeres sufren violencia sexual, violaciones con barras metálicas. Se tortura a trabajadores de las Naciones Unidas, a médicos y sanitarios. El pediatra Hussam Abu Safiya, fue encarcelado en el terrorífico Rakevet  centro que se abrió  “durante el genocidio”, sin  cargos ni juicio, siendo torturado desde el veintisiete de  diciembre de dos mil veinticuatro hasta el día de hoy.  

“Es inaceptable  que un pediatra que dedica su vida  a salvar la de otras personas  en la Franja de Gaza  ocupada  esté siendo sometido a tortura  y otros malos tratos (incluidos  graves abusos  físicos y psicológicos  y reclusión prolongada en régimen de aislamiento)”, afirma  Erika Guevara de Amnistía Internacional.  Palestinas y palestinos “torturados  sin descanso”.  

¿El arquetipo del mal contaminando el planeta? 

En la reciente ochenta  Caminata Silenciosa por Palestina de  València, la hilera de personas mostrando carteles caminaría sin arengar, serios los rostros y paso decidido.  

Más que les pese a depredadores  sangrientos y secuaces financiadores, Palestina existe y sobrevive a pesar de la chusma militarizada, mercenarios satánicos y malignos francotiradores apostados para asesinar a la famélica y sedienta población que se acerca a los puntos señalados por los matones  para poder recoger alguna migaja.   

La ONU (Organización de Naciones Unidas)  regaló  un Estado  donde ya había un país: Palestina. Nadie se opuso  al robo ni a la expulsión del pueblo palestino que, tras el mandato británico, se convirtieron en presas para el sionismo. Corría el catorce de mayo de mil novecientos cuarenta y ocho cuando todo quedó sellado mediante la instauración de un invento administrativo. 

“No es guerra es genocidio”.  “Stop genocidio”. “19.950 niñas y niños asesinados”. “Govern, embargament a Israel, ja!”. “Stop holocausto alimentario en Gaza”. “Free Palestine, end occupation”. “1.000 días de genocidio, 78 años de ocupación. No lo olvidamos”.  

Manifestarse contra  el genocidio es tener el norte claro, es ser protagonista de la historia, es saber priorizar valores, es  el carpe diem (vivir el momento) que valoriza la vida sobre el materialismo  y el turbo-capitalismo frenético, es soltar el lastre inducido por intereses de ciertas élites.  

“En todo este asunto  lo único ilegal es el genocidio  y la ocupación de Palestina. Son escasos los que nos llaman terroristas o nos provocan, pero nuestra reacción es siempre la misma: continuar nuestro camino”, especifica Benito. 

Si niños y niñas  alrededor del año y medio  aprenden a decir ¡No! ¿Qué edad mental –o moral- pueden tener las instituciones, política y fuerzas vivas  de naciones renuentes a decir ¡No! al genocidio? ¿Por qué La Unión Europea no dice ¡No!? ¿Qué clase de fuerzas de seguridad  son aquellas que apresan  a quienes pacíficamente dicen ¡No! al genocidio? 

“Las caminatas semanales  por el centro de València, se han extendido  a otros sitios como Sagunto  y Gandía, y a otros barrios  como Patraix, aunque en algunos casos no se han podido mantener. Desde el Comité Benimaclet amb Palestina, recogimos la idea  y cada dos semanas hacemos  caminata –los jueves- en el barrio, donde el apoyo a la causa palestina  es muy importante”. En septiembre de dos mil veinticinco  nacería la iniciativa vecinal  Benimaclet  amb Palestina convirtiendo en puntos informativos los establecimientos del barrio. Dos mil quinientos folletos informativos se han repartido en el mercado benimacletense de los viernes y  más de trescientos carteles han cubierto espacios. En septiembre, cada dos jueves, partiendo  de la plaza y recorriendo todo el casco histórico, se reanudará la caminata por Benimaclet. 

En las Caminatas Silenciosas por Palestina –con mayoría de mujeres- se portan “retratos  de víctimas  concretas, fotos de álbumes familiares como forma  de recordar que son personas que pueden ser tus primos, tus sobrinas, tus hijas, tus padres”.  

¿Qué relación madre-hijo o hija pueden mantener personas  cuyo día a día  es el miedo, la muerte, el hambre, el frío, que sobreviven bajo lonas,  rodeados de polvo y barro, sin medios sanitarios, con bombas y drones matándoles, lisiándoles?    

La caminata Silenciosa por Palestina, en verano, se ha trasladado a orillas del mar y cada jueves recorre, en ida y vuelta, el Paseo Marítimo  valenciano.  

Anota José Luis González Fernández médico cirujano mexicano, que “sólo el adulto que ha generado bienestar, no sólo para los suyos sino para su comunidad o para la humanidad entera, podrá decir como el matemático y filósofo británico Bertrand Rusell: Hallé mi vida digna de ser vivida”.

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ÁNGELES SANMIGUEL
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