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Referencias históricas.
En Casinos los primeros enterramientos, se hacía junto a la Ermita y después Iglesia parroquial dedicada a Santa Bárbara en el año 1788. El primer registro completo de sacramentos se encuentra reflejado en el Quinque Libri de 1789 siendo el cura párroco D. Damián Fuster.
En 1789 se celebran 19 bautizos de: Manuel Pablo Martín Romero Esteve, José Julián y Onofre Sancho García, Vicente Julián y Antonio Sancho Martí, Mª Rosa Bárbara Murgui Pons, María Dolores Josefa Casino Arbó, Mariana Casilda Antonia Navarro Rubio, Pascuala Juliana Gracia Murgui Murgui, Bárbara María Isabel Alegra Usach, Francisca Vicenta Manuela Domingo Gimeno, Manuela Rosa Rita Murgui Enguídanos, Rafael Antonio Juan Murgui Murgui, Esteban Gil José Antonio, Usach Murgui, José Manuel Antonio Espinosa Navarro, Julian Damián Joaquín Izquierdo Murgui, Tomás López Murgui, Antonio Murgui García, Bárbara Antonia Tomasa, Usach Cintero, Antonia Tomasa María Balanzá Murgui, Miguel Felipe Murgui Guna.
En ese año hay censadas 15 defunciones, solo una de “cuerpo” que es el día 5 de abril y corresponde a Joseph Murgui Mayor, consorte de María Civera, que entro en la iglesia.
Las catorce defunciones restantes son de “Albat”, es decir de niños y son: Manuel Pablo Martín Romero Esteve, María Urdiel Murgui, José Sancho García, Miguel Gerónimo Murgui Montis, Miguel (hijo de padre no conocido), Francisca Izquierdo Murgui, Magdalena Usach Murgui, Miguel Sancho Gurrea, Miguela Murgui Llavata, Jerónima Ruiz Murgui, Mariano Portoles García, Tomás López Murgui, Manuela Murgui Enguídanos, María Casino Arbó.
Se celebran 8 bodas: Mariano José Urdiel y Joaquina Antonia García. Miguel Esteban y Mª Antonia Sancho. José López y María Antonia Murgui. Francisco Ferrer y Rosalía Sanz. Tomás Cabo y Paula Merino. Miguel Espí y Rosa Merino. Luciano de la Cruz y Rosalea Niñerola. Miguel Monserrate y Micaela Sanchiz.
SE CREAN LOS CEMENTERIOS PÚBLICOS.
El problema de los cementerios había arrancado con la Europa de la Ilustración a mediados del siglo XVIII. En una época inmersa en avances científicos y preocupada por el nuevo urbanismo. El problema secular de los enterramientos en el interior de las iglesias, fue motivo de rechazo y de una nueva legislación primero en Francia y seguidamente en toda la Europa de las Luces.
Se pretendía con ello favorecer la salud pública con criterios puramente higienistas que venían avalados por científicos y médicos. Los sectores más progresistas de la Iglesia apoyaron esta iniciativa justificándola con modo de enterramiento de los primitivos cristianos que, siguiendo por su racionalidad los preceptos de la legislación romana pagana, se enterraba en cementerios situados en los extramuros de las ciudades por razones salubridad.
Pretendían con ello desmentir la creencia de que era tradición cristiana el enterramiento dentro de las iglesias, actitud que sí justificaba gran parte del clero que, previendo la merma económica que iba a afectar a multitud parroquias la pérdida de ingresos por derechos de enterramiento, apeló a la superstición de las gentes.
De este modo y tras muchas controversias, el 3 de abril de 1787 se promulga por orden de Carlos III: la Real Cédula que prohíbe los enterramientos dentro de las iglesias y en los intramuros, ordenando la construcción de los cementerios fuera de los núcleos urbanizados. A lo largo del siglo XIX se sucederán otras reales órdenes en este sentido, pero la realidad es que su cumplimiento afectó sobre todo a las ciudades, mientras el mundo rural permaneció anclado en la tradición.
No será hasta después de la Guerra de la Independencia (1808-1812) cuando se produzcan de manera sistemática los enterramientos en el exterior de las iglesias y se construyan cementerios extramuros de forma masiva. Aun así, y ante el incumplimiento de la ley en muchas poblaciones, el 16 de junio de 1857 se vuelve a prohibir el enterramiento dentro de las iglesias y núcleos urbanizados.
A partir de este momento la perseverancia en hacer cumplir la legislación motivó que a finales del siglo XIX fuera ya una realidad la propuesta higienista que un siglo antes habían alumbrado los ilustrados.
Aunque en 1787, Carlos III establece que los Cementerios se construyan hasta fuera de los pueblos y ciudades, en Casinos, este hecho no se consuma hasta1806 que se estrena el nuevo cementerio en la parte trasera del Calvario.
