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“Imagina pasar toda tu vida en cautiverio para entretener a extraños. ¡Circo sí, pero sin animales!”, proclama Valéncia Animal Save.
Jane Goodall primatóloga británica y activista, junto a Marc Bekoff, biólogo y etólogo estadounidense, ambos reconocidos científicos del comportamiento animal, instauraron un decálogo preceptivo para la convivencia respetuosa entre humanos, naturaleza y el resto de especies.
Tercer mandamiento: “Tener la mente abierta hacia los animales y aprender de ellos con humildad”.
La bióloga Rosa Más admite que “hemos normalizado un grado de violencia contra los demás animales que debe avergonzarnos como sociedad”, sentando que “es obligación de la ciudadanía dejar de asistir a los circos que mantengan la explotación animal”.
¿Cómo se puede calificar de ilustración el permitir que la infancia asuma la licitud de “divertirse a costa de privar a otros animales de su libertad”? ¿No será que en ciertos ámbitos el borrar de un plumazo la empatía impidiendo el buen desarrollo emocional de la infancia entra en el paquete de la educación espejo devota de la violencia?
“¡Boicot! Circo + animales = crueldad”
Recientemente miembros de la citada organización de activismo por los derechos de los animales se congregaron ante el Ayuntamiento de València, en jornada de pleno consistorial, contra el circo con animales: “Que València avance”. “Que el Gran Circo Monumental renuncie al uso de animales”. “No estamos aquí para que desaparezca el circo; estamos aquí para defender que el circo puede existir sin animales”.
A día de hoy sólo hay un inextricable negocio circense en València, -el Circ de Nadal, renombrado este año como Circo Monumental-, que persiste en realizar números con animales.
Es en tiempos de cambio, “cuando la ciudadanía se organiza” y brotan nuevas esperanzas. Apenas un par de días han sido suficientes para superar las mil setecientas siete firmas pidiendo circo sin animales ¡ya en València!
Se han programado concentraciones. Desde València Animal Save anuncian la próxima para el día veintiuno de noviembre coincidiendo con el debut del circo con animales. Anteriormente, el sábado catorce del mismo mes, la Plataforma Defensa Animal protestará frente al Ayuntamiento de València tal como anuncia su portavoz Diego Nevado.
Martirio y maltrato animal convertido en negocio es una expectativa nefanda para cualquier sociedad. ¿Por qué se consideran como inferiores a los otros animales? ¿Eso es lo que persuaden, bajo el disfraz de divertimento, el obsoleto y abominable circo que utiliza animales? Circo que ha encontrado en Valéncia su protectora Hada Azul que cumple sus deseos.
Fabularía La Fontaine que un escuálido y famélico lobo topándose con cierto rollizo mastín este le aconsejaría: “Dejad el bosque…seguidme y tendréis mejor vida” a lo que el lobo preguntó: “¿Y qué tendré que hacer?”, mientras observaba extrañado que el perro tenía erosionado el cuello. “¿Qué es eso? le preguntó. –“Nada. -¡Cómo nada! –Poca cosa. –Algo será. –Será la señal del collar al que estoy atado. -¡Atado!”, exclamó el lobo renunciando a saciarse a cambio de perder su mayor tesoro: la libertad. Raudo “echó a correr” y “¡aún está corriendo!”.
Que extraña cosa es la libertad cuando depende de intereses y perversos apetitos enmascarados. Ya lo dijo Miguel de Cervantes Saavedra en su obra La Galatea: “… siendo la libertad la cosa más amada, no sólo de la gente de razón, más aún de los animales”.
Relatan las jóvenes portavoces de València Animal Save que aprendieron a respetar y querer a los animales conviviendo con ellos en un santuario. Viéndolos en libertad comportarse con la naturalidad “que tendrían si les dejásemos vivir en paz”. Jugando, comunicándose con otros individuos, “haciendo amistades, cuidando de su prole”. A raíz de ahí han ido a full por sus derechos y para que no sean “considerados como propiedades o recursos”.
Desde la mencionada organización quisieron pulsar la opinión pública sobre el circo con animales comprobando que “la mayoría de la población se indignó ante este gran retroceso, sin embargo las administraciones no escucharon a la ciudadanía y este año se repite la historia”. Nuevo demérito y nueva deshonra para València gracias a los estrambóticos “sillones” pro sionistas que se han aposentado reconduciendo dinero público a la tauromaquia, caza de palomas o para la gestión de la protectora de animales por parte de empresas plaguicidas. ¡El lote completo!
Rotundamente “la violencia contra los demás animales se permite a nivel institucional por dinero. Esa es la breve y triste respuesta” dada por la científica consultada quien asevera que “la explotación animal, en cualquiera de sus múltiples formas, es un negocio muy lucrativo, de ahí que se fomente y subvencione desde las instituciones públicas”.
¿Políticas obsequiosas con la tiranía antropocéntrica?
“En este sentido, todas las ideologías han explotado a otros animales, si bien también es cierto que ideologías conservadoras y, sobre todo, la ultraderecha, es particularmente proclive a proteger prácticas crueles contra los demás animales, quizá por tratarse de actitudes autoritarias y dictatoriales obsesionadas con reafirmar el supremacismo humano”, puntualiza Más.
“El circo no es un lugar para los animales”. “Un momento de diversión para ti y una condena de por vida para ellos”.
¿Qué clase de permisivo negocio es ese de ofrecer a la inocencia y fascinación infantil el afán torturador?
