Comprar crédito en forma de carbono en un mercado voluntario local, para que las empresas que quieran reducir sus emisiones contaminantes puedan compensarlas a través de medidas de mejora del medio ambiente, como la reforestación, es el objetivo de un proyecto que desarrollan investigadores valencianos.
"ValVolCar" estudiará la viabilidad de un sitio virtual donde el carbono tenga un precio establecido y las empresas puedan acceder a él para comprar carbono y dedicar el dinero recolectado a acciones medioambientales, en concreto qué se ha hecho hasta el momento en el ámbito mundial, la demanda existente, la metodología necesaria para la transacción de costes y el modelo de negocio.
Investigadores de la Universitat Politècnica de València y la Universitat de València trabajan en este proyecto financiado en gran parte por EIT Climate-KIC, una asociación público-privada de la Unión Europea que tiene entre sus metas el impulso de una economía de carbono cero a través de la formación, innovación y emprendimiento.
Las acciones para el medio ambiente derivadas del mercado de carbono, que funcionaría en la Comunitat Valenciana, contribuirían también a impulsar las economías rurales y reducir el riesgo de incendios forestales, ha informado a EFE el investigador del instituto ITACA de la UPV Pau Brunet.
"En nuestro proyecto queremos que el mercado sea local, que las actividades compensatorias se ejecuten en el territorio de las empresas participantes", ha comentado.
El mercado voluntario de carbono está dirigido a las empresas que tienen emisiones difusas -las que no están reguladas por el régimen comercio de derechos de emisión de la UE- y que incluyen las derivadas del transporte y la gestión de residuos agrícolas y ganaderos.
Estas emisiones difusas también tendrán que reducirse a medio plazo si se quieren alcanzar los objetivos de la UE para 2030 (marco sobre el clima y la energía) y para 2050 (una economía baja en carbono) y los objetivos del Acuerdo de París, según explican los investigadores.
Según Brunet, hay experiencias de un mercado de estas características en California, Tokio y algunas ciudades de China, que hay que analizar para aprender de ellas, ya que en España no hay experiencias de este tipo.
Ha defendido que sería una oportunidad para la administración pública que podría valorar estas contribuciones para los contratos del sector público.
El proyecto "ValVolCar" tiene una duración deseis meses y los investigadores colaboran con un grupo francés -I4CE-que lidera un proyecto similar de ámbito nacional en ese país, con la diferencia de que en el caso valenciano está enfocado al ámbito local. Ambos grupos profundizarán más adelante en esa colaboración para emprender un proyecto más grande.
Otra de las cuestiones que tendrán que analizar será la certificación de los proyectos de compensación, cómo se validan las medidas medioambientales que se desarrollen dentro de la gestión sostenible de los montes. "Cualquier acción a nivel local suma, y es cuando podemos atacar estos problemas globales", ha afirmado Brunet, quien añade que es pronto aún para determinar qué tipo de acciones serán las que se promoverán, ya que existen distintas alternativas de tarificación del carbono (sistemas de comercio de carbono, impuestos sobre las emisiones o mecanismos de compensación o precios internos de carbono).
Aun así, en el punto en el que se encuentra el proyecto, se considera que los mecanismos de compensación son los más adecuados.