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El siete por ciento de los escudos heráldicos españoles tienen al lobo como protagónico, ya sea rampante o caminando, -el segundo puesto tras el león, símbolo del país-. Blasones castellanos y navarros lo lucen en contraposición a esas bestias mitológicas "que acojonaban más" utilizadas también en algunas divisas, tal como indica el anónimo blog Amo del Castillo donde se especifica que el lobo es "especialmente recurrente en nuestro bestiario" de armería. "Sí, ese cánido con tan mala fama que mata catorce ovejas para comerse un cacho de una y que acosa a beatíficas mocitas y candorosas abuelitas que viven en casitas chulísimas de la muerte en lo más profundo del bosque", es distintivo de España y sus valores. Dos lobos hispanos están representados en el "blasón del ilustre linaje de los Haro, Señores de Vizcaya (título que ostenta actualmente el Rey)".
¿Habrá oculto algún doble sentido en toda esta maniobra sanguinaria contra el lobo ibérico o sólo es negocio?
Un profesor de biología comunica por redes sociales que "el lobo ibérico sigue siendo un tema político".
En la subasta de derechos de caza de lobos ibéricos se alcanzan cifras astronómicas que van desde los cuatro mil a los quince mil euros por pieza, dinero de ejemplares pujados para morir que se embolsan las comunidades autónomas correspondientes y los ayuntamientos locales de la zona. Galicia, Asturias, Cantabria, norte de Castilla, León, las tierras al norte del río Duero, tras la modificación legislativa aprobada en dos mil veinticinco no quieren soltar este chollo para sus arcas.
¿Se fiscalizan tan suculentas ganancias -superiores al medio millón de euros- que van a parar a las cajas ¿A o B? municipales, las juntas vecinales y a terratenientes con cotos? Con la inclusión del lobo en el Lespre (Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial) se "anuló el negocio de las subastas en estos ayuntamientos", significadamente zamoranos y leoneses anualmente se hacían con un buen fajo de dinero del que actualmente Asturias, tal parece, quiere coger tajada.
Turbulenta época la que afronta España cuando la supervivencia de sus tesoros naturales pende de intereses empresariales, políticos, ganaderos o como dopaje adrenalínico de escopeteros.
¿Algún día llegará a ser condenada la caza furtiva con años de cárcel o todo seguirá siendo postureo y multitas?
¡Defensa y orgullo para la fauna ibérica!
"El cariño de las personas y del animal no lo hace la sangre", declaraba el recientemente fallecido en Rante, una aldea gallega de San Cibrao das Viñas, Ourense, el "niño lobo de Sierra Morena", Marcos Rodríguez Pantoja, criado y protegido por una manada de lobos ibéricos durante doce años tras ser vendido por su padre a un "señorito" cuando tenía seis años para, a renglón seguido, entregarlo a un cabrero que fallecería en la serranía. Marcos estuvo en plena naturaleza hasta los diecinueve años, edad en la que lo apresaron obligándole a reinsertarse en una cruel sociedad a la que no entendía. "La persona humana es el bicho más malo que existe", afirmaba.
Desde que los reyes visigodos llevaron a cabo la unidad ibérica, eligiendo como capital a Toledo, el lobo ibérico (Canis lupus signatus), mamífero inteligente como el que más, -la grandiosa subespecie nativa por antonomasia-, ha formado parte del territorio peninsular junto a Portugal, como bien define su apelativo.
España, Iberia para la Antigua Grecia, ¿por qué sigue vendiendo al mejor postor, tanto propio como foráneo, su patrimonio medioambiental? Como muy acertadamente sentencia el periodista italiano Oliviero Ponte di Pino -que para el caso viene que ni al pelo-: "El error es la obra maestra del cretino. Cuanto más estólido, aturdido, pánfilo y lelo sea el autor, más clamorosa será su parida y más memorable resultará", no hay más que escuchar ciertas voces panfletarias antropocentristas arguyendo que el ser humano, -y por ende sus negocios-, están "por encima de cualquier otro ser vivo o elemento de la naturaleza".
