Añadir El Periódico de Aquí como fuente preferida de Google de forma gratuita.
Igualdad, integración y accesibilidad son palabras que retumban constantemente en mi cabeza. Por eso, cuando me involucro en una causa para intentar solucionar un problema, no paro hasta conseguirlo. Pocas veces me rindo. Y, para que eso ocurra, tengo que encontrarme con uno de esos muros formados por personas totalmente insensibles, sin conciencia ni empatía, egocéntricas e inhumanas. Contra eso, sinceramente, no puedo.
Hace dos años, cuando se abrió el plazo para presentar propuestas a los presupuestos participativos, presenté un proyecto. Sin embargo, ni siquiera llegó a la lista para ser votado: fue eliminado.
Por eso, cuando he visto el cartel de turismo en el que se afirma que Sagunto es una ciudad accesible, se me ha caído el alma a los pies. Porque para conciertos y otros eventos sí parece haber presupuesto, pero cuando se trata de personas mayores o con alguna discapacidad, la situación cambia.
¿Cómo se puede decir que Sagunto es accesible?
Para las personas invidentes hay poquísima información en braille. También escasean las maquetas táctiles, cuando hoy en día, gracias a las impresoras 3D, podrían hacerse muchas más.
Para las personas sordas que no conocen la lengua de signos, que las hay y muchas, podrían implantarse signoguías, sistemas que, además de incorporar lengua de signos, ofrecen subtítulos y facilitan la comprensión de los contenidos.
Y para las personas con movilidad reducida existe un caso que conozco muy bien, porque llevo más de un año reclamando una solución: el elevador para sillas de ruedas de la Casa dels Berenguer.
El 27 de enero de 2025 presenté la primera instancia. Esperé un tiempo y las excusas para no repararlo fueron que la pieza averiada ya no se fabricaba y que se estaba estudiando instalar un nuevo elevador.
Un asunto personal me obligó a apartarme temporalmente de esta reivindicación. Pero, cuando retomé el tema unos meses después, todo seguía igual. El 15 de abril de 2026 presenté una nueva instancia y, a día de hoy, el problema continúa sin resolverse.
Pero Sagunto es accesible.