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Vicente Giner Vivó

ALICIA GINER

(ESCRITORA)

Vicente Giner Vivó.
Vicente Giner Vivó. // EPDA

El 18 de agosto del año 1946 vino al mundo Vicente Giner Vivó, el primogénito de un matrimonio enamorado. El sentimiento más desprendido plantó el árbol más fértil y dio su fruto. Mi padre nació en una casa paradigma de las palabras alquería de la huerta valenciana. Allí se autoabastecían, hacían pan, preparaban embutido, cultivaban frutas y verduras, cuidaban animales…. Y ese chiquillo rubio, pues hacía honor al mote de mi yayo, su padre “El Blanco” creció viviendo el arduo trabajo de la madre tierra. Asistió al colegio Cristo Rey para adquirir la adecuada formación académica y, a los 14 años, entró a trabajar en el diario “Las Provincias”.
El primer puesto que ocupó fue retocador. Así se convirtió en un verdadero artista de la imagen, pues era el responsable de arreglar las fotografías resaltando sus mejores características, además de eliminar cualquier defecto o imperfección. 
Tras cumplir con sus obligaciones como español y hacer el Servicio Militar regresó a casa y ¿Cómo no? También al trabajo. La vuelta fue consecuencia de un cambio y sus horas en ese Diario Decano de la Región Valenciana las invadió en una nueva sección, el Huecograbado. Un proceso rotativo y continuo. En esa parte, en un cilindro de cobre se colocan miles de diminutas celdas, letritas, éstas están grabadas, se llaman alveolos y almacenan tinta. Era un proceso lento además de extremadamente caro por el tiempo y el esfuerzo repercutido al mismo ante lo cual los dueños del noticiario deciden dar un paso de gigante y compran la Wifag.
Mi progenitor marcha a Suiza en dos ocasiones y permanece allí más de tres meses. Debía aprender a manejar ese Rolls Royce el cual le iba a permitir imprimir a mucha más velocidad y con un claro aumento de calidad. Berna lo acoge y, allí se convierte en impresor. Al llegar a su lugar de trabajo adquirió otro cargo, fue nombrado Jefe de Rotativas de Las Provincias. Más de 120 años saliendo juntos.
En esa máquina las imágenes a reflejar se curvan alrededor de un cilindro, un rodillo... El salto hacia el sistema Offset fue de cabeza, además de extremadamente complicado pues incluía terminología como huecograbado y flexografía en un mismo aparato. Las tiradas de periódicos aumentaron tanto en volumen como en calidad al volver a Valencia y poner en esas planchas las noticias de “Las Provincias”. 
Yo era una chiquilla, pero aún recuerdo mi alegría cuando mi padre volvió a Valencia ¡Cuánto lo añoré! Anecdóticamente os cuento que una vez llamó a mi hogar D. Enrique Reyna, uno de los dueños del periódico, y del ¡Papá! Tan desgarrador que solté al coger el teléfono obligó a mi padre a llamarme pues se percató como hombre empático de cuánto lo necesitaba.
Mi padre tenía unos horarios muy cambiantes, pero generalmente trabajaba por la noche. El periódico se imprime cuando el sol se ha ido, algo lógico, al día siguiente se cuenta lo acontecido el día anterior. Siempre estuvimos tremendamente unidos, éramos muy iguales. Recuerdo cuanto disfruté la temporada que estuve trabajando en el cierre y, no se va de mi cabeza su sonrisa feliz al presentarme a Ventura, el vendedor más madrugador. Y así transcurrió mi infancia y juventud, entre periodistas sin precio, pues Las Provincias no estaba a la venta, quienes no tenían inquietud alguna en explicarte porqué habían redactado un artículo de una u otra manera determinada. 
Papá allí no me presentaste un amigo, Pere Valenciano se ha convertido para mí en un hermano. ¡Y mira que nos conocimos jovencitos! Ahora mismo colaboro cuando quiero con su diario ¡De Aquí! Prensa preocupada por Valencia, sus tradiciones y los valencianos. Él sí ha leído extasiado el libro “Juan Bautista Benlloch y Vivó. Cardenal Arzobispo de Burgos. Un Valenciano Universal”.
Él asistió también a la entrada de la Rothman, una máquina de imprimir inglesa enorme. Tenía una envergadura de casi cuatro pisos de grande. Cuando la trajisteis yo ya estaba embarazada, no me atreví a entrar dentro de ella, pero desde fuera te vi cambiar un rodillo y, al ponerla en marcha, simplemente impresionaba.
Papá tu vida se resume en miles de historias todas abocadas al cariño, coherencia, trabajo y respeto….  Además de amor a Valencia, la madre tierra. El lazo entre los dos estaba forjado a fuego lento, fuiste mi mentor, mi referente, mi mejor amigo.
Hoy hace ocho años respondiste a la llamada de Cristo, esa odiosa pancreatitis te arrancó de los brazos de mis hermanas y míos pues, aún nos hacías mucha falta, a los hechos me remito. Papá tu hiciste de mí lo que soy:
Alicia Giner, una mujer con la tierra en las venas, pero el papel y la tinta en el corazón. ¡Jamás te olvidaré! Te quiero papá, estoy muy orgullosa de ser tu primogénita:
-    ¡Va por ti! Siempre tu Ali.
Alicia Giner

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