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El autobús transfóbico de Hazteoir.org: intolerancia sobre ruedas

Susana Gisbert
Susana Gisbert.
Susana Gisbert.

Aestas alturas, casi todo el mundo sabrá a qué me refiero, el autobús transfóbico de Hazteoir.org. Por desgracia. Porqueque cualquier viandante se vea obligado a ver el odio a todo color circulandopor nuestras ciudades es una verdadera desgracia. Más aún cuando el vehículo demarras pretendía hacer una gira por colegios e institutos para escupir suinaceptable mensaje a niños, niñas y adolescentes.

Pero como dice el refrán, no hay malque por bien no venga, y quizás en este caso han logrado algo contrario alefecto pretendido. Su mensaje, desde luego, ha tenido una gran visibilidad porcausa de la cantidad de personas y entidades que nos hemos hecho eco de ellollevadas por el espanto. Y tal vez hemos caído en darles publicidad gratuita.Pero no se trata de eso. Por una parte, y dado que esa campaña traía causa deotra en que se pretendía visibilizar a niños y niñas trans, también haconseguido que esta campaña resucite de algún modo. Y, lo que considero másimportante, es que ha conseguido abrir un debate que quizás de otro modo no sehubiera abierto, y ha obligado a mucha gente a manifestarse de un modo abiertocontra la transfobia, un tema que hasta el momento no era objeto de especialatención.

Así que, sin perjuIcio de que el hechotenga o no los caracteres de un delito de odio, sea un mero ilícitoadministrativo, o la cosa vaya más allá hacia la organización que lo propugna,lo que debemos sacar de ello es que, por fin, esos niños y niñas han conseguidoser visibles. Y esto es algo que debemos aprovechar más allá de memes, chistesy bromas que en ocasiones también superan el umbral de lo tolerable o al menosincurren de lleno en la trampa de la frivolización de un tema muy serio.

Démosle la vuelta a la tortilla yutilicemos la acción de esos intolerables sobre ruedas para poner sobre ruedastambién, y sin necesidad de autobús alguno, nuestra defensa de los valores deuna sociedad democrática y en igualdad. Y de ese modo, podremos hacer unamaniobra de adelantamiento al dichoso autobús, porque el nuestro sea más grande,más rápido y de buena calidad. Y logremos que el suyo se quede en la cuneta dela que no debió salir jamás.

Somos más quienes queremos una sociedadigualitaria, aunque a veces los otros hagan más ruido. Aprovechemos el tirónpara hacer ruido también y para lanzar nuestro mensaje. La ocasión la pintancalva. O, en este caso, del color naranja de la intolerancia sobre ruedas.

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Susana Gisbert
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