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Investigaciones basadas en registros financieros, documentos comerciales y plataformas de seguimiento marítimo han revelado supuestas conexiones entre empresas vinculadas al empresario Nasar Dagga y la red logística utilizada para el comercio de petróleo ruso, conocida como la "flota fantasma".
Nasar Ramadan Dagga Mujamad es un empresario venezolano, presidente y fundador de CLX Group, un importante conglomerado empresarial venezolano que agrupa marcas reconocidas como XIO Latin y HONOR Store; y de MultiMax, una de las tiendas multimarca más grandes de electrodomésticos y tecnología en Venezuela, con presencia en 22 regiones de todo el territorio nacional.
Entretanto, la “flota fantasma” de petróleo ruso es un término que hace referencia a los cientos de buques que transportan petróleo y otros productos energéticos de origen ruso, eludiendo las sanciones impuestas a dicho país tras la invasión de Ucrania en 2022.
De modo que, a simple vista, pareciera que el nombre del ejecutivo venezolano y una red de buques que eluden restricciones no guardan relación alguna. Sin embargo, diversos informes han dejado expuesto cómo opera esta red logística del crudo ruso en alta mar y los entes que estarían involucrados detrás de escena.
El objetivo de la flota fantasma
Esta red emplea diferentes mecanismos para dificultar el rastreo de los cargamentos y reducir el impacto de las restricciones económicas impuestas por Estados Unidos, la Unión Europea y sus aliados para limitar los ingresos energéticos del Kremlin.
Entre las medidas sancionatorias se incluyen un embargo total al transporte marítimo de petróleo ruso y un tope al precio de sus exportaciones hacia países que no forman parte de esas organizaciones. Recientemente, la Unión Europea (UE) acordó mantener en 44,10 dólares por barril el precio máximo del petróleo ruso hasta el 23 de julio de 2026.
La decisión fue tomada durante una reunión en Bruselas, en el marco de las negociaciones para aprobar un nuevo paquete de sanciones contra Moscú. Con este acuerdo, los representantes de los 27 Estados miembros de la UE buscan evitar un aumento automático del precio del crudo ruso mientras continúan las conversaciones para definir las nuevas medidas restrictivas.
Este límite establece un precio máximo para el petróleo ruso. Si un cargamento supera ese valor, las empresas europeas no pueden ofrecer servicios de transporte, seguros ni financiación a los buques que lo trasladan.
Ante estas sanciones que buscan limitar la principal fuente de ingresos del Kremlin para debilitar su capacidad de financiar el conflicto militar, Rusia se ha enfocado en activar una red clandestina de cientos de buques (principalmente petroleros) que Rusia utiliza para evadir las sanciones occidentales, transportar crudo y obtener más ingresos.
De acuerdo con informes de la firma de análisis marítimo Windward, esta “flota fantasma” está compuesta por unos 1.300 barcos. En consecuencia, Rusia logra movilizar una gran parte de sus exportaciones de crudo para así minimizar el impacto de las sanciones.
Las tácticas de ocultamiento
Su método para ocultar sus actividades incluye contratar aseguradoras de bajo perfil, realizar transferencias de cargas en alta mar, cambiar frecuentemente de bandera y manipular o apagar el sistema AIS. Este último es vital, ya que es el mecanismo que transmite datos clave como la ubicación exacta, la velocidad, el destino, el nombre y el país de origen de la embarcación.
Una investigación publicada por Financial Times en febrero de 2026 reveló que esta red movilizó al menos 90.000 millones de dólares en operaciones hacia mercados internacionales, burlando las sanciones impuestas por Occidente contra Rusia.
Según el reportaje, la petrolera estatal rusa Rosneft recurrió a decenas de empresas intermediarias para ocultar el origen de cargamentos. No obstante, la estructura de esta operación comenzó a quedar al descubierto por un "simple error de correo electrónico".
Al respecto, los investigadores descubrieron que 48 compañías, que parecían no tener nada en común, compartían un mismo servidor privado. Tras rastrear 442 dominios alojados allí y cruzar los datos con registros aduaneros de Rusia e India, el diario confirmó que al menos 48 de esas empresas estaban relacionadas con el transporte de crudo ruso.
Asimismo, hallaron que la red utilizaba una estrategia de división de tareas para despistar a las autoridades. En este caso, mientras un grupo de empresas se encargaba exclusivamente de comprar el crudo en Rusia, otro grupo distinto, que aparentemente no tenía vínculos con el anterior, se ocupaba de venderlo en sus mercados finales, sobre todo en China e India.
Actividad en los puertos
La plataforma ucraniana War & Sanctions se encarga de recopilar información sobre buques, rutas, puertos, empresas y entidades señaladas por respaldar la invasión rusa a Ucrania.
En esa base de datos aparece el VALENTE (IMO 9298272), con bandera de Tanzania, sancionado en 2025 por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos por su presunta participación en el transporte ilícito de petróleo.
Según estos registros, el VALENTE habría recalado en puertos como Bahía de Algeciras (España), Corpus Christi (Estados Unidos), la terminal petrolera de Gamba (Gabón), Vysotsk (Rusia) y Gdansk (Polonia), entre otros destinos incluidos en su historial de navegación.
Otro de los buques identificados es el CETUS (IMO 9418482). De acuerdo con esa plataforma, la embarcación habría transportado petróleo ruso desde el mar Báltico durante el embargo impuesto por los países del G7+. El petrolero, construido en 2009 y con bandera de Sierra Leona, habría hecho escala en puertos de España (Bahía de Algeciras), Turquía, India y Grecia. Además, fue sancionado en 2025 por el Reino Unido, la Unión Europea, Canadá y Suiza.
La información coincide con los registros de TankerTrackers, una firma de inteligencia marítima que monitorea petroleros presuntamente utilizados para evadir sanciones.
El emporio de Dagga en el transporte del crudo
Otras investigaciones y reportes de autoridades occidentales también han señalado la participación de empresarios, operadores marítimos, empresas de corretaje y redes de sociedades mercantiles en la compra, administración y financiamiento de parte de estos buques.
Diversos documentos filtrados muestran cómo las operaciones comerciales del empresario venezolano Nasar Ramadan Dagga se han convertido en una pieza clave en el negocio del crudo ruso.
En este sentido, la evidencia sugiere una integración estratégica entre firmas relacionadas con Dagga y el complejo entramado de transporte marítimo destinado a evadir el control financiero internacional. De acuerdo con lo revelado, el esquema de financiamiento habría incluido la intermediación de empresas, el uso de sociedades registradas en distintas jurisdicciones y la participación en operaciones asociadas con la "flota fantasma".
Así pues, al poner sobre la mesa la presunta participación de Nasar Dagga, el caso evidencia cómo intereses empresariales privados están capitalizando el mercado ruso, convirtiéndose en un eslabón fundamental para sostener las finanzas de Moscú por encima de las restricciones globales.