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Esquerra Unida del País Valencià (EUPV) celebró el pasado sábado 17 de octubre su 40 aniversario en Xàtiva con un encuentro que reunió a más de 400 militantes y simpatizantes procedentes de distintos puntos de la Comunitat Valenciana. El acto, organizado bajo el lema ‘40 anys fent país’, sirvió para reivindicar cuatro décadas de trayectoria política, homenajear a antiguos dirigentes y recordar las principales luchas sociales protagonizadas por la organización. Sin embargo, la celebración también puso de relieve algunas de las contradicciones y heridas que han acompañado la historia de la izquierda valenciana.
Una de las presencias más significativas fue la de Joan Ribó, exalcalde de València por Compromís y antiguo coordinador general de Esquerra Unida, organización que dirigió hasta 2003 -apoyando la política urbanística salvaje en Canet d’En Berenguer en contra del criterio de su formación en la comarca del Camp de Morvedre- antes de emprender, años después, una nueva etapa política en Compromís.
Su presencia resultó especialmente simbólica por las profundas diferencias que acabaron separando a buena parte de los dirigentes históricos de Esquerra Unida y que contribuyeron a la fragmentación de este espacio político.
Frente a su participación, destacó la ausencia de Glòria Marcos, quien también fue coordinadora general de EUPV y protagonizó uno de los conflictos internos más importantes de la organización. Su nombre aparecía inicialmente entre los antiguos responsables que iban a recibir un reconocimiento, pero finalmente no figuró entre los homenajeados presentes en Xàtiva.
Joan Ribó, del liderazgo de Esquerra Unida al proyecto de Compromís
La asistencia de Ribó permitió recuperar una parte esencial de la historia de Esquerra Unida. El exalcalde valenciano desempeñó un papel destacado durante los años noventa y principios de los 2000, cuando la formación aspiraba a consolidar un espacio político propio a la izquierda del PSPV-PSOE.
En 2003 dejó la coordinación general, que acabó asumiendo Glòria Marcos. Años después, las diferencias internas sobre las alianzas electorales, la relación con el Bloc Nacionalista Valencià y el funcionamiento de la coalición Compromís desembocaron en una ruptura que transformó el mapa político valenciano.
Ribó defendió posiciones favorables a los acuerdos entre fuerzas de izquierda y, tras su etapa en EUPV, acabó convirtiéndose en una de las principales referencias institucionales de Compromís, formación con la que llegó a la Alcaldía de València en 2015.
Para los sectores críticos con aquella evolución, la salida de dirigentes y militantes hacia otros proyectos representó una pérdida de protagonismo político para Esquerra Unida. Desde las posiciones favorables a las confluencias, en cambio, se defendió que las alianzas permitían ampliar la representación electoral de la izquierda valenciana.
La ausencia de Glòria Marcos y las heridas de la ruptura de 2007 y 2008
La ausencia de Glòria Marcos adquirió especial relevancia por el papel que desempeñó durante la crisis que terminó rompiendo la primera experiencia de Compromís pel País Valencià, una coalición electoral integrada entonces por Esquerra Unida, el Bloc y otras formaciones minoritarias.
Marcos encabezó aquella candidatura por Valencia en las elecciones autonómicas de 2007, pero pocos meses después fue desplazada de la portavocía parlamentaria por una mayoría integrada por los diputados del Bloc, Mònica Oltra y Mireia Mollà.
El conflicto se agravó cuando Esquerra Unida expulsó a Oltra y Mollà de sus filas. Ambas continuaron su trayectoria en Iniciativa del Poble Valencià, mientras que la mayoría del grupo parlamentario de Compromís acordó posteriormente expulsar a la propia Glòria Marcos.
La dirigente recurrió aquella decisión y denunció públicamente el trato recibido. Consideraba que había sido apartada de una coalición que ella misma había encabezado electoralmente y que se estaban vulnerando sus derechos políticos.
El episodio supuso un enfrentamiento especialmente duro, tanto en el terreno político como en el personal. Marcos atribuyó entonces a sus antiguos socios una actuación desleal, mientras que los impulsores de su expulsión defendieron la legalidad de sus decisiones. La controversia terminó con la ruptura definitiva de aquella coalición y la salida de los tres diputados de Esquerra Unida del grupo parlamentario.
Aquellos acontecimientos dejaron heridas que no pueden obviarse al reconstruir la historia de Esquerra Unida. La antigua coordinadora vivió una confrontación política de enorme intensidad, aunque no existen datos públicos contrastados suficientes para establecer que aquellas disputas pusieran en peligro su vida.
Tampoco ha trascendido públicamente el motivo de su ausencia en el aniversario de Xàtiva, por lo que no cabe atribuirla directamente a aquellas diferencias históricas.
Reconocimiento a cuatro décadas de militancia
Más allá de las controversias del pasado, la jornada reunió a varias generaciones de militantes y dirigentes. Entre los homenajeados estuvieron Albert Taberner, Joan Ribó, Marga Sanz y la actual coordinadora general, Rosa Pérez Garijo.
El programa comenzó con un vídeo conmemorativo, seguido de intervenciones y reconocimientos a los antiguos responsables de la organización. También participó el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo.
Rosa Pérez Garijo destacó la aportación de la militancia a la construcción del proyecto político y recordó su participación en los movimientos sociales, el sindicalismo y las instituciones.
El encuentro incluyó un homenaje a las víctimas de la DANA, así como una actuación de la humorista valenciana Maria Juan. La jornada concluyó con una comida de hermandad.
La celebración se desarrolló en un ambiente de reencuentro entre distintas generaciones de la izquierda valenciana, con reconocimientos y recuerdos de las principales movilizaciones sociales de las últimas décadas.
Un aniversario que coincide con nuevas alianzas políticas
La celebración de las cuatro décadas de Esquerra Unida también llegó en un momento significativo para el futuro del espacio político situado a la izquierda del PSPV.
La organización ha vuelto a afrontar el debate sobre su relación con Compromís y el resto de fuerzas progresistas valencianas, una cuestión que ha condicionado buena parte de su trayectoria desde los años noventa.
Las negociaciones para las elecciones generales del 29 de noviembre han vuelto a poner sobre la mesa cuestiones como la identidad de cada formación, su representación en las candidaturas y el equilibrio entre la unidad electoral y la autonomía de los partidos.
De este modo, el aniversario de Xàtiva permitió reunir a protagonistas de distintas etapas que no siempre compartieron el mismo proyecto ni las mismas decisiones estratégicas.
Cuarenta años después de su nacimiento, Esquerra Unida reivindica su legado político y social, pero su historia también está marcada por las divisiones que dieron origen a nuevos proyectos y modificaron profundamente el mapa de la izquierda valenciana.
La imagen de Joan Ribó recibiendo un homenaje como antiguo coordinador, mientras Glòria Marcos no estuvo presente, resume dos trayectorias que acabaron tomando caminos muy diferentes. Un contraste que recuerda que la historia de Esquerra Unida no se explica únicamente a través de sus luchas compartidas, sino también de sus rupturas, sus conflictos y sus consecuencias políticas.