La frontera entre la ignorancia y la mala fe no siempre es fácil de distinguir. El problema es que pueden ser igual de destructivas, sobre todo cuando implican a un representante público.
En el último número de este periódico, una concejala del PP esparcía falsedades en una tribuna sobre la obtención automática del certificado de empadronamiento, un trámite por internet que el Ayuntamiento de Sagunto acaba de habilitar. Dice dos cosas ciertas: era una mejora muy demandada y ha coincidido con el proceso de regularización para personas migrantes. Aclaremos todo lo demás:
¿Ofrece facilidades para empadronarse? No. A nadie. Ni a extranjeros ni a ciudadanos españoles. El lector atento ya habrá captado lo que la concejala no entiende: un certificado de empadronamiento no equivale a empadronarse. Es un documento que solo pueden obtener quienes ya están inscritos en el padrón, pues su función es demostrar esa circunstancia. Ahora se puede obtener al instante usando certificado electrónico.
¿Está pensado para personas que necesitan regularizarse? No. Es más, son las únicas que no se pueden beneficiar, ni siquiera si están empadronadas. De nuevo, sonroja tener que explicarlo, pero una persona en situación irregular afronta muchas dificultades para tratar con la administración. Entre ellas, la de hacer trámites online, porque no puede obtener un certificado electrónico.
¿Por qué llega justo ahora? En un ayuntamiento, hasta los cambios más aparentemente sencillos están sujetos a muchos controles. Llevábamos tiempo trabajándolo y hemos conseguido desbloquearlo ahora, en pleno proceso de regularización, porque la carga de trabajo sobrevenida ha servido para convencer a todas las partes de que agilizar este trámite era positivo y necesario. Bienvenido sea, porque ha permitido reducir colas y ahorrar tiempo a la ciudadanía y al personal municipal.
Un último apunte. Está bien que la concejala fiscalice al gobierno local; está en la oposición y recibe una asignación para eso. Pero hacerlo a costa de poner en la diana a una parte de los vecinos y vecinas de Sagunto es otra cosa. Las personas que se acogen al proceso de regularización no son “los otros”, como dice. Hace años que son parte de nuestra ciudad y ahora se les presenta la opción de que su situación sea un poquito más sencilla, algo que cualquiera querríamos si estuviéramos en su piel. Le invitaría a dedicar unos minutos a reflexionar sobre lo apresurado, lo desacertado de sus palabras, y luego a charlar con cualquiera de esas personas, interesándose por su vida. Dudo mucho que, tras eso, tuviera la audacia de señalarles las supuestas “facilidades” que tienen el privilegio de disfrutar.