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Tributo a Francis Montesinos en Madrid

caricatura m.angeles

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“Este homenaje tiene un significado muy especial para mí. Me devuelve el entusiasmo por presentar desfiles”, declaraba el creador valenciano Francis Montesinos al ser nombrado embajador de la vigésima edición de la Pasarela Española.

Decodificar a Montesinos es el nirvana de la belleza donde los pavos reales que viven libres junto a perros y gatos en el jardín de su casa, se suman al olimpo liriano (València) en el que ¡por fin! el creador puede trabajar sin tener que desplazarse a las tiendas. “Ya era hora que me tocara en la vida”. Atrás quedó el estrés de aeropuertos, el jet lag (descompensación horaria), las maletas para arriba y para abajo, el recorrer durante décadas, infatigablemente, el mundo y toda España.

“Ser embajador de esta edición y recibir este reconocimiento a mi trayectoria profesional representa una forma muy bonita de volver a Madrid. Este homenaje tiene un significado muy especial para mí”, declara. “Después de más de cincuenta años y unas doscientas presentaciones, pensé que había llegado el momento de parar”. ¿Cómo es posible parar cuando la genialidad corre por las venas y el duende mediterráneo juguetea travieso por la imaginación?

En un centenario palacete, -actual Casino Gran Vía de Madrid-, se desarrollará el evento los próximos días diecisiete y dieciocho de octubre, allí, profesionales del sector moda, medios de comunicación y público experto ensalzarán su obra y la calidad humana de este Hijo Predilecto de València apasionado de los proyectos novedosos.

“¿Quién tiene cincuenta años de profesión como tengo yo?”, pregunta en una entrevista radiada.

¿Por qué en España sólo acceden al apoyo gubernamental, consistente y continuado, el gran “lobby” de gigantes empresariales?

¿Quién dirige la moda en España? ¿Realmente saben de moda o son estrategas del negocio?

¿Por qué en la patronal europea del sector, actualmente liderada por un español, no se contemplan firmas no megalómanas?

¿Qué conexión con el mundo de la moda puede existir entre agentes y productores de moda con emporios de distribución alimentaria para poder conformar conjuntamente organismos a nivel europeo?

En mil novecientos noventa y seis nació para Europa el “principal lobby del brazo industrial de la moda”. En dos mil veintidós se le asoció la empresa líder multinacional española de fabricación y distribución textil. A día de hoy los virajes no cesan.

¿Qué firma de moda puede producir prêt à porter cuando se ve obligada a externalizar a China o Portugal donde “exigen unas cantidades impresionantes para confeccionar”?

¿Por qué siempre surgen trabas que se interponen, aquí, allá o acullá, a la hora de crear algo nuevo hermanando industria y moda?

¿Existe solución de supervivencia para la alta aguja? ¡Las licencias! y dejarse de contemplaciones, simplemente cobrar réditos.

Toda vestimenta, accesorio, calzado, prenda íntima, nace de un estudio sociológico, político, cultural, climatológico, antropológico, no es sólo mero tráfico especulativo mercantil que consiente en explotar mano de obra, utilizar materiales nefastos o crear ingentemente residuos inasumibles por el planeta.

València es para Francis Montesinos lo que para el compositor y director de orquesta alemán Ludwig van Beethovenfue su Amada inmortal, “mi ángel, mi todo, mi ser mismo”. València es su ciudad, su tierra y la fiel devota intemporal donde “siempre estaban encantados de ver el desfile” de Montesinos y perennemente, -confiesa-, “he tenido la suerte de vender hasta lo imposible”. “Lo mismo que se hacía en Madrid, se hacía aquí (en València). En Madrid no te podías equivocar y aquí podías improvisar”. Legendario fue el desfile Made in Spain, en mil novecientos ochenta y cinco, en el coso madrileño de Las Ventas. ¿Que firma en todo el mundo ha reunido más de dieciséis mil asistentes para contemplar una pasarela de moda? ¡Sólo Montesinos!

En sus desfiles, él es la única persona que no disfruta porque admite “sólo veo lo que está mal”.