Por eso muchos enterramientos se realizan dentro de la Iglesia y otros en el Cementerio, a partir de esa fecha, pero en ningún libro queda escrito que éste Cementerio (el primitivo) esté ubicado entre la Casa Abadía y la Iglesia, se sabe que estuvo ahí porque al tirar al suelo la casa de la Calle Mayor, con el fin de construir la nueva Iglesia (colindante con la iglesia y la casa abadía, que unía ambos edificios), aparecieron una serie de restos que indican con claridad que en tiempos pasados aquel lugar fue un cementerio. Estamos hablando de la parte de la iglesia que hoy ocupa la Capilla, y donde descansa la I Piedra (25 de mayo de 1967).
Un hecho fundamental que marca la fundación de la Parroquia (28 de julio de 1788) y se inicia el culto, es que los enterramientos de las gentes de Casinos, se hacen en el interior de la parroquia, los párvulos no entran y no pagan el derecho de Fábrica y los nuevos pobladores de Casinos, son enterrados en el Cementerio vecino a la parroquia.
A partir de la construcción del nuevo cementerio en 1806 todos los entierros son en éste, pero algunos vecinos de Casinos, siguen conservando el privilegio de ser enterrados en el interior de la Iglesia con el consiguiente rompimiento de la misma (concepto que es anotado en los gastos del entierro).
Por tanto desde que sale la Real Orden en 1787, hasta 1806, la parroquia tuvo que hacer un esfuerzo mayor para construir el cementerio parroquial junto a la Rambla de Artaj. Con toda seguridad alguna de las fincas que se tuvieron que adquirir y estaban situadas también entre lo que fue el Cementerio y Calvario, serian parte del pleito contra D. Damián Fuster por la "no dación de cuentas".
1806- Nuevo Cementerio en Casinos.
El nuevo cementerio parroquial, se encuentra en las inmediaciones de la Rambla de Artaj, en el Polígono 24. Tengamos en cuenta que en estos años no estaba hecho el puente de la carretera de Chelva y el paso para llegar a los pueblos de la Serranía, era por el interior del pueblo.
Se buscó una zona en las afueras del pueblo, cuyas tierras también eran propiedad de la Parroquia, dado que el patio de éste cementerio (cerrado desde 1913) se vendió en 1974, reposando los restos que se encontraron, en una fosa en el Cementerio actual.
Al cementerio se accedía por una puerta de madera del mismo color y tenía algunos nichos para los enterramientos, si bien la mayoría de ellos se hacían en el suelo.
En la parte exterior del Cementerio se encontraba una cruz que posteriormente se pasó al centro del Nuevo Municipal que en su fachada leemos el año 1913. En ésta cruz hay una inscripción del año 1889, en la que se lee Gno. Murgui.
Dimensiones del Cementerio Parroquial de Casinos inaugurado en 1806.
La parcela se encuentra en el término Municipal de Casinos con una superficie de 60,66 metros dimensión larga, y 18,13 m. dimensión ancha con una superficie: 1.099,77 m2. Está medición se saca del primer plano donde quedan plasmadas las dimensiones del Cementerio.
Sin embargo la Nota Registral presentada el 18 de Marzo de 1952 por el Dr. D. Jacinto Argaya Goicoechea, Vicario general del Arzobispado, según el asiento N° 146, Folio 75 Tomo 6 del diario, nos indica que tiene una extensión de 10 áreas y 85 centiáreas con los siguientes lindes: Norte Calvario, Sur Herederos de Josefa y Juana Muñoz, (Las Vicariesas, sobrinas de D. José Muñoz Presbítero.), Este con camino y Oeste con Rambla.
La dimensión mayor era paralela al camino del cementerio (actual c/ del Calvario) y estaba a una distancia de 122 m de la Acequia del Pano (actual c/ Pelayo).
A este cementerio hay que añadir la parcela del antiguo Calvario con una superficie de 174 metros de larga por nueve de ancho, o sea, 15 Áreas y 66 centiáreas, con dos filas de cipreses, doce entrando izquierda diecisiete entrando derecha, con los siguientes lindes: Norte acequia del desagüe de la Balsa, Sur, Cementerio y Salvador Muñoz y Ángeles Jorge y sus hijos, Este Balsa y Oeste con Rambla.
Ambas fincas se encuentran inscritas en el Registro de Villar del Arzobispo en el libro de Casinos, Tomo 50, Libro 7, Folio 205 y fincas 656 y 655 respectivamente.
Los restos de este Cementerio se pasaron al nuevo en 1974, al realizar la venta de parte de los terrenos y los restos encontrados reposan en la caseta número cuatrocientos seis.
Primer Cadáver que se entierra:
El dos de Junio de 1806 se dio sepultura eclesiástica al Cadáver de Félix Moreno de diez años de edad, hijo de Pascual Moreno y de Manuela Aparici... "fue el primer cadáver que se enterró en el nuevo cementerio”.