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Domeño rinde culto a la Santa Cruz

"Cruces, labradas en flores, cruces cargadas de belleza, cruces, que no solo adornan el paso, sino que invitan a la meditación en torno a la esencia del misterio de la cruz".

Procesión de la Santa Cruz
Procesión de la Santa Cruz

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Es sorprendente visitar lospueblos de nuestra comarca, que además de ser conocidos, en muchas ocasionesnos pueden resultar desconocidos. Descubrir la esencia de los pueblos cuando lafiesta toca la fibra de las personas que los habitan, es el mayor exponente quelos une y los hace fuertes.

Esta tarde he podido participaren la procesión que Domeño rinde a la Santa Cruz. Estamos ante una cruz, no muygrande de tamaño, aunque acogedora para toda una localidad y que está forradade un material dorado que la hace solemne, respetuosa y amada.

Lleva esa cruz en el centrounas incrustaciones con reliquias de la Veracruz y todo este conjunto estárematado por una delicada tela blanca, tejida por manos artesanas que nosevoca, no solo la sábana o sudario que envolvió el cuerpo de Cristo, sinotambién nos hace presentes los clavos y martillos con los que clavaron alSalvador del mundo.

El corazón y la mente de laspersonas es inescrutable, los sentimientos nacen de lo más profundo del alma yme ha impresionado ver desde el dintel de la puerta de la iglesia los ojosempañados en lágrimas de una mujer que desde allí, seguía los pasos de la SantaCruz.

El corazón que llora es porqueama, y ese amor se traduce en nuestras fiestas en pequeños gestos difíciles decaptar, que nos empapan de gozo, de piedad, de súplica, de agradecimiento o deamor ante esa sagrada imagen que veneraron nuestros antepasados y que debemosdejar el testigo a las generaciones venideras.

Así transcurre una procesiónque cruza por todas las calles del pueblo, que se encuentra con cruces de mayo,que esperan silenciosamente el paso de la Santa Cruz patronal para rendirle elculto merecido.

Cruces, labradas en flores,cruces cargadas de belleza, cruces, que no solo adornan el paso, sino queinvitan a la meditación en torno a la esencia del misterio de la cruz.

La banda de música santaCecilia de Domeño acompaña con rigor elcaminar de los doce portadores que sobre sus hombros llevan la cruz patronal.El sol multicolor de la tarde pone la luz adecuada para que el brillo de lacruz penetre ante nuestros ojos. Se oyen los cantos de los pájaros, el murmullode las hojas de los árboles que se mecen con el viento y la música dirige elpaso con solemnidad a ritmo de marcha de procesión.

Marchas como “ Santos lugares”,“ Marcha Triunfal” o “ Macarena” de acentuado, sabor sevillano, por citaralgunas son el dulce remo que envuelve la tarde cuando el sol se va desplomandopara dar paso a la luna.

Los fuegos artificialesacompañan y ponen ese sabor que solo los valencianos conocemos en cada rincóninsospechado, porque cuando pasa la cruz, el pueblo se detiene.

Domeño es: Pueblo limpio,moderno, aseado, muchas puertas repletas de flores, colgaduras en los balconesy sobre todo corazones sinceros que con velas encendidas acompañan durante todala vuelta la apreciada joya y tesoro de fe que identifica a sus gentes.

Muchas han sido las autoridadesque han acompañado al primer edil de la población Francisco Gómez: losDiputados: Reme Mazzolari y Pedro Cuesta, junto a Chimo Segarra, alcalde deBenaguacil y parte viva de la misma Diputación; Stephan Soriano, DirectorGeneral de diversidad de la Generalitat Valenciana. Presidía junto a lasprimeras autoridades don José Antonio Romero, Capitán de la Guardia Civil deLliria y destacados mandos de esta ciudad, sin olvidar el resto de alcaldes yconcejales de la comarca y C.V. que se han sumado a este entrañable acto.

No podemos pasar por alto lalabor organizativa y litúrgica que imprime el Sacerdote: Don Ismael Mateo,siempre pendiente de la liturgia y velando por el buen discurrir de laprocesión. Han sido tres días con eucaristías solemnes y festivas a las 12horas y por la tarde a las 20 horas las dignas procesiones que han colmado lafe de la feligresía y pueblo de Domeño.

Acabo estas letras, teniendouna mención especial para dos personas muy conocidas en la comarca y en laSerranía que también han aportado su grano de arena para el mayor esplendor deesta fiesta. Me refiero a Ximo, JoaquinLópez Belenguer, el alguacil de Villar del Arzobispo, que se ha sumado atocar el tambor junto a los músicos de la banda y por otra parte alinquebrantable y último alguacil de Casinos: Miguel Bernardo, siempre dispuestoslos dos a estar presentes en cualquier acto de nuestros pueblos, siempre queson necesitados.

Y acaba la procesión. Una vezha entrado la Santa Cruz en la iglesia no han faltado las palabras deagradecimiento por parte del señor CuraParroco a todos los asistentes, autoridades, portadores de las andas y a todas las personas que han hecho posiblelas fiestas y una vez cantados los gozos, ha llegado la parte final del día conlos fuegos aéreos que han puesto el broche de oro a las fiestas de Domeño.

El silencio de la noche serároto por las verbenas y bailes, por las escenas de armonía, por los encuentrosde amigos, aunque siempre quedará ese recuerdo primaveral de encontrarnos eloriginal contraste de una cruz dorada que avanza entrepinos, mientras el crepúsculosolar le da sus últimos rayos; las miradas de ojos sedientos de amor, cargadosde agradecimiento, sensibles al paso de la cruz, dejarán junto a las notasmusicales, esa meditación apasionada a los pies de esa imagen amada y veneradapor todas las generaciones de Domeño.

Sobre el autor

José Salvador Murgui Soriano. Cronista Oficial de Casinos. Académico de la RACV.
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