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Mi último trabajo literario se titula “Juan Bautista Benlloch y Vivó. Cardenal Arzobispo de Burgos. Un valenciano universal “ante lo cual mis paseos históricos me han llevado a garbeos inolvidables por tan bella ciudad española.
Al comenzar la investigación sobre mi antepasado más ilustre me sorprendí grata y tremendamente pues desconocía totalmente la existencia de un libro sobre él titulado:
“El cardenal Juan Bautista Benlloch y Vivó (1864-1926)” obra del Padre Domingo Ortega Gutiérrez. Inmediatamente, llamé al Palacio Arzobispal de Burgos y allí me facilitaron cómo hacerme con un ejemplar e, incluso cuando hice saber al Padre Carlos Azcona, secretario del actual Arzobispo de Burgos monseñor Mario Iceta de mis intenciones narrativas, se puso a mi entera disposición para cualquier tema a tratar.
El Padre Domingo Ortega, es un hombre sencillo, quien se auto describe como un cura de aldea y goza ese denominativo. Este cura maravilloso quien día a día pone en práctica el amor al prójimo como a sí mismo ha ejercido diversos cargos, entre ellos es Doctor en Teología, ha ejercido una extraordinaria labor docente, ha desempeñado diversos cargos pastorales…
Escribir esta biografía novelada sobre la vida de mi antepasado más relevante no ha sido fácil. Soy madre, esposa y adolezco de graves patologías las cuales gracias a Dios he ido superando, pero el premio ha venido concedido del cielo y, el Padre Ortega se ha convertido para mí en alguien parte de mi día a día. El amor y el respeto a la historia han atado bien su lazo, por lo tanto, como dice la canción, en cualquier momento, sea triste o feliz, está conmigo en la distancia.
El cardenal Benlloch fue mi tío tatarabuelo, pero este tío regalo del cielo y del cariño más entrañable vio por primera vez la luz del día en una localidad la cual, no había oído nombrar jamás, Melgar de Fernamental, donde una avenida lleva su nombre.
Este jardín del Edén burgalés está situado a orillas del río Pisuerga, plagado de truchas, barbos y boga... Esas tierras son nido de maravillosos cultivos agrícolas plenos de cereales y hortalizas arropados en la frondosa vegetación de la Ribera. Álamos, fresnos, olmos, nogales… son palacio de perdices, codornices, liebres, conejos… En resumen, un verdadero paraíso.
Melgar de Fernamental es dueño de un incomparable patrimonio cultural. Plazuelas típicas o rincones como El Corro, el barrio Parché, los soportales de San Antón… Además de ¿Cómo no? Esa divina iglesia parroquial de Santa María de la Asunción.
Comenzó a construirse en el siglo XIV, siguiendo el patrón de la planta de cruz latina. Goza de gran tamaño. Sus constructores la fueron puliendo y abrillantando y, hasta el siglo XV no la terminan. Posteriormente, en el siglo XVI su estado comenzó a reclamar otra reforma y, el modelo de planta de cruz latina da paso a la de salón, de todo lo cual es consecuencia un muy amplio espacio interior. Juan de Escarza es el autor de esta reforma la cual nos regala el patrimonio eclesiástico burgalés. Las obras continuaron pues, acabarlas, algo imposible por la defunción del autor de las primeras brechas de la reforma, era el más ferviente deseo del cabildo y firmaron un nuevo contrato de obras con varios maestros de la cantería, entre otros Pedro de Escarza hijo del iniciador de la primera reforma.
Llama poderosamente la atención el conjunto escultórico de su portada del mediodía. Un resaltante estilo gótico de finales del siglo XV. Los historiadores la adscriben a la escuela de Gil de Sloé. La fachada sita en el hastial del templo es digna de un rato de diversión para el buen observador. Esta pertenece al último tercio del siglo XVI, labrada en un elegante estilo clasicista y, en el siglo XVIII se construyó la Torre la cual marca un gran sello neoclásico.
El retablo mayor, tremendamente austero y elegante es perfectamente calificable de un estilo romanista con algún ornamento ya barroco. El dorador Alonso Álvarez nos regaló esa joya para el sentido de la vista.
Mi querido Padre Ortega ha vuelto a hacerme un regalo y, me siento feliz en este rincón desconocido de España, con sus Patrones, envuelta en el manto de Nuestra Señora de la Asunción y, protegida por San Roque me doy cuenta de que no me olvida y en mi fortaleza, seguiré siendo una roca.
Hay quien dice, un libro es como un hijo pues usted tiene varios, además de un nieto, el mío. Ha sido mucha su ayuda en el proceso de elaboración y, os voy a confesar algo, él lo tituló.
Mil gracias mi querido Padre Domingo Ortega Gutiérrez.