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Influencers que influyen menos

Susana Gisbert

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El otro día escuchaba en televisión una noticia que hacía referencia a los conocidos como “influencers”. O, más bien, se refería a que ya no tenían la misma influencia que antes. Y, como siempre, aunque parezca una buena noticia, no todo es blanco o negro.

Y para eso, nada mejor que aclarar qué se considera “influencer”. Para la RAE, que no admite el término como parte de nuestra lengua, “es un anglicismo usado en referencia a una persona con capacidad para influir sobre otras”, advirtiendo que se recomienda, si se quiere hablar español correctamente, utilizar la voz “influyente”.

Pero no nos engañemos, lo que se conoce como “influencer” no equivale a ser una persona influyente sin más, sino mucho más. En primer lugar, el concepto va indisolublemente unido al uso de las redes sociales. Y, en segundo término, es frecuente añadir una connotación negativa que no necesariamente tienen todos los influencers. De hecho, no hace mucho veía un vídeo de una mujer muy airada que, quejándose de las redes sociales, se echaba las manos a la cabeza porque su hija antes quería ser bióloga y ahora quería ser influencer.

No obstante, lo que no sabía la airada señora es que ser bióloga e influencer no está necesariamente reñido. De hecho, se podría utilizar perfectamente el potencial de transmisión de las redes sociales para hacer pedagogía sobre la biología, o sobre cualquier otra cosa. De hecho, hay muchos y muchas influencers que en sus vídeos hablan de historia, de ciencia, de derechos humanos, de música o cine o de cualquier otra cosa que se pueda aprender.

Claro está que, si solo nos fijamos en esos influencers que lo único que nos cuentan son esas cosas que hacen cada día y que no deberían importar a nadie, o que promueven estereotipos estéticos imposibles, o transmiten bulos como si fueran universales, lo de ser influencer es algo totalmente prescindible y su ocaso es una bendición. Peo, si nos fijamos en aquellos que utilizan su capacidad de influir para enseñar cosas interesantes que tal vez quienes los ven no aprenderían de otro modo, no deberíamos dejar pasar la oportunidad.

No obstante, quiero creer que ese ocaso de los influencers de que hablan viene referido a quienes no aportan nada bueno, y cruzo los dedos para que no venga sustituido por nada peor. Pero espero que todos aquellos que utilizan las redes para enseñar no dejen de hacerlo. Porque, como dice el refrán, el saber no tiene lugar. Nos llegue como nos llegue.

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