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El valenciano no se defiende con titulares: a vueltas con las Fallas y la polémica de PP y Compromís

Pere Valenciano, director de El Periódico de Aquí.
Una sesión del IX Congreso Fallero de Valencia, cuyo reglamento ha reabierto la polémica política sobre la denominación del valenciano.
Una sesión del IX Congreso Fallero de Valencia, cuyo reglamento ha reabierto la polémica política sobre la denominación del valenciano. // EPDA

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La última campaña del PP contra Compromís a cuenta de la denominación de la lengua valenciana -con el altavoz de los medios y pseudomedios regados con publicidad- vuelve a situarnos en un terreno demasiado conocido: el de las batallas nominales, los gestos para las redes sociales y las polémicas identitarias que sirven para movilizar al electorado, pero que cambian muy poco la realidad.

Que Compromís plantee eliminar o cuestionar el término «lengua valenciana» ofrece al Partido Popular un argumento político fácil. Y es lógico que el PP lo aproveche si considera que esa propuesta ataca una parte de la identidad valenciana. Lo que resulta mucho más discutible es convertir esa polémica en una especie de gran cruzada en defensa del valenciano cuando, llegado el momento de tomar decisiones de fondo, esa defensa se queda habitualmente a medio camino.

Porque la cuestión es muy sencilla.

Si el PP sostiene realmente que el valenciano es una lengua diferenciada del catalán, tiene instrumentos políticos para demostrarlo. No necesita limitarse a comunicados, tuits, declaraciones indignadas o campañas contra Compromís.

Que actúe.

Que impulse el reconocimiento de la normativa de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV) si considera que es la que verdaderamente representa esa concepción diferenciada del valenciano.

Que permita que esa normativa tenga presencia efectiva en la enseñanza.

Que abra un debate institucional serio sobre el modelo lingüístico que se aplica en colegios, institutos, universidades y administraciones públicas.

Y que sea coherente hasta las últimas consecuencias.

Porque si se quiere defender una normativa distinta, habrá que aceptar también sus consecuencias ortográficas y toponímicas. Por ejemplo, plantear «Valéncia» frente a «València» cuando corresponda según esa concepción lingüística. En el cap i casal PP y Vox aprobaron esta legislatura ‘Valéncia’ y ya les digo yo que jamás lo sacarán adelante.

Eso sí sería una decisión política de fondo.

Lo demás corre el riesgo de convertirse en lo de siempre: rascar votos con el nombre de la lengua mientras se mantiene prácticamente intacto el sistema lingüístico que se critica.

El PP ha gobernado durante décadas instituciones valencianas. Ha tenido mayorías absolutas, ha controlado la Generalitat, diputaciones y centenares de ayuntamientos. Por tanto, no puede presentarse eternamente como un espectador impotente ante una política lingüística que asegura no compartir.

Si considera que la Acadèmia Valenciana de la Llengua representa correctamente la singularidad lingüística valenciana, que lo diga claramente y defienda ese modelo. Y que la doten con medios y la dejen trabajar.

Y si considera que no lo hace, que tenga el valor político de proponer una alternativa.

Lo incoherente es defender un lunes que valenciano y catalán son realidades distintas y, al mismo tiempo, no modificar sustancialmente ninguno de los pilares normativos, educativos o administrativos que regulan la lengua.

Compromís deberá explicar sus propias posiciones y asumir el coste político de aquellas propuestas que una parte de la sociedad valenciana considere alejadas de su identidad. Pero el PP tampoco puede pretender ganar el debate simplemente señalando al adversario.

Defender una lengua significa legislar, enseñar, normalizar y adoptar decisiones.

Los nombres importan. Los símbolos también. Pero detrás de ellos tiene que existir una política.

Si el PP verdaderamente cree que la lengua valenciana es algo diferente del catalán, tiene una oportunidad magnífica para demostrarlo.

RACV, enseñanza, normativa y coherencia institucional.

Eso sería defender su tesis.

Todo lo demás es ruido. Y, después de décadas escuchándolo, demasiado ruido empieza a parecerse mucho a la nada.

Y ya de paso, la mejor manera de defender la lengua valenciana es hablándola, escribiéndola y promoviéndola en la radio televisión pública.

Sobre el autor

Pere Valenciano, director de El Periódico de Aquí.
PERE VALENCIANO
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