“El primer desfile con Drag Queens” lo realizó Montesinos. Con Oro de Ley agasajaría a Lola Flores (La Faraona) girando por el mundo de la temperamental cantaora gaditana. Con Desampa “lo mismo, todo versaba hacia Desampa (la Mare de Déu dels Desamparats)”. Nit del Foc fue explosivo, casi musical. Vestidoras, calzadoras, peluquería, maquillaje, más de cincuenta personas se afanaban en el backstage (vestuario) porque el maestro Montesinos es, ante todo, perfeccionista, equilibrado, minucioso, ordenado, y controla todo desde las músicas hasta el cartón de luces. “No dejo nada al azar, me meto en todo, dotoreo todo, tengo ese gran defecto y esa gran virtud”.

Discotecas elitistas de Puerto Banús (Málaga), Torremolinos, València (en The Face) o Asturias celebraron millonarias pasarelas Montesinos. “Yo te diría que en cualquier parte del país”, y con aforos a reventar, “esa es una suerte que siempre hemos tenido en Montesinos, que antes de empezar ya estaba lleno”

Bailaores como Canales, Eduardo Guerrero, la coreógrafa Lola Greco, el bailarín Nacho Duato, eran parte de “un sinfín de grandes personajes que hemos tenido la suerte que desfilaran con nosotros”.

Nombrado miembro honorario del comité del Salón de Arte y Economía para la Cultura de la Paz, “un nuevo proyecto que considero muy importante”, Montesinos anhela “impulsar la Fundación Montesinos y asegurar que una gran exposición de mi obra pueda verse en Madrid”.

“Casual” - conquistador. “Tradicional” - atemporal. “Sofisticado” - impecable. “Romántico” - idílico. “Creativo” - vibrante. “Seductor” - cristalino. “Dramático” - pletórico. Siete estilos teorizados por la pionera en asesoría de imagen Alyce Parsons definen afinadamente a Montesinos quien días atrás mostraría a la prensa la esencia de su nueva colección Afterwork.

¡Montesinos regresa a la pasarela!

Y lo hace con “una colección cómoda, sobria y, al mismo tiempo, profundamente montesiniana”. Afterwork, en primicia, desde la Suite Real Montesinos del metropolitano hotel The Westin.

Durante más de cincuenta años el lenguaje no verbal de la genialidad ha posicionado a Montesinos en la galaxia de lo sublime. Su legado señero es respetado y admirado internacionalmente y en España, en vista de los cuál, ¿se puede afirmar que es posible, tras décadas de talento y trabajo, ser profeta en propia tierra?

“También forma parte de la creación atreverse a mirar hacia otro lugar” por lo que el creador valenciano intuitivamente absorbe cuanto le circunda no haciendo ascos a nuevos estilos de vestimentas, a las cotidianidades, rutinas y escenarios sociales, concibiendo modelos imperiosamente ajustados a ese apresuramiento tan desaforado de la sociedad actual. Afterwork es todo eso y más, ropas que conservan “la identidad y el carácter de mi universo, esa prenda que te acompaña cuando dejas atrás la jornada de trabajo”. Estética valiente, artesanal y reivindicadora para el dos mil veintisiete, líneas luditas (nombre del mítico revolucionario trabajador textil Capitán Ludd, del siglo diecinueve, quien escribiría: “no somos capaces de proporcionar los medios de vida suficientes para subsistir”).

¿Qué pasará con la creatividad, la sensibilidad, el amor por la excelencia en moda cuando todo sea espectáculo, robotización, desconexión de las realidades más íntimas, del emocionalismo, del arrebato de sensaciones, de la provocación de tejidos vaporosos y tricotados manuales?

El nuevo homenaje a Francis Montesinos corrobora que aún existe algo meritorio, algún matiz virtuoso, en los despachos de la moda española que trata de sobrevivir a duras penas a la tendencia de uniformidad en el estilo de consumo.

Sentencia el sociólogo alemán políglota René Köning que “el matiz es la expresión más perfecta de la creciente democratización de las sociedades, Esto puede afirmarse no sólo en el aspecto político, sino sobre todo en materia de consumo y moda”.