¿Para cuándo la coexistencia más allá del disfrute vacacional o el enfoque ganancial en parajes y ecosistemas?
El lobo ibérico ha sido clasificado por la Lista Roja Nacional de la IUCN (The National Red List Project) como vulnerable en España y el Ministerio para la Transición Ecológica mantiene que el estado de conservación del lobo ibérico sigue siendo desfavorable. Entonces, y dado lo cual, ¿cómo pusilánimes cacos de lo autóctono campan a sus anchas y desafiantes y compinchadas comunidades autónomas permiten su matanza?
Ángel Cabrera Latorre, zoólogo naturalista español agregado del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, en mil novecientos siete, significó a esta subespecie de Canis lupus como ibérico remarcando, en tal manera, sus particularidades netamente peninsulares, ¡exclusivamente ibéricas! -españolas y portuguesas-. Cabrera dejaría bien claro que hay joyas vivientes con certificado de origen e inapelable pedigrí de obligada custodia por las generaciones.
En el año mil novecientos doce el lobo ibérico levantino se extinguió, el último ejemplar fue una loba asesinada a tiros por un encarnizado cerril que después le destrozaría el cráneo a culatazos impidiendo su posterior estudio científico. ¡A día de hoy, señoras y señores, esto sigue ocurriendo!
¿Cuánta ira se oculta tras la caza?
¿A qué viene amparar tanto odio desaforado?
Existe un síndrome cultural de ataque con furia ciega denominado meng-âmok en bípedos mamíferos humanos colectivizados y armados, ¿se canaliza hacia otros animales como válvula de escape?
Históricamente el lobo ibérico ha sido ensalzado, venerado, motivo de ornamentación y admiración, imagen en monedas romanas y curiosamente ahora, en pleno siglo de control satelital global, ingeniería genética y la manipulación de los fundamentos morales universales: "cuidado/daño, justicia/engaño, lealtad/traición, autoridad/subversión, pureza/degradación y libertad/opresión", tal como especifica el profesor estadounidense de Liderazgo Ético Jonathan Haidt, el lobo ibérico es el Armagedón.
¿Quién se traga el camelo de que la razón de todos los males en España, en el sector agropecuario y para el bienestar lugareño es el lobo? Llegados a este punto cabría añadir lo dicho por el antropólogo británico Gregory Bateson quien aseveraba que "la estupidez no es necesaria". ¡Basta ya de majaderías excluyentes y difamatorias!
Ciento cincuenta lobos se contabilizan en la frontera luso-española, "estos lobos, que viven relativamente seguros en el lado portugués, son matados indiscriminadamente cuando pasan a territorio español, concretamente en Galicia y Zamora". ¡Vergüenza de Administraciones de todo rango!
"Los acaudalados propietarios pagan un lobo muerto con crecidas sumas", relataba el naturalista alemán Alfredo Brehm sobre la España de mediados del siglo diecinueve. Tristemente, en el primer cuarto del siglo veintiuno, aún existe el caciquismo en España al que ahora se suma otro valor en alza: los votos, esos que familias enteras subyugadas al machismo y patriarcado dejan a la voluntad del varón alfa.
Lobos y linces ibéricos, meloncillos, gatos monteses y otras especies protegidas son asesinadas para aumentar el rendimiento de privilegiados e innúmeros cotos de caza españoles. "Les molesta que haya vida más allá de su mundo de mierda", masculla una mujer en petit comité.
El lobo, considerado una criatura sagrada en la mitología germánica, apunta el citado Brehm, cayó bajo "la clerigalla cristiana" que "vino a destruir la teología poética de nuestros antepasados con sus paparruchas de purgatorio y almas en pena vendidas al diablo y otras cosazas de este jaez".
En Iberia el lobo simboliza el alma del cadáver, la fuerza, inteligencia y agilidad algo que choca de plano con narrativas que consideran "al lobo el exponente máximo de la maldad atribuyéndole el carácter sobrenatural", como aduce el arqueólogo de campo Lillo Carpio.
