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¿Y si mi ciudad pusiera medios para que yo pudiera navegar?.
Quiero decir, ¿porqué solo puedo disfrutar en mi municipio hasta el límite de la orilla de la playa?
¿Quiénes son todos esos que veo en mi playa paseándose en preciosos barquitos a motor y a vela delante de mí y de mis vecinos? ¿yo no puedo hacer eso?
Vamos a ver, siempre puede uno comprarse una colchoneta o una pequeña embarcación de verano hinchable a remo, o incluso, como antaño, una cámara de una rueda de camión… o cualquier cosa que me permita flotar…
Pero yo me refiero a otra cosa; ¿porqué no puedo alejarme de la orilla y disfrutar del placer de navegar y de la vista de mi ciudad desde el mar?
¿Acaso me tengo que hacer socio de algún Club Náutico, alquilar un amarre, pagar cuotas mensuales?
Pues bien, cuando uno o varios ciudadanos se hacen todas estas preguntas, es cuando un ayuntamiento con costa en su término debe actuar para facilitar el acercamiento de sus vecinos a su mar.
¿Cómo? Pues muy fácil. Cada vez existen mas términos en los que prosperan accesos al mar todo el año desde la playa, que consisten habitualmente en rampas públicas, por las que se puede acceder con un vehículo con remolque o con un simple carrito de mano, para transportar tu pequeña, pero flamante embarcación.
No me refiero a los canales de navegación que se habilitan mediante boyas en las playas durante la temporada estival, y desaparecen en septiembre, que también son necesarios. Me refiero a rampas que permanecen en uso todo el año.
La mayoría de términos que lo hacen, aprovechan espacios no concurridos de bañistas o lugares próximos a espigones o incluso zonas de playa no muy populares en las que este nuevo acceso actúa como aliciente para su nuevo uso.
La gran ventaja de estas rampas de acceso público, es que pueden utilizarse todo el año, no exigen mantenimiento, fomentan la práctica del deporte acuático y ofrecen al vecino una mayor posibilidad de integrarse en el medio acuático. Incluso captan y dinamizan el turismo local.
Una piragua o un pequeño velero de vela ligera, se llevan en la baca de un coche, y una pequeña embarcación de motor es transportable en un remolque que luego guardas en una plaza de garaje
Ya está. Sin hacerte socio de ningún Club Náutico. Sin cuotas. Sin comprar ningún amarre. ¿O acaso cuando éramos pequeños y queríamos jugar al futbol en la calle, nos hacíamos socios del Valencia F.C. o de la U.D. Levante? Pues no. Poníamos dos piedras en la calle a modo de portería y a jugar al futbol. Siempre existía un lugar donde improvisar un campo de futbol.
Pues bien, la mar está ahí, y es de todos. Como las calles en las que jugábamos al futbol de pequeños. Solo se trata de que el municipio habilite una rampa de acceso para que cualquiera pueda disfrutar de lo que también es suyo.
Precísamente el término costero de Sagunto dispone de varios enclaves en los que sería seguro y posible establecer uno o varios de estos accesos. Gola de Almardá, proximidades de la desembocadura del Palancia, Grau Vell...
Mucho ánimo, valentía y altura de miras a nuestros políticos. Amplíen su término municipal… hacia el mar.