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Nueve días después de la fiesta de San Roque el día 16 de agosto, Casinos, ha celebrado en la ermita del santo la tradicional novena a la que han asistido diariamente un buen número de feligreses que han llenado la explanada del monte de Chiner.
Es una fiesta arraigada en el pueblo desde el año 1892 que se construyó la ermita y es costumbre cada tarde, reunirse las personas que participan en este acto a partir de las diecinueve horas hasta que anochece.
La imagen de San Roque preside la ermita a su parte derecha esta una imagen de Santa Bárbara y a la otra parte se encuentra San Antonio de Padua, dentro de dos pequeñas hornacinas.
Arriba de estos santos, hay una imagen de la Virgen de la Cueva Santa y un cuadro del Santísimo Cristo de la Paz, santos a los que todas las tardes se les ofrecen los cantos propios de su fiesta, al igual que se recuerda a los difuntos del pueblo y los enfermos de la localidad, una función piadosa arraigada en Casinos.
A las veinte horas el señor cura párroco de Casinos, Tomás Minguet, ha celebrado cada día la Eucaristía, dentro de la ermita, participando los asistentes con las lecturas y cantos.
El día veintisiete de agosto fue el último día que se celebró el novenario y se preparó una merienda campestre, que gracias a la voluntad popular se pudieron degustar diferentes dulces típicos de Casinos y en especial, los rollos ansiados, tan típicos del día 16 de agosto, como del día de San Blas (3 de febrero), que se bendicen con motivo de la fiesta.
Uno de los cantos que se entona, es del siglo XIX, con la letra en valenciano, es una invitación para ir cantando desde Casinos hasta la Ermita, que dista del centro del pueblo aproximadamente sobre dos kilómetros: “Deixemse les cases i anem poc a poc, i en la seua ermita vorem a Sant Roc.
No importa la pols, la boira o el sol, la distansia es curta i anem en un vol, tingam alegría, tingam a sant Roc, casts i fadrins, vells i monyicots.
En temps de la pest, dolors i afliccions, pregres per mosatros al nostre Senyor, tenim en Casinos, la cosa millor, Sant Roc, Santa Bárbera i el nostre Senyor.
En eixa corona, io tinc una flor, la mes escollida del fondo del cor, aixo te regale, aixo es molt poc, ¡Cunat Deu s´enfurixca, lliuram del asót!”
El final de la novena, es una poesía muy elocuente:
“Ya se acabó la novena, San Roque de Montpelier,
tú te quedas en tu casa en el monte de Chiner.
Aunque en el monte te quedas, te quedas acompañado,
de Santa Bárbara hermosa y Antonio por otro lado.
Santa Bárbara nos libre, de malas pestes y rayos
y el glorioso san Antonio, de los testimonios falsos.
Y tú, glorioso San Roque, que adiós todos te decimos,
tú te quedas en tu casa y nosotros en Casinos.
¡Viva San Roc!"