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La vuelta al trabajo tras las vacaciones de verano suele implicar un periodo de readaptación: agendas llenas, bandejas de entrada desbordadas, rutina familiar reconfigurada y menos margen para descansar. En las primeras semanas de septiembre, esa aceleración puede traducirse en cansancio mental, irritabilidad, sueño irregular o dificultad para concentrarse, aunque el impacto no es igual para todos los perfiles profesionales.
Una forma de entenderlo es a través de los riesgos psicosociales, un concepto de prevención laboral que se refiere a condiciones del trabajo que, por cómo están organizadas o por el contexto en el que se realizan, pueden aumentar el estrés sostenido y afectar al bienestar. Entre esos factores figuran los turnos rotativos, los ritmos de trabajo intensos, la carga emocional o la falta de control sobre el trabajo, a los que se ven sometidas profesiones como la sanidad, la docencia, las fuerzas y cuerpos de seguridad, el transporte por carretera o la atención al cliente.
Según los expertos, no todas las personas afrontan la vuelta al trabajo en las mismas condiciones. Hay profesiones en las que la propia organización del trabajo —los turnos, la presión asistencial o la elevada carga emocional— hace que la adaptación tras las vacaciones resulte especialmente exigente. Cuando el cuerpo se mantiene en alerta durante semanas, pueden aparecer irritabilidad, cansancio mental, problemas de sueño y dificultades para concentrarse, por lo que conviene intervenir cuanto antes con un enfoque integral.
Las cinco profesiones más expuestas
Diversos estudios sobre riesgos psicosociales laborales identifican algunas profesiones como especialmente vulnerables al incremento del estrés durante la transición de las vacaciones a la actividad laboral habitual:
- Sanidad: los profesionales sanitarios afrontan una elevada presión asistencial, turnos rotatorios, escasez de personal y una intensa carga emocional.
- Docencia: el inicio del curso convierte septiembre en uno de los momentos de mayor exigencia, con la planificación de cursos, la gestión de alumnos y aula, los conflictos y una carga que se acumula dentro y fuera del horario.
- Fuerzas y cuerpos de seguridad: la toma constante de decisiones críticas y la exposición a situaciones de tensión sitúan a este colectivo, especialmente a mandos intermedios y directivos, como especialmente expuesto, con acumulación de decisiones pendientes, correos y presión por resultados al volver de vacaciones.
- Transporte por carretera: según el tipo de actividad de conducción, estos profesionales pueden sufrir mayor o menor tensión, con especial peso de la gestión del tiempo.
- Atención al cliente: presentan riesgos vinculados al gran volumen de consultas, el control del tiempo, la monitorización, la exposición continuada a quejas e incidentes y el esfuerzo de sostener un trato correcto en situaciones tensas.
En todos estos sectores existe un denominador común: la necesidad de mantener un alto nivel de atención, gestionar situaciones complejas y responder bajo presión durante buena parte de la jornada, una combinación que reduce la capacidad de recuperación y favorece la aparición de fatiga mental y estrés sostenido.
Cómo afrontar mejor la vuelta
El primer paso para afrontar la vuelta suele ser práctico: reajustar el sueño de forma gradual, retomar actividad física sin exigencias extremas, planificar tareas realistas en los primeros días y reservar momentos de desconexión. También ayuda vigilar señales de alerta, como fatiga persistente o bloqueo mental, y pedir orientación profesional si los síntomas se alargan.
Diversas investigaciones apuntan además a la relación entre la microbiota intestinal y la respuesta del organismo al estrés, por lo que algunos especialistas recomiendan cuidar también la alimentación como parte de una estrategia integral, siempre junto a unas rutinas adecuadas de sueño y actividad física.
Aunque septiembre supone un reto para muchas personas, una incorporación progresiva, unos hábitos saludables y una adecuada gestión de los riesgos psicosociales pueden contribuir a afrontar la vuelta al trabajo con mayor equilibrio y bienestar.