¿Cuántas discusiones familiares surgirán ante la opción de ir invitados a un circo cruel con animales? ¿Se rechazará la estratégica dádiva cuya finalidad es llenar aforo?
“¿Tradición o esclavitud?” se lee en uno de los carteles mostrados en la concentración.
Derecha y ultraderecha en València volvieron a mostrar pelaje aprobando, a la remanguillé, -“modificando”-, la ley de Bienestar Animal pudiendo otorgar a un conocido de su cuerda la posibilidad, nuevamente, de maltratar animales en su quiosquito, “algo que estaba prohibido en nuestra comunidad desde hace diez años”.
“Detrás del circo con animales encontramos la herencia fatídica de aquellos primeros circos que hacían espectáculo de la humillación de otros seres humanos: mujeres barbudas, gigantes, enanos”, hombres trípode, hombres langosta, pigmeos, la venus Hotentote, el hombre rana, el hipopótamo humano de quinientos cuarenta y cuatro kilos, e incluso jefes sioux, hermanas siamesas, individuos sin brazos ni piernas personas todas ellas con cuerpos torturados o peculiares características que de un plumazo eran mudadas en negocio como relata el escritor valenciano Vicente Muñoz Puelles, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, en “El último deseo del jíbaro y otras fantasmagorías”.
“Me llaman alien, en otro momento de la historia podría estar en un circo. Nacer con ciertas diferencias es ser antisistema”, confiesa en un pódcast Raúl Sánchez psicólogo que ha trabajado en cuidados paliativos y que padece el síndrome de Penttinen (símil a la Progeria), enfermedad rara, siendo comúnmente agraviado por su físico al igual que otras muchas personas.
“Cualquiera que padeciera lo que se consideraba una deformidad evidente que pudiera ser objeto de burla y escarnio era candidata a formar parte del elenco circense”, especifica Más, quien, junto a Mayte Oliver y Aitana Crusat, representantes de València Animal Save, valoran que, “poco a poco, estas crueles atracciones fueron sustituidas por números artísticos cada vez más elaborados y sofisticados, muestra de lo que el ser humano es capaz de hacer cuando dedica su talento a crear y no a dañar”.
En el primer cuarto del siglo veintiuno la juventud activista es incansable. “A las actividades tradicionales, suma el uso de las nuevas tecnologías, con especial énfasis en las redes sociales, ahí se puede ver que los perfiles y páginas dedicados a la liberación animal son cada vez más numerosos. Esto ha propiciado que el veganismo sea una de las colectivas sociales que más han aumentado en los últimos tiempos”.
Dice un proverbio: “Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio”.
El ser humano estableció una escala de valor para las vidas en el planeta metiendo en el saco de los no hegemónicos a los otros animales, -e incluso a congéneres-. Así pues, la generalizada concienciación es de que se puede hacer con las demás especies lo que al ser humano le dé la gana sea por sadismo, negocio, diversión o chi lo sa (vete a saber).
El regodeo con el sufrimiento ajeno debe ser desterrado de la cultura, de la buena cultura, no ese engendro rancio, clasista e industrializado que se trata de embutir. Por somero que sea cualquier espectáculo basado en la violencia este es rigurosamente denigrante e inaceptable.
La antropóloga bisexual, pionera en describir el concepto de género, Margaret Mead, aseveraba que “cada pueblo organiza su cultura a su manera, busca lo que le conviene (…) y prohibirá o castigará las manifestaciones de todas las restantes culturas en tanto contradigan o se opongan a lo que ella misma ha elegido”.
¿No es patéticamente chocante, -informan desde València Animal Save-, que recibieran “una invitación para asistir a la Feria Animalista que curiosamente estaba organizada por la misma Concejalía de Bienestar Animal (“Fira dels animals a València”) que ha vuelto a permitir el uso de animales en circos”? ¡Toma del frasco Carrasco!
En el siglo doce, en Inglaterra cómicos trashumantes, por unas monedas, mostraban a sajones y normandos “unos grandes huesos, afirmando pertenecían a un gigante de unos veinte metros de altura. Y es que aquellas gentes de Medievo eran rarísimas”, relata el periodista inglés Martín Walker. ¿Cómo calificar el mismo trajín cuando para sacarles el dinero a las personas se utilizan a otros animales como atracción? ¿En qué despacho de la actual gobernanza del País Valenciano está aparcado el DeLorean DMC-12 que transportaba a los protagonistas de la película Un viaje al pasado, para hacer posible tal involución?
El circo con animales es absolutamente lucrativo. “Ellos –los animales- no cobran salarios ni reclaman vacaciones pagadas”, pero sí que cuentan con la presión popular, cada vez más activa, por los Derechos Animales, lo que ha hecho que la mayoría de los circos hayan abandonado esta práctica. “De hecho, las asociaciones circenses se manifiestan también contra estas exhibiciones y participan activamente por su abolición junto con animalista y vecinas”, sostienen Rosa, Aitana y Mayte.
¡Fuera ya el “patrón cruel y casposo que debemos superar en aras de un circo que haga las delicias de pequeñas y mayores sin que la vejación forme parte del pasen y vean”!
Vinson Brown biólogo estadounidense en su libro Los lenguajes secretos de los animales menciona que “en un principio, rezan algunos mitos antiguos, todos los animales podían hablar y pensar como el ser humano. Luego, de un modo u otro, por la estupidez de éste o aquél, sobrevino la catástrofe y perdieron esa aptitud”.