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La vida de los pueblos pequeños, abre y cierra capítulos tal y como se suceden en la historia de los mismos. Hoy estamos hablando de una mujer casi centenaria que nos ha dejado, una mujer que ha vivido en el centro del pueblo y que ha conocido muchos de los entresijos del devenir de Casinos.
Al escribir de Lola, tengo que recordar a Consuelo, su hermana que nos dejó hace poco tiempo, pues las dos, eran las hijas de D. Pedro, uno de los maestros del Siglo XX de Casinos, que ejerció en nuestro pueblo hasta finales de la década de 1960. Es necesario recordar a esta familia y su aportación educativa y cultural a varias generaciones de Casinos.
Lola fue una mujer dinámica, simpática, enérgica y actual. Hasta hace poco tiempo, en invierno y en verano, Lola utilizaba como medio de transporte, una bicicleta. Su imagen se distinguía de lejos y su prudencia conduciendo, hacían de ella una mujer segura. No tenía el menor reparo en hablar claro. Ella te decía lo que sentía, te lo decía con educación y como te lo tenía que decir.
Fue una mujer de actualidad, le gustaba ir de viaje, primero con su esposo Joaquín y después sola o con alguna compañera, con la que compartir habitación. Si alguna ciudad la había visitado con anterioridad junto a su esposo, le gustaba recordar los lugares recorridos y hacerse fotos ante el monumento visitado.
Su energía vital, la llevaban a cumplir retos de aseo doméstico y de modernas tendencias. Una mujer con carácter.
Coincidía con ella en algunos entierros en el pueblo. Se quedaba sentada dentro del templo en los últimos bancos al lado del Confesionario. En ocasiones el duelo se despedía en la plaza, a la puerta de la iglesia, cuando me veía, me hacia una pequeña señal, para que me acercara y entonces me preguntaba: “¿-Aun están ahí dando el pésame?”, la respuesta era afirmativa y ella exclamaba: “¡Que poco conocimiento, no se dan cuenta que cada –Te acompaño en el sentimiento-, es como un puñal que se clava en el pecho!”, ese era su pensar y así lo manifestaba.
Lola ha sido como un paradigma en Casinos, en las fiestas patronales de la década de los años 1960, el día 5 de diciembre salían en procesión Santa Bárbara y el Stmo. Cristo de la Paz. Como la iglesia era muy pequeña y los dos días se llenaba durante las celebraciones, la noche del 4 al 5 de diciembre, Santa Bárbara estaba en la casa de Joaquín y Lola, por la proximidad a la iglesia. Los quintos llevaban a Santa Bárbara hasta allí, para devolverla a la iglesia el día 5 a la hora de salir la procesión. Lola este hecho lo recordaba siempre, gloriándose de que la patrona de Casinos, pernoctaba en su casa. Hay tantos momentos vividos con esta mujer, que es necesario dedicarle unas letras.
Acabo recordando las palabras que escribió Francisco Ors, en el programa de fiesta de 1987, con motivo de la muerte de su padre, D. Pedro. Entre otras cosas nos decía:
“Pero en este punto, sería injusto no citar a Doña Lola, la incomparable compañera, austera y silenciosa, entregada por completo al trabajo y de cuyos labios nunca salió una queja o un reproche y que era la primera en admiración, cariño y respeto por el marido, cuyos méritos conocía y comprobaba constantemente sin duda mejor que nadie.
Cuantas veces a la hora de la comida la veíamos aparecer por la escalera que comunicaba la Escuela con la vivienda, para anunciarle que la comida estaba ya servida. Y cuantas veces un rato después, volvía para decirle algo así como: -Pedro, ya hemos comido, lo tuyo estará frio.
Pero no era un reproche: había demasiada admiración para que lo fuera.”
En ese ambiente de Escuela, de familia, vivieron D. Pedro, Doña Lola, Lola y Consuelo. Los ciclos de historia son así. Hoy Lola Villanueva, pone fin a esa cadena histórica de maestro, familia, alumnos y pueblo. Cada ausencia, cada silla vacía es muy difícil de remplazar, es imposible, pero ese recuerdo humano, esa imagen cercana, nos devuelve la realidad de que en una comunidad vecinal, todos ocupamos un lugar y cuando el cielo nos llama después de una vida longeva, llena de autonomía, podemos presentarnos con la misión cumplida, los sueños superados y la convivencia compartida.
Lola, dejas esa plaza vacía, el rumor de los niños no callaran tu ausencia, tu siempre segura presencia se troca en carencia y con estas letras te decimos hasta la eternidad, a Don Pedro i a les seues filles. Descansa en Paz, atrás quedó el dolor y el sufrimiento.
La Misa por Lola será hoy lunes 22 de junio a las 19 horas en la Iglesia Parroquial de Santa Bárbara de Casinos.