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Frente al desánimo

La alcaldesa de Catarroja, Lorena Silvent.

(Alcaldesa de Catarroja)

Lorena Silvent saludando a un vecino de Catarroja.
Lorena Silvent saludando a un vecino de Catarroja. // EPDA

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Reconstruir Catarroja no consiste únicamente en rehacer lo que la dana destruyó. Consiste en devolver normalidad a la vida cotidiana, sí, pero también en decidir qué pueblo queremos ser después de todo lo vivido. Y esa es una responsabilidad profundamente política.

A veces hablamos de la reconstrucción como si fuera solo una suma de obras, expedientes y fondos. Pero la ciudadanía no vive la reconstrucción en los papeles. La vive en sus calles, en sus plazas, en sus garajes, en el alcantarillado, en los equipamientos, en la movilidad, en la posibilidad de sentir que su pueblo vuelve a funcionar. Por eso duele tanto la lentitud y el exceso de celo burocrático. Y por eso también es tan importante explicar que muchas veces el principal cuello de botella no es la falta de recursos, sino la falta de agilidad para transformar esos recursos en soluciones reales.

Es precisamente en esa falta de agilidad por donde se abre una grieta que no podemos ignorar. En los huecos que deja la lentitud, en la frustración acumulada y en el cansancio social, se cuelan discursos extremos que intentan convertir el malestar en enfado permanente, en desconfianza y en odio. Discursos que no buscan reconstruir nada, sino alimentar la rabia y romper los vínculos que sostienen una comunidad.

Frente a eso, nuestra hoja de ruta es otra. No apelamos al enfado como motor político. No queremos instalar a Catarroja en la queja infinita. Lo que defendemos es algo más difícil, pero también más honesto: la ilusión de saber que tenemos una oportunidad para diseñar una nueva Catarroja. Trabajamos por un pueblo más seguro, más habitable, más preparado y mejor pensado para el futuro.

No basta con reparar. No basta con volver a dejar las cosas como estaban. Después de la dana, tenemos la obligación de aprender, de corregir errores y de reconstruir mejor. Eso exige más apoyo institucional, más capacidad técnica y más rapidez administrativa. Pero también exige una idea de pueblo.

La reconstrucción no llegará mañana, y no siempre tendrá el ritmo que todos deseamos. Pero si somos capaces de sostener una dirección clara, de explicar con honestidad y de no ceder al ruido del resentimiento, Catarroja no solo saldrá adelante. Saldrá mejor.

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La alcaldesa de Catarroja, Lorena Silvent.
Lorena Silvent

Alcaldesa de Catarroja

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