Y, ¿qué decir de la envidia en esa pecera llena de voraces pirañas que a bocados se devoran? “Creo que la envidia es un mal de este país”, sentencia Montesinos.

¿Se pueden cambiar los hábitos de consumo tras atontolinar masivamente? A la vista está.

¿Acabará la moda online con el comercio personalizado, el independiente, el de toda la vida?

¿Volverá a ser un lujo la atención en persona de profesionales?

¿Dónde la moda kilómetro cero, la sostenibilidad en las macro plataformas con mega distribución comercial trasnacional? ¿Logística centralizada en emporios distribuidores?

En el primer día de la Pasarela Española se rememorará a Francisca Calpe, amiga de Isabel Güell hija de uno de los mecenas del arquitecto barcelonés Gaudí, a través de los diseños de Sarah Sutton en un fashion show (espectáculo de moda) denominado “La española de Montmartre” irradiando la libertad del París de principio del siglo veinte. Calpe mantuvo una relación sentimental con la pintora cubista y santanderina María Blanchard quien la retrataría en el óleo La Española.

El color en el vestir surgió a partir de los años setenta, -cercana la muerte de Franco-. Francis Montesinos integró tal avanzadilla siendo parte del chispazo primigenio junto al catalán Toni Miró, Sybilla –nacida en Nueva York-, Manuel Piña –“se emocionó mucho al ver una de mis colecciones”-, Pepe Rubio creador de la “Moda Distinta”, Santos Montes quien creó para la firma Woolstock. Conviene la doctora en Geografía, escritora y periodista Lola Gavarrón Casado que “todos ellos tienen el talento de recuperar raíces étnicas de la indumentaria española y ponerlas al día internacional”.

Balenciaga “nunca quiso dedicarse al diseño; era un creador. Y un creador debe conocer todos los ámbitos de la moda; no puede limitarse a una sola especialidad”.

Entre tejidos sintéticos y naturales la intuición natural de Montesinos, miembro del Gotha de la moda mundial, detecta el tesoro con sólo acariciar la tela. ¡Rara avis!

Cuando el movimiento marquista surgió, Francis Montesinos ya era marca por sí mismo. Estampados, elementos decorativos, utensilios domésticos, todo posee la visión Montesinos tanto creativa como empresarial, hasta la rúbrica. “Mi propia caligrafía se convierte ahora en un elemento gráfico” refiere el artista sobre la colección Afterwork. Si el arte es lenguaje ¿el lenguaje es arte? Monogramas en moda conciben identidad, valores. Para Yuri Tyniánov, historiador letón, estaba bien claro que forma y contenido son indisociables: “Forma + contenido = vaso + vino”.

Montesinos continúa siendo distinción sin mojigatería ni futurismos imposibles. Es corazón, es alma. “La creación se contrapone a todas las formas de inmovilidad. La creación libera al mundo de la servidumbre de las predeterminaciones. Es fuente de libertad. La creación del hombre es una continuación de las fuerzas creativas de la naturaleza”.

En tiempos donde la manipulación grosera ha conseguido que “el modo que vemos el problema es el problema”, como decía el escritor estadounidense Stephen Covey, ¿dónde queda la moda que se detiene en el detalle recompensando las sobrecargas del siglo veintiuno suavizando su oscuro giro copernicano?

Montesinos vuelve a crear el ansiolítico idóneo para resistir a la cultura del nanosegundo (unidad de tiempo en la física cuántica equivalente a la mil millonésima parte de un segundo), para disfrutar de la belleza que nos rodea, de la naturaleza, de la alegría, de los sueños, del color, de la diversidad, de la paz cuando no la turban adrede.

Aseveraba el dandy “pontífice del esteticismo” y brillante escritor británico del siglo diecinueve Oscar Wilde que “la vida contemplativa, la vida que tiene por objeto, no el hacer, sino el ser, y no el ser solamente, sino el llegar a ser, es la que puede darnos el espíritu crítico. Los dioses viven así”.

Sobre el autor

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ÁNGELES SANMIGUEL
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