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Los comercios de Valencia se blindan porque el Estado no garantiza la seguridad

La protección no puede convertirse en un lujo que solo puedan permitirse quienes tienen dinero para pagarla

Pere Valenciano, director de El Periódico de Aquí.

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Persianas reforzadas, cámaras de vigilancia, alarmas, cristales blindados y vigilantes privados. Cada vez son más los comerciantes en el centro de Valencia, y otras ciudades españolas, que sienten la necesidad de convertir sus negocios en pequeñas fortalezas para proteger aquello que tanto esfuerzo les ha costado levantar. La calle Colón, Xàtiva, Plaza del Ayuntamiento y adyacentes están levantando muros para protegerse. Y detrás de esta realidad se esconde una pregunta incómoda: ¿por qué tiene que asumir un empresario el coste de una seguridad que debería garantizar el Estado? Policía Nacional, Guardia Civil y ejército, es su momento.

Un comerciante paga impuestos, genera empleo, mantiene viva la economía de nuestros barrios y contribuye al sostenimiento de los servicios públicos. Sin embargo, además de afrontar alquileres, suministros, salarios y una creciente burocracia, debe destinar parte de sus ingresos a protegerse frente a robos, hurtos y actos vandálicos. Es decir, paga por la seguridad pública a través de sus impuestos y vuelve a pagar por proteger su propio establecimiento. ¿En serio?

No se trata de cuestionar el trabajo de policías y guardias civiles, que en demasiadas ocasiones desarrollan su labor con recursos insuficientes, sino de exigir a las administraciones que asuman sus responsabilidades. La prevención, la presencia policial y una respuesta eficaz frente a la delincuencia deben ser prioridades permanentes, no simples promesas cuando aumenta la preocupación ciudadana. Mano dura por parte de las fuerzas del orden y el imperio implacable de la ley, incluso en el caso de menores.

Una sociedad no puede resignarse a que los ciudadanos honrados vivan detrás de rejas y con miedo mientras quienes delinquen condicionan la vida de nuestros barrios.

La libertad también consiste en poder trabajar, comprar, pasear y vivir sin miedo. Y garantizar esa libertad es una de las primeras obligaciones de cualquier Estado que se precie.

No podemos acostumbrarnos a blindar los comercios. Lo que debemos reforzar es la seguridad pública.

Aunque me temo que para algunos, cuanto peor, mejor.

Sobre el autor

Pere Valenciano, director de El Periódico de Aquí.
PERE VALENCIANO
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