España es lobofílica como lo fueron Félix Rodríguez de la Fuente y el "niño lobo" de Sierra Morena aunque, interesadamente, ciertas comunidades sean lobofóbicas.
Esotérico y medieval fue atribuir gran número de crímenes, en el siglo dieciséis, a los denominados hombres-lobo lo que servía para escamotear acusaciones de criminalidad basándose en la mágica doble esencia del asesino. "Sería difícil determinar que fue primero, la leyenda del hombre-lobo, o la psicosis licantrópica", argumentan Masters y Lea, psicólogos experimentales. La licantropía confería al lobo atrocidades propias del ser humano.
El Ayuntamiento de Añora (Córdoba), del Partido Popular, pueblo del "niño lobo", ha prohibido proyectar la película sobre su vida. "Mejor seguir quedando bien con los ganaderos de la zona", publica la Plataforma para la Abolición de la Caza.
El año próximo hay elecciones en Asturias y el gobierno del Principado, si no lo frena el Tribunal Superior, ha autorizado el asesinato de sesenta y siete lobos a partir de este mes de septiembre. Actualmente en el Principado el censo de ejemplares no supera los trescientos individuos repartidos en ocho mil trescientos kilómetros cuadrados de superficie regional, con una esperanza de vida de apenas seis años si es que logran escapar al delirio humano. "La esperanza es que los recursos judiciales y la movilización social puedan frenar la caza del lobo". Mientras tanto el olor a sangre ya ha activado las pituitarias del Homo sapiens.
"Otra extinción en marcha".
Menos de mil quinientos lobos ibéricos pueden quedar en toda España, ¡sólo mil quinientos!
"Vino mamá loba y me vio durmiendo con los cachorros, entonces pensaron en adoptarme, fue el día más grande de todos los días de mi vida", relataba Marcos Rodríguez, el "niño lobo".
El lobo si tiene caza no ataca rebaños, pero ahí entra en juego el ser humano al eliminar sus presas naturales. Si atacan rebaños las indemnizaciones llegan. ¿Cuántas reses no rentables de la cabaña ganadera se transforman, por encantamiento, en víctimas del lobo? Sólo el veinticuatro por ciento de la dieta del lobo ibérico consiste en ovejas, según un estudio realizado por el profesor Rodríguez de la Fuente.
El numerus clausus de ejemplares en las manadas de lobos ibéricos es de siete -en verano y primavera la cifra de integrantes se reduce- siendo comunidades netamente cooperativistas y que se desplazan en fila india.
Superstición, oscurantismo, religión, mitología fullera, todo sigue latente en el siglo de la tecnología a fin de culpar de la totalidad de males a otro ser vivo. Afirman demonólogos que encarnar el Mal en alguien o algo, "es un problema de estrategia". El perro negro de Fausto, el "falso ángel de la luz" de san Antonio, el árbol blanco del abad Adam en el siglo catorce, cerdos, asnos, equinos, machos cabríos, buitres, el gato azufrado convocado por santo Domingo de Guzmán para "asustar a señoras piadosas", serpientes, cocodrilos, leones, el legendario dragón y hasta una gota de miel en el Arca de Noé o un tonel de vino, todo sirve para direccionar los instintos más primarios y ocultos.
Demonios en forma de lobo en tradiciones colectivas católicas persisten manteniendo rescoldos de ignorancia ancestral. El ateo y pacifista Máximo Gorki, escritor y político ruso, puso en boca de su personaje Stefan Ilich: "El diablo no existe. Nosotros que somos unos trapaceros, teníamos la necesidad de simular e imaginar algo que fuese peor que nosotros".
"¿Quién cree gobernar y quién gobierna en realidad?", esa era la cuestión que planteaba el marxista Pierre Vilar, historiador francés autor de la prohibida Historia de España, perseguida por la censura franquista, algo asumible a lo que está pasando con el deber de protección del lobo ibérico.