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Cuandose acerca el verano, se acerca con él la obsesión por viajar y, por supuesto,no hay viaje sin equipaje. Sea una mochila, una maleta de ruedas o el mismísimobaúl de la Piquer hay que llevarse, si no la casa a cuestas, sí la parte deella que vamos a necesitar. O que creemos que vamos a necesitar, que no esfácil distinguir entre lo apetecible, lo necesario y lo imprescindible.
Ya desde hace tiempo, las compañías aéreas llevaban limitándonoslas posibilidades de llevar equipaje, o cobrándonos por ello, que viene a serlo mismo. Con esa política de cobrar por otras vías lo que nos rebajaban -o no-del billete- cada vez pagábamos por más conceptos. Si esto hubiera seguido así,es posible que hubieran cobrado un canon por respirar dentro del avión o porsubir y bajar por la escalerilla.
Pero por fin se ha dicho basta. El Ministerio de Consumoha sancionado con una multa de considerable importe a varias de estas compañíasaéreas por prácticas abusivas, como hacernos pagar por llevar nosotros mismos nuestramaleta, tener asientos contiguos o imprimir un billete. Que cualquiera diríaque lo hacen en letra gótica sobre pana de oro para que cueste lo que exigían.
Es una buena noticia, sin duda, aunque no hay que echarlas campanas al vuelo. Al menos de momento, porque cabe recurso, y sin duda lascompañías afectadas lo interpondrán. Y, hasta que se resuelva, nada de nada. Aseguir pagando por todo. Pero, eso sí, guardando los tiques con la esperanza deque la justicia confirme la decisión y se nos permita reclamar con carácterretroactivo.
Así que, mientras la cosa no se resuelva el todo,hay que continuar echando mano de todos los trucos posibles. Como el deforrarse de ropa que puso en práctica una amiga mía para llevarse puesto lo queno le cabía en la mochilita que era lo único que le permitían llevar encima. Y,por supuesto, que nadie olvide imprimir su billete que se arriesga a que se locobren a precio de incunable.
Aunque tal vez el mejor consejo, por obvio queresulte, es no tratar de llevar la casa a cuestas. No es preciso cargar con variosmodelos para cada día para poder elegir, ni empeñarse en viajar con prendas queno soportan ni un rato sin la plancha, o llevarse pequeños electrodomésticos delos que seguro que podemos prescindir por unos días.
Viajemos con lo justo y, eso sí, exijamos que seanjustos con lo que viajemos.