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La influencia del periodismo valenciano en los despachos del Gobierno de España atraviesa uno de sus momentos más delicados. Tres periodistas con una destacada trayectoria en la Comunitat Valenciana, siempre en la órbita de medios afines a la izquierda, Salvador Almenar, Pere Rostoll y Lydia del Canto, han pasado de ocupar posiciones estratégicas en la comunicación institucional a encontrarse en el centro de una crisis política de enormes dimensiones tras los accidentes ferroviarios de Adamuz y Urda.
Los tres comparten un pasado vinculado al socialismo valenciano y al entorno del expresidente de la Generalitat Ximo Puig, aunque sus responsabilidades actuales son diferentes. Sus nombres han aparecido en informaciones sobre la gestión política y comunicativa de una crisis que ha desembocado en la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente, formalizada el 4 de noviembre.
Salvador Almenar, de la política valenciana a Adif
Uno de los casos que más controversia ha generado es el de Salvador Almenar, periodista valenciano que ocupó responsabilidades en el Gobierno de Ximo Puig y que posteriormente desembarcó en Adif.
Almenar fue director general de Interior de la Generalitat Valenciana y llegó a la empresa pública ferroviaria como responsable de Comunicación y Reputación Corporativa. Posteriormente ascendió a jefe del Gabinete de Presidencia, un puesto desde el que, según publicó El Español, pasó a asumir también responsabilidades relacionadas con el área de Seguridad en la Circulación.
El citado periódico cuestionó su falta de experiencia ferroviaria y las condiciones de la convocatoria por la que accedió inicialmente a Adif, entre ellas la valoración del conocimiento de valenciano de nivel C2.
Su trayectoria representa el salto de un profesional de la comunicación política valenciana -antes dirigió el fallido La Veu del País Valencià- a una posición de considerable responsabilidad dentro de una empresa pública que afronta ahora uno de los mayores desafíos de su historia.
Pere Rostoll, del Palau de la Generalitat al gabinete de Óscar Puente
El segundo protagonista es Pere Rostoll, periodista alicantino que desarrolló buena parte de su carrera en el diario Información antes de incorporarse al equipo de Ximo Puig.
Rostoll fue director general de Comunicación y Relaciones Informativas de la Generalitat y una de las personas de confianza del expresidente socialista. Posteriormente dio el salto a Madrid para convertirse en director de Comunicación del Ministerio de Transportes, acompañando a Óscar Puente.
Su papel ha adquirido especial relevancia tras la tragedia de Urda. Durante una de las primeras comparecencias del entonces ministro, Rostoll intentó dar por concluida la rueda de prensa cuando todavía quedaban periodistas interesados en formular preguntas, según publicaron distintos medios.
La situación resulta especialmente comprometida porque Rostoll también forma parte de la dirección del PSPV-PSOE y ha sido designado candidato socialista a la Alcaldía de Benidorm.
Su doble condición de responsable de comunicación institucional y dirigente político añade una dimensión electoral a una crisis que ya ha provocado la salida del ministro.
Lydia del Canto, de dirigir Levante-EMV a la comunicación de Moncloa
La tercera periodista valenciana es Lydia del Canto, exdirectora del diario Levante-EMV y actual secretaria de Estado de Comunicación.
Del Canto, natural de Torrent, desarrolló una extensa trayectoria profesional en el periódico valenciano, del que llegó a ser directora entre 2018 y 2022. También ocupó responsabilidades de comunicación en el PSPV y en la Generalitat Valenciana, antes de pasar por la empresa Baleària -cuyo propietario fue secretario comarcal del PSPV-PSOE de La Marina Alta- regresar a la política como una de las principales responsables de la estrategia informativa del Gobierno de Pedro Sánchez.
Su nombre ha aparecido igualmente en las informaciones sobre la gestión comunicativa del accidente ferroviario de Urda.
Según publicó El Debate el 4 de noviembre, Del Canto estuvo presente en el centro de control de Adif en Atocha, donde se descargaron grabaciones relacionadas con el accidente que posteriormente fueron difundidas por determinados medios de comunicación. El periódico señala que la Guardia Civil investiga el origen de la filtración.
La información sitúa a la secretaria de Estado en el escenario de los hechos, aunque su presencia no acredita por sí misma participación alguna en una eventual filtración irregular.
El poder periodístico valenciano se desinfla
Los tres casos reflejan el considerable peso que llegaron a adquirir profesionales valencianos en la estructura de comunicación del Gobierno central, una vez Puig hizo las paces con Pedro Sánchez y se puso a su disposición.
La llegada de antiguos colaboradores de Ximo Puig a puestos estratégicos de la Administración estatal evidenció durante años la influencia del socialismo valenciano en Madrid. Sin embargo, las últimas tragedias ferroviarias han cambiado radicalmente el escenario.
Los perfiles que anteriormente simbolizaban esa capacidad de influencia aparecen ahora asociados, desde diferentes niveles de responsabilidad, a una crisis política y comunicativa que ha terminado con la dimisión de Óscar Puente.
Y aquí aparece una curiosa coincidencia valenciana.
Ironías del destino, tres periodistas valencianos están hoy en el punto de mira de una crisis política que amenaza con desinflar su influencia en Madrid.
Y, visto el panorama, quizás habría que llamar a Boro Barber para que investigara lo que está ocurriendo.