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Llevó unos días sin conseguir que se me quite de la cabeza un sonsoneteque hacía mucho que no oía. Se trata de una cancioncilla infantil que usábamospara amenizar algunos juegos y que decía “el botón de la botonera, tris, tras, fuera”
El botón de la botoneraha vuelto a colarse en mi cerebro porque alguien ha dicho cosas que me lo hanrecordado. Pero más que “tris, tras, fuera”, más bien parecía querer decir “tris,tras, dentro”. Porque, después de muchos años, alguien -y una mujer, para másinri- quería que las mujeres volviéramos a las clases de costura en lugar de alas de feminismo para empoderarnos. Ahí es nada.
Querida señora, lasclases de costura y, en especial, coser botones, como usted propone, daban comoresultado buenas costureras. En algunos casos, proporcionaron herramientas aalgunas mujeres para sobrevivir y sacar adelante a sus familias porque nopodían hacer otra cosa. Repito, porque no podían hacer otra cosa, ya que lasociedad y la ley les prohibía estudiar, acceder a determinados trabajos yhasta, en el caso de que los tuvieran, cobrar su sueldo sin el consentimiento desus maridos o sus padres. Y por más que cosieran filas enteras de botones, esono servía para cambiar la situación.
Soy hija de modista. El demi madre es un cerebro brillante del que no ha podido disfrutar la humanidadmás allá de sus vestidos y sus patrones. Siempre he pensado que habría llegadomuy lejos en otras circunstancias, por lo menos hubiera sido médica comosiempre soñó. Quizás por eso nunca me enseñó a coser botones, sino muchas otrascosas.
Así y todo, sé coser ybordar. Hago bodoques, filtiré, vainica, punto de cruz o punto de sombra,porque me gusta y me relaja. Tanto es así que mientras estudiaba la oposición bordéuna mantilla de encaje enterita. Aún conservo la mantilla y el título de fiscal.De hecho, la llevaba a modo de echarpe en la cena de gala que se celebraba trasla entrega de despachos como miembros de pleno derecho de la carrera fiscal. Nique decir tiene cuál de las dos cosas era la que me empoderaba entonces y lo siguehaciendo.
Así que a pesar de lo quediga esa señora, hagamos caso a la cancioncilla, que la sabiduría popular esmuy útil. Y mandemos al botón de la botonera a su lugar. Tris, tras, fuera