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Hay una parte de la política que parece haber olvidado para qué fue elegida. Es la política del señalamiento permanente, del titular fácil y de buscar culpables individuales para problemas que llevan décadas sin resolverse.
La última muestra la hemos visto con el diputado de Sumar-Compromís Alberto Ibáñez, que ha decidido convertir al futbolista valenciano Ferran Torres, de Foios (l’Horta Nord), el centro del debate sobre la vivienda. Puede gustar más o menos que un deportista invierta su patrimonio, pero resulta llamativo que quien forma parte del espacio político que ha gobernado España durante los últimos ocho años pretenda ahora buscar responsables individuales de un problema cuya solución dependía, en buena medida, de quienes tenían capacidad para gobernar. Palmeros que no han hecho nada sino dar un cheque en blanco al Gobierno a cambio de nada para quienes necesitan una vivienda.
La pregunta es muy sencilla: ¿qué han hecho durante estos ocho años?
Porque la realidad es tozuda. España sigue sin un gran plan nacional de construcción de viviendas protegidas para jóvenes y familias con menos recursos. Miles de personas quieren independizarse, formar una familia o simplemente dejar de vivir de alquiler, pero se encuentran con una oferta insuficiente y unos precios completamente desorbitados.
Ese debería haber sido el gran objetivo de cualquier Gobierno que realmente quisiera facilitar el acceso a la vivienda: construir mucho más. Y no señalar a quien invierte el sudor de su frente en lo que le dé la gana.
En lugar de eso, hemos visto medidas de impacto mediático pero escasa eficacia sobre el problema de fondo. Se anuncian ayudas para el consumo, bonos culturales o iniciativas puntuales, mientras el principal obstáculo para un joven sigue siendo reunir el dinero necesario para comprar una vivienda.
Quizá habría sido mucho más útil destinar esos 400€ para palomitas si vas al cine, a un verdadero cheque vivienda. Sería más eficaz ayudar a los jóvenes a pagar la enorme carga fiscal que soporta la compra de una vivienda o cubrir ese 10% o incluso el 20% del precio que muchas entidades financieras no financian con la hipoteca. Porque ese es el verdadero muro con el que se encuentran miles de parejas: no pueden ahorrar decenas de miles de euros para dar la entrada y asumir, además, impuestos y gastos de formalización.
Ahí está el verdadero problema. No en Ferran Torres.
La política consiste precisamente en resolver esos obstáculos. No en buscar enemigos públicos para alimentar la polémica de un día. O envenenar a la población para sacar migajas electorales.
Promuevan la ley del esfuerzo, como la que ha llevado al éxito deportivo y personal a Ferran Torres, en lugar de insultar a quien prospera"
Además, este tipo de declaraciones dejan en una posición incómoda a dirigentes municipales de la propia Compromís que sí representan otra forma de hacer política. Pienso, por ejemplo, en el alcalde de Foios, Sergi Ruiz, un gestor reconocido por su cercanía, su capacidad de diálogo y su trabajo diario por mejorar su municipio. Mientras algunos buscan notoriedad desde la confrontación permanente, otros demuestran que la política útil todavía existe.
La vivienda constituye probablemente el mayor problema social y económico de toda una generación. Precisamente por eso merece respuestas serias: suelo disponible, seguridad jurídica, colaboración entre administraciones y sector privado, más vivienda protegida y medidas que permitan a los jóvenes acceder realmente a su primera casa.
Durante años se ha preferido señalar a supuestos culpables antes que multiplicar la oferta de vivienda. El resultado es evidente: alquileres disparados, precios de compra inaccesibles y una edad de emancipación cada vez más elevada.
Quizá haya llegado el momento de cambiar de estrategia.
Menos culpables mediáticos y más grúas.
Menos discursos y más viviendas protegidas.
Menos confrontación y más ayudas para que los jóvenes puedan pagar la entrada de su primera vivienda.
Porque gobernar no consiste en señalar. Gobernar consiste en solucionar problemas. Y el acceso a la vivienda no se resolverá buscando un nuevo enemigo cada semana, sino construyendo más, facilitando la compra y reduciendo las barreras económicas que hoy impiden a miles de jóvenes cumplir el sueño de tener un